Elecciones 2018

Manual para odiar spots políticos, ¿cómo ser un hater inteligente?

Se avecina una guerra de spots políticos cargada de mal gusto y falta de ideología. Este manual no te enseñará a tolerarlos o amarlos pero sí a sacar lo mejor de la campaña electoral.

19-12-2017, 2:05:17 PM
spots políticos

Una de las personas más pacíficas, objetivas y neutrales que conozco, me manifestó su franco odio hacia los spots políticos.  Me dijo que teme enloquecer con la cargada de spots que se avecina. Al sentir su odio, me di cuenta que no era solo yo y mi neurosis de consultor; gente sana que procura mantenerse al margen de discursetes y arengas por redes sociales, estaba ya sensible a los estímulos saturados y burdos que los políticos emiten. Pensé en el hartazgo de millones de personas ante spots tan mal hechos.

En México, a meses de las elecciones del 2018, solamente el 9% de los ciudadanos confían en los políticos, según el estudio Latinobarómetro 2017 (representatividad 100%, error muestral de +/- 2.8).

El informe dice que en toda Latinoamérica sucede un fenómeno similar:

Crisis de representación y el desencanto con la política. (…) Vistos en conjunto, esos indicadores revelan el deterioro sistemático y creciente de las democracias de la región. No se observan indicadores de consolidación, sino, acaso, indicadores de des-consolidación. Los avances se ven en los indicadores económicos, no en los políticos y sociales. Es como una disociación entre dos mundos, el mundo de la economía, y el mundo del poder político.

Pero el sentimiento va más allá de nuestra región: el desencanto es mundial. Los ciudadanos de todas las naciones en el mundo, incluso las que reportan menor corrupción, piensan que merecen mejores políticos.

Y es verdad que los merecemos y es complejo entender qué es lo que está pasando. Pero, en el caso de México, ¿alguien se ha preguntado algo mucho más simple?: Si son tan buenos para crear entramados complejos de poderes conciliando intereses entre actores influyentes, como con las personas más ricas del mundo (Slim, Bailléres, Larrea); con feroces narcotraficantes; con pesados grupos políticos (partidos, sindicatos, iglesia); y con bestias de gobiernos extranjeros… todos ellos jugadores con largos tentáculos en los tres poderes. Si son capaces de lidiar con todo eso de una u otra forma… ¿por qué no pueden hacer un simple spot decente? Ya no les pido se vuelvan responsables o buenos, vamos… un spot engañoso pero bien hecho, mal intencionado pero de calidad. ¿Por qué siendo capaces de planear un magnicidio, desviar millones, matar millones, y ejecutar un perfecto bloqueo en Reforma, no son capaces de hacer un maldito buen spot?

Razones de la mala calidad de spots

Por mi experiencia, creo tener la respuesta: es culpa de los políticos en un 50% y de las agencias en el otro 50%. Los políticos están tan concentrados en su entramado de intereses (¡por que saben que así se ganan las elecciones!) que le dan poca importancia a la opinión pública. Prefieren concentrar toda su inteligencia en las prebendas, acuerdos adulterados, amnistías, y en la obtención de votos de forma non sancta.

Con respecto a las agencias, existen tres problemas identificables: el primero es tratar con todos los cortesanos y corifeos que “asesoran” a los políticos: las agencias acaban cediendo a caprichos sin poder implementar sus ideas. El segundo es que las agencias son “amigos” de los políticos o inclusive no son agencias sino simplemente empleados de otros negocios que tienen los políticos obligados a trabajar en la campaña. Y el tercero es el desconocimiento de las agencias sobre la materia de propaganda (no saben que es distinta a la publicidad ya que es con fines ideológicos y es más compleja y desconocida).

El actuar de un hater inteligente

“Haters gonna hate”, versa el dicho popular, y con ello a las figuras públicas se les resbala la crítica.  Más aun a los políticos, que por naturaleza tiene la piel muy gruesa, al grado de cinismo.

