Estilo de Vida

Depresión, el enemigo silencioso de la juventud en el mundo

La Organización Mundial de la Salud calcula que al año mueren en el mundo un millón 300 mil adolescentes. El suicidio es la segunda causa de muerte, sólo detrás de los accidentes automovilísticos

15-10-2018, 12:11:26 PM
depresión en adolescentes
la depresión

Poco antes de las 9 de la mañana del 18 de enero de 2017, un alumno del Colegio Americano de Monterrey se levantó de su pupitre empuñando un revólver calibre .22.

El adolescente disparó con destreza y a sangre fría contra sus compañeros, la profesora y él mismo. El atacante y la maestra perdieron la vida; tres más resultaron gravemente heridos.

Depresión: síndrome caracterizado por una tristeza profunda y por la inhibición de las funciones psíquicas, a veces con trastornos neurovegetativos.

“Casi cualquier situación de estrés en la vida puede ser detonante de una depresión: desde una mudanza, la muerte de un ser querido, el divorcio de los padres, el bullying o el ciberbullying, el estrés académico y otro tipo de situaciones que atraviesa un adolescente”, dice el psicólogo Humberto Valle, especialista en trastornos depresivos mayores y de ansiedad de la clínica NEUROingenia.

La depresión es uno de los problemas que afecta la estabilidad de los jóvenes mexicanos, y podría ser una de las razones detrás de las alarmantes cifras de deserción universitaria en el país: sólo ocho de cada 100 estudiantes que ingresan a educación superior terminan una carrera.

“Tenemos varias causas identificadas de deserción, pero los aspectos anímicos mentales son un punto importante. Estos pueden ser originados por depresión, la cual es causada por cambios fuertes de un nivel estudiantil a otro, o por problemas familiares, o por gente que se ve en la necesidad de trabajar para llevar dinero a casa”, advierte José Luis Moreno, director de producto de Ellucian para Latinoamérica y El Caribe, plataforma de software, consultoría y servicios aplicados a instituciones educativas.

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depresion

Al año, mueren en el mundo un millón 300 mil adolescentes, según la OMS.

La depresión en los niveles educativos superiores afecta principalmente durante el primer año de universidad, por ese cambio brusco que resienten los estudiantes, y, en la mayoría de los casos, se resuelve a través de la adaptación del mismo alumno.

Sin embargo, hay casos extremos que repercuten seriamente en la vida de los jóvenes.

“Muchos de los alumnos no son conscientes de que viven una depresión. Llegan a situaciones de riesgo sin darse cuenta de que atraviesan por este estado o que necesitan ayuda”, señala Moreno.

La Organización Mundial de la Salud calcula que, al año, mueren en el mundo un millón 300 mil adolescentes. El suicidio es la segunda causa de muerte, sólo detrás de los accidentes automovilísticos.

Esta misma Organización ha reportado que, a nivel global, 350 millones de personas padecen o han padecido depresión en algún momento de su vida.

“La consecuencia más trágica de la depresión es el suicidio”, apunta Valle. “Los intentos de suicidio son más letales en hombres que en mujeres. Es más probable que ellas lo intenten, pero los hombres tienen mayor tasa de muerte”.

Un adolescente en depresión presenta signos evidentes. Los más comunes son niveles altos de estrés, pensamientos de muerte, trastornos alimenticios y tristeza acompañada con estados de ira inéditos.

Lee: ¿Cómo prevenir y combatir la depresión laboral?

“Hay ciertos signos que se pueden confundir con síntomas propios de la adolescencia, la cual es, per sé, un periodo de crisis”, aclara el experto.

Factores como la tecnología y las tendencias de las nuevas generaciones han convertido a los adolescentes de esta época en personas más retraídas, con una vida igualmente activa en el mundo físico que en el digital, lo cual oculta algunos de estos síntomas y aleja a los padres y seres cercanos del estado anímico del adolescente.

“Creamos una solución, CRM Advice, que permite identificar y dar seguimiento a los estudiantes de acuerdo con varios datos: calificaciones, listas de asistencia, actividades extracurriculares, información de biblioteca, grupos deportivos y más”, describe Moreno.

El software de Ellucian abre la posibilidad de conocer, mediante esta data, el comportamiento de los alumnos y localizar focos de precaución con aquellos que podrían estar experimentando principios de una depresión.

Las observaciones del profesor –si detecta al joven cansado, con un cambio en el estado de ánimo, distraído o triste—se suman al perfil del estudiante y se obtiene una fotografía muy completa de la posible depresión.

“Lo primero que deberíamos hacer al ver alguna señal de alarma es hablar con los adolescentes y saber su sentir. Más allá de la llamada de atención por no salir de su cuarto o por bajar sus calificaciones, el adulto debe abrir un diálogo para conocer qué es lo que ha generado este cambio”, sugiere Valle. “Es fundamental una escucha más activa”.

Tristeza profunda: no han pasado ni siquiera 50 días del 2018, pero este año pinta para romper récords de tiroteos en instituciones educativas en Estados Unidos: se han registrado 13 episodios con armas de fuego –no todos con víctimas fatales y no todos perpetrados por estudiantes–.

La asociación Everytown for Gun Safety advierte que, desde 2013, se calculan en más de 300 los casos de ataques con armas de fuego en espacios educativos estadounidenses.

“Noticias como el tiroteo en la escuela de Monterrey o en las preparatorias y universidades estadounidenses nos enseñan que no se trata de hechos que suceden intempestivamente.

“Una vez que se hacen análisis de los casos, retrospectivas e investigaciones, resulta que en muchos de los casos había focos rojos de depresión en torno a los atacantes”, advierte Moreno.

Sin llegar a la tragedia, la depresión se hace presente en un gran número de adolescentes que, antes de tomar el camino de la violencia, dejan la escuela y, con ello, un proyecto de vida.

“La depresión es un círculo vicioso que hunde al adolescente: si no le gusta lo que hace, es menos probable que continúe; si no sale de su habitación, no puede hablar con amigos o interactuar con la familia. Se va incrementando este sentimiento negativo”, precisa Valle.

Así, la deserción escolar es una consecuencia común de la depresión, agrega el especialista, sobre todo cuando ésta se convierte en un factor que la agrava o que incrementa la cantidad de estrés en el joven.

“Los casos de bullying o el alto estrés que viven algunos alumnos en época de exámenes son ejemplos de detonantes o agravantes de una depresión”, abunda el experto.

Para atender los focos rojos, es crucial acompañamiento del adolescente, tanto de profesores como de padres de familia, y no tomar la depresión y las señales aquí enumeradas como parte normal de una etapa.

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