Opinión

Cómo transformar la renuncia de un colaborador en una ganancia

La renuncia de un colaborador se puede convertir una oportunidad para generar una ganancia que se traduzca en conocimiento y oportunidades de negocio.

27-12-2017, 2:11:15 PM
La renuncia de un colaborador puede ser una oportunidad de ganar.

“El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia”. Henry Ford

La renuncia de los colaboradores es parte del proceso de crecimiento, tanto de las personas como de la propia organización. Esto no significa que, dependiendo del caso, ésta pueda ser una situación fácil; ya sea por el mal momento en que sucede; por la falta de elementos para cubrir la función. No obstante, desde mi punto de vista y experiencia personal, todas las situaciones que te someten a algún grado de estrés son una excelente oportunidad para el crecimiento y aprendizajes de tu organización, pero también, para ti a nivel personal.

¿Por qué afirmo esto? Porque si esta situación, hablando expresamente de la renuncia de un colaborador, la ves de frente, dejas de evadirla y la tomas en su justa proporción, te puede enseñar varias cosas interesantes, a nivel empresarial y personal.

Lo que te puede mostrar a nivel personal, son principalmente tus respuestas automáticas de pensamiento, emoción y actitud. Tus pensamientos pueden tener que ver con el temor al fracaso y a la falta de capacidad para resolver la situación, tanto por tu parte, como por parte de los involucrados; tus emociones pueden fluctuar, entre otras, en ansiedad, irritabilidad, temor, incertidumbre y nerviosismo; y, las conductas también pueden fluctuar, sin embargo, generalmente se reflejan en tratos bruscos hacia los demás, y especialmente, hacia el colaborador en cuestión.

Como mencioné anteriormente, estas respuestas son determinantes en la solución. Te invito a que antes de tomar decisiones, girar instrucciones y/o llevar a cabo acciones; hagas una pausa para que puedas identificarlas, entenderlas y manejarlas, antes de que te manejen y te generen inconvenientes.

¿Cómo manejarlas? Es importante aceptar que es comprensible que las tengas y las sientas. De modo que no vas a reprimirlas. Vas a reconocer que la situación está indicando la necesidad de realizar algunos cambios, que tal vez en este momento no sabes cómo gestionar, pero que con una mente más consciente de los pensamientos y sus consecuentes emociones, podrás encontrar la mejor forma de hacerlo. Cuando no te dejas atropellar por estas respuestas automáticas, comienzan a fluir ideas creativas para resolver la situación objetivamente.

Una vez que, en lo que a ti respecta, retomaste el control de la situación, el siguiente paso es analizar la situación. Para esto, es imprescindible que “escuches” de manera abierta y dispuesta lo que tiene que decirte, tanto el colaborador, como la propia situación.

Hay diferentes razones para una renuncia. Solemos creer que hay razones válidas, y otras no tanto, sin embargo, si realmente estamos abiertos y dispuestos a crecer y aprender con esto, debemos ver la situación objetivamente y respetar el hecho de que para quien renuncia, su razón siempre es válida.

Lo que si podemos hacer, es dividir las razones en tres segmentos:

  • Desempeño y Sistemas de Trabajo

Estas razones, observadas con apertura y objetividad, pueden ser magníficas para evaluar cuestiones referentes tanto al puesto, como a sus sistemas de trabajo. Te conviene analizar las decisiones que has tomado en los siguientes aspectos: funcionalidad de los sistemas de  trabajo; perfil del colaborador; comunicación y comprensión clara tanto de los sistemas como de las funciones, carga de trabajo, proyección, incentivos, capacitación, clima laboral; etc.

  • Cultura

La cultura tiene que ver con los hábitos, costumbres, creencias, valores y experiencias dentro de la organización, y se ve reflejada directamente en el tipo de relaciones, interacciones y comunicación de los colaboradores entre sí; con su líder; con su equipo de trabajo; y con la propia organización. Cuando la renuncia tiene que ver con cualquiera de los aspectos de la cultura, vale la pena que, después de una evaluación con tu equipo de líderes, realices un “focus group” con muestras representativas de las distintas áreas y niveles de tu organización para ver más a fondo lo que está sucediendo.

  • Personales

Entre estas razones, se encuentran las relacionadas meramente con aspectos de la vida personal de colaborador, como por ejemplo, problemas de distancia, atención a la familia, horario, etc., en donde literalmente no tienes gran campo de acción. También se encuentran las relacionadas con el desarrollo profesional, en las cuales, existen dos vertientes: las referentes a una mejor oportunidad en otra empresa, y las referentes a la falta de estas oportunidades dentro de tu empresa. Evalúa objetiva y abiertamente esta situación. Tal vez la renuncia se deba a la segunda vertiente, en cuyo caso, es momento de que te plantees cómo generar programas de proyección para el sano desarrollo de los colaboradores dentro de tu organización.

Tips para abordar constructivamente la renuncia:

No expreses alivio

Aunque lo pienses, nunca expreses, a nadie de la empresa, lo aliviado que te sientes por que un colaborador se va. Esto te hace ver poco profesional y hará pensar al resto de los colaboradores qué opinas igual de ellos.

Comunica inmediatamente

Aún cuando su equipo y amigos seguramente saben antes que tú de su partida, es importante que hagas el aviso oficial con un tono asertivo y optimista.

Explícale claramente cuáles los pasos a seguir:

  • Con quien debe firmar su renuncia,
  • Contestar entrevista y cuestionario de salida,
  • Fecha de pago,
  • A quien, y de qué forma deberá entregar su trabajo,
  • Como debe manejar la información con su equipo,
  • Que se espera de él durante los últimos días de trabajo,

Delega su trabajo

  • Mientras encuentras un reemplazo reparte su trabajo en al menos dos personas o bien divide la carga de trabajo equitativamente entre todos los integrantes para evitar saturar al equipo. Reúnete al menos una vez a la semana con el equipo con el fin de identificar posibles problemas, dudas y apoyarlos.

Me despido con la misma frase con la que comencé: la renuncia de los colaboradores es parte del proceso de crecimiento tanto de las personas como de la propia organización.

Ver esto como algo natural y saber manejar la situación, supone una gran diferencia en la resolución y una garantía en cuanto a los aprendizajes a que haya lugar.

Hasta pronto.