¿Qué hacer entonces con todo nuestro odio? ¿Boicots, sentadas, caceroladas, huelgas de hambre, escraches, disturbios, secessio plebis, encierros, netstrikes? Sí, sería efectivo tal vez… pero la realidad es que el odio no pasará de mentadas de madre e insultos en comentarios de YouTube, Twitter y Facebook. ¿Cuál sería el mejor cause que se le pudiera dar a este gran desafecto que sentimos?

La respuesta es: Hacer lo correcto aunque sea lo más difícil.

Y lo más difícil es estudiar, informarnos, pensar en vez de reaccionar visceralmente. Es fácil insultar, y también inservible.

Sabemos que los spots carecen de buen gusto y de ideología. Además siguen un principio básico mal entendido: el Principio de Vulgarización, que significa comunicar algo como si fuese dirigido al más estúpido de la audiencia.  Esto debemos revertirlo.

Lo correcto e inteligente para los políticos y sus asesores sería interpretar este principio de una forma que no denueste o insulte, sino que respete al público como lo refiere El Libro Negro de la Persuasión en su Ley de Simplicidad.

Haters, simplifiquemos nuestro ataque ideológico utilizando como base la obra de un gran político y con “gran” me refiero a relevante e influyente para el mundo y no a un santo. Un político que, decían, era “70% bueno y 30% malo”. Mao Tse-Tung unificó China y fundó lo que hoy es ese monstruo que todos temen. Es cierto que su Revolución Cultural y El Gran Salto Adelante supuso millones de muertes para lograr lo que hoy es; acciones que fueron implementadas después de que China fue pisoteada por todas las potencias del mundo hace a penas unas décadas. Pero independientemente de si Mao fue cruel y procurando no justificarlo, recordemos que estamos hablando ceteris paribus de propaganda política. Recordemos el estudio antes citado de Latinobarómetro: el problema en el que nos estamos enfocando es la percepción de la política, la ideología, y la imagen pública. En ello este señor tiene mucho que enseñarnos.

Utilicemos mi viejo Libro Rojo (el libro más impreso después de la Biblia) y exprimamos algo de su jugo ideológico para nuestra causa:

libro rojo

1. El Partido

“Ningún grupo político puede conducir un gran movimiento revolucionario a la victoria si no posee una teoría revolucionaria, un conocimiento de la historia y una comprensión profunda del movimiento práctico”.

Hater, nuestra ideología debe ser el progresismo:

El progresismo es el apoyo al desarrollo social mediante la incorporación de los avances tecnológicos, científicos, económicos y de organización social. Está formado por diversas doctrinas económicas, filosóficas y éticas del liberalismo y del socialismo democrático.

Los progresistas rechazamos la dicotomía izquierda-derecha por considerarla desfasada.

2. Clases y luchas de clases

“¿Quiénes son nuestros enemigos y quienes nuestros amigos? Esta es una cuestión de importancia primordial para la revolución. A fin de conquistar con seguridad la victoria, tenemos que cuidar de unirnos con nuestros verdaderos amigos para atacar a nuestros verdaderos enemigos”.

Hater, tu enemigo no es el que te insulta por tu comentario al spot, y tu amigo no es el político que te baja el cielo y las estrellas. Tu amigo es el que quiere progreso por medio de la razón.  Tu enemigo es el egoísta, el corrupto, el chantajista, y el carente de ideología social constructiva.

3. Servir al pueblo

“Debemos ser modestos y prudentes, prevenirnos contra el engreimiento y la precipitación, y servir de todo corazón al pueblo. (…) Todos debemos de aprender del desinterés absoluto. Quien tenga ese espíritu puede ser muy útil al pueblo. La capacidad de un hombre puede ser grande o pequeña, pero basta con que tenga este espíritu para ser hombre de elevados sentimientos, hombre integro y virtuoso, hombre desprovisto de intereses triviales, hombre de provecho para el pueblo”.

Hater, empieza en tu trabajo y en tu casa. Servir te da la prerrogativa de opinar y actuar en contra.

