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Qué cambiará en México con una nueva bolsa de valores

La nueva bolsa, BIVA, ya tiene permiso para operar en México; ahora la pregunta es, ¿en qué le beneficia al país? y si puede hacer crecer el mercado de valores.

30-08-2017, 6:30:25 AM
biva bolsa de valores

La pregunta es si la llegada de la Bolsa Institucional de Valores (BIVA) hará o no crecer el mercado de valores en México.

1) El equipo que comanda Santiago Urquiza está seguro de que sí, y proporciona docenas de estudios que prueban que la competencia hace crecer el mercado, sobre todo cuando aporta innovación tecnológica y valor agregado a emisores e inversionistas.

2) Otros piensan que no, que la demanda no crece a costa de aumentar la oferta y que el enorme esfuerzo regulatorio que emprendió el gobierno para adaptar el mercado a dos o más bolsas será una acción en vano.

Resistencia en las casas de bolsa

Empecemos por saber que no va a pasar nada en estos días, más allá del anuncio oficial, en donde se otorgue el permiso final de funcionamiento a BIVA, y que se anticipen una serie de medidas para estimular el crecimiento del mercado de valores, como parte de las reformas estructurales, etc, etc.

La nueva bolsa había anunciado que iniciaría operaciones en octubre de este año, pero en una reciente entrevista empezó a hablar de 2018. Hay una buena razón: entre los escépticos, que han tenido que ser llevados a rastras al nuevo marco legal, están muchas casas de bolsa.

No lo van a decir abiertamente, pero ejecutivos de algunas casas de bolsa donde pregunté no están tan contentos. La razón: su llegada les significó importantes costos en materia de adaptación de sus sistemas y adaptación de sus procesos. Ello porque el contar con el acceso a la nueva bolsa no es opcional: es por ley. En concreto, entre los muchos cambios regulatorios que el gobierno debió efectuar para acomodar a BIVA están las reformas a las circulares únicas de emisoras, del SIC, de las casas de bolsa y una nueva, sobre las bolsas de valores.

En lo que respecta a las casas de bolsa, por ejemplo, están obligadas a ofrecer las mejores condiciones de transacción. Es decir, en la compra o venta de un valor, su sistema debe detectar quién, por ejemplo, le genera menos costo a su cliente: la Bolsa Mexicana de Valores o la nueva BIVA. Es decir: nada de que “yo no vendo de esa marca”, so pena de recibir una visita de la CNBV.

No es raro que, de 36 casas de bolsa, seis se reportaban listas para trabajar con BIVA a principios de julio, mientras que 15 estaban en proceso todavía. Unas ocho más, de plano iniciarían sus cambios hasta que les dieran la concesión.

Para los analistas de esas mismas casas de bolsa, por el momento no hay beneficio aparente de que las mismas emisoras ahora puedan comprarse en la ventanilla izquierda o en la derecha. De esta forma, