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Finanzas

Déficit fiscal pondrá en encrucijada a la próxima presidenta de México

12-12-2023, 9:16:04 AM Por:
Xóchitl Gálvez y Claudia Sheinbaum
© EFE

El riesgo es que deberá pagar los efectos de la “fiesta electoral” de 2024, provocando un gris inicio de sexenio.

El déficit fiscal previsto para 2024 pondría en una encrucijada a la futura presidenta de México, sin importar el color o la ideología, debido a que la economía deberá ajustarse para enfrentar el enorme gasto contemplado para el año siguiente.

El déficit fiscal autorizado y contemplado en el paquete económico 2024 ha generado diferentes críticas y advertencias de la comunidad financiera, debido sobre todo a que este se genera por el aumento del gasto destinado a programas sociales.

Dicho déficit, equivalente al 5.4 por ciento del PIB de México, es considerado una estrategia riesgosa que implica la aplicación de una política procíclica en un momento donde la economía no necesita impulso, según externó en días pasados el subdirector de asuntos fiscales en el Fondo Monetario Internacional (FMI), Ruud Mooij.

Según el experto, el momento del ciclo de negocios de México en este momento implica que el déficit propuesto genera un impulso adicional de 2.4 por ciento del PIB, que provocará presión sobre la demanda agregada y sobre la inflación.

Así, los mayores niveles del déficit público para 2024, los más altos en 30 años, hacen prever a los analistas que podrían heredar fuertes problemas fiscales a la siguiente administración, generando un inicio gris de sexenio.

Asimismo, economistas de Citibanamex alertaron recientemente que el deterioro de las finanzas públicas previsto para 2024 podría llevar a una degradación de la calificación crediticia y complicaría el trabajo de Banxico para abatir la inflación.

Por su parte, Renzo Merino, responsable de la calificación de riesgo crediticio para México de Moody’s, dijo en entrevista radiofónica que el aumento en la carga de intereses, tanto respecto al PIB como a los ingresos del gobierno, está presionando cada vez más la fortaleza fiscal del país.

Banco Base también se refirió al asunto la semana pasada en su desayuno de fin de año con medios de comunicación, señalando la posibilidad de un “inicio de sexenio gris” para el año 2025, debido a los efectos del déficit fiscal previsto para el año 2024.

Pero no solamente sería un inicio de sexenio gris, el problema mayúsculo para el país y para la administración que viene radica en las medidas y/o estrategias que deberán tomar para contrarrestar los efectos y estimular el crecimiento de la economía.

El problema será qué hacer después de la borrachera de 2024, y las opciones no son las mejores”, advirtió Banco Base.

De acuerdo con los expertos, desafortunadamente no hay muchas opciones para revertir los efectos nocivos generados por el histórico déficit fiscal esperado.

Las opciones que tendría la próxima presidenta y su titular de la SHCP

Según los expertos, son pocas las opciones que los encargados de las finanzas públicas en la siguiente administración tendrían para enfrentar los problemas derivados del fuerte déficit previsto para 2024, en el entendido de que se quiera reducir y no se pretenda iniciar el sexenio en forma deficitaria, ya que entonces el panorama sería mucho más riesgoso.

1. Reforma fiscal

Muy señalada en las últimas décadas, pero al parecer imposible de concretarse al menos hasta ahora.

De hecho, Banco Base considera que una eventual reforma fiscal ni siquiera se llamaría de esa manera, en caso de que la fuerza ideológica que hoy gobierna en el país vuelva a ganar la elección. “Le llamarían de alguna otra forma aunque contemplarían medidas que en los hechos significarían una reforma fiscal, pero no hay mucha certeza sobre lo que harían”, explicó Gabriela Siller, directora de análisis en la institución.

Otros expertos señalan que una eventual reforma fiscal debería ser profunda ya que, de lo contrario, se trataría solamente de ajustes en la miscelánea fiscal que en el mediano y largo plazo no proporcionarían los recursos necesarios constantes para un gasto público sin déficit, eventuales ajustes a la miscelánea fiscal serían como aspirinas.

2. Alza de impuestos

La menos probable de las opciones por el costo político para cualquiera de los partidos que buscan la presidencia del país.

Especialmente, ningún partido se atrevería a iniciar su periodo de gobierno con aumento de impuestos, y prácticamente ningún gobernante sabiendo que existe el mecanismo de “revocación de mandato” a mitad del sexenio, lo que significa un alto riesgo con casi nula posibilidad de ser asumido por algún aspirante.

3. Ampliar la base de contribuyentes

Una fuente adicional y permanente de recursos fiscales adicionales sería la incorporación de una parte o toda la economía informal, millones de trabajadores que podrían ser incorporados al sistema fiscal del país. Pero eso es un sueño, cuando menos en una amplia proporción de estos empleados ya que el país no cuenta ni con la infraestructura necesaria para darles cabida, ni a muchos de estos trabajadores les conviene trabajar como asalariados en el sistema formal, es una realidad.

4. Recorte al gasto

Esta medida de corte neoliberal según el actual gobierno, tampoco sería muy viable, sobre todo porque tiene implicaciones recesivas y en un inicio de sexenio sería justamente una mala decisión empezar con una recesión causada por la contracción del gasto.

5. Mayor austeridad

Los expertos se preguntan si una profundización en la austeridad de la actual administración es posible y en qué rubros. Como sea, más que una política de austeridad, sería considerada como una de recorte al gasto. En todo caso, habría que preguntarse sobre el potencial que tiene la austeridad para impulsar el crecimiento de la economía.

El problema del déficit fiscal previsto para 2024 lo enfrentará la próxima administración sin importar el color, todavía hay mucho por escribirse, pero si no suceden cosas diferentes el inicio gris del siguiente sexenio estará cada vez más cerca.

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