4. Métodos de pensamiento y de trabajo

“La humanidad está en constante progreso. El hombre necesita sintetizar constantemente sus experiencias, y descubre, crea y avanza. Todas las ideas a favor del estancamiento, el pesimismo, la inercia o la complacencia son erróneas. (…) Si quieres conocer el sabor de una pera, tienes tú mismo que transformarla comiéndola, todo conocimiento nace de la experiencia. Debemos guardarnos de la subjetividad, unilateralidad y la superficialidad”.

Hater, ¿participas en alguna actividad política o altruista a favor de tu comunidad o de personas vulnerables? Prueba esa pera para saber a qué sabe, eso te dará fuerza y peso; te sacará del pesimismo y la superficialidad.

5. Crítica y autocrítica

“No debemos sentirnos satisfechos con nuestros éxitos. Debemos refrenar la autosatisfacción y criticar constantemente nuestros defectos, al igual que nos lavamos la cara y barremos el suelo diariamente para quitar el polvo y mantenerlos limpios. (…) La tarea principal de la crítica es indicar los errores políticos y de organización. Por lo que respecta a los defectos personales, a menos que estén vinculados a los recién mencionados, no hay que censurarlos demasiado. La crítica debe hacerse a tiempo; no hay que dejarse llevar por el hábito de criticar sólo después de consumados los hechos. (…) Jamás podremos lograr éxito si nos dejamos llevar por un impulso momentáneo. No se pueden tratar con imprudencia enfermedades ideológicas o políticas; hay que tratar el único método eficaz: tratar la enfermedad para salvar al paciente”.

Hater, los ataques ad hominem no ayudan, no critiques defectos personales. La mejora más profunda en la sociedad, la puedes hacer sobre ti mismo y justo en este momento por medio de la autocrítica constructiva.

6. Investigación y estudio

“Quien no ha investigado no tiene derecho a hablar. Hay muchos que “apenas descienden de su carroza”, comienzan a vociferar, a lanzar opiniones, criticando esto y censurando aquello; pero de hecho todos ellos fracasan sin excepción, porque sus comentarios o críticas, que no están fundamentados no son más que cháchara”.

Hater, vayamos al fondo, busquemos la verdad en los hechos. “Por hechos entendemos todo lo que existe objetivamente; por verdad entendemos relaciones internas de las cosas objetivas, es decir las leyes que las rigen; y por buscar entendemos estudiar”.

7. Cultura y arte

“La cultura es una poderosa arma. Antes de que se produzca la revolución, prepara ideológicamente el terreno, y durante ella, constituye una parte necesaria e importante del frente. Ayuda a luchar con una misma voluntad contra el enemigo.  Un ejercito sin cultura es un ejercito ignorante, y un ejercito ignorante no puede derrotar al enemigo”.

Hater, cultivemos y hagamos arte, literatura y hasta spots propios de calidad. Que estas sean las armas que destruyan a nuestros enemigos. No tienes que ser un candidato para hacerlo, lo bello es que mejor que lo que ellos hacen seguro será, y más cultos que ellos seguro podemos ser si sabemos escribir, pintar y “ler”.

Amado(a) odiador(a):

Se avecina una guerra mediática cargada de mal gusto y falta de ideología. Le llaman técnicamente “la aguja hipodérmica” y creen que pueden inyectarte esa basura a fuerzas: Un bombardeo de estímulos que te ofenderán por lo hueco de su mensaje y lo burdo de su forma. Te ven como un idiota, te lo aseguro… de verdad creen que lo eres. Es momento de terminar con esto.

¡Haters del mundo uníos! Transformemos ese odio en una ira productiva basada en la razón. Nuestra libertad, nuestra integridad, y nuestra salud (psíquica, física y social) dependen de ello. Después, esa ira que se convertirá en unión y progreso.

“Cualquier muchacho de escuela puede amar como un loco. Pero odiar, amigo mío, odiar es un arte”, Ogden Nash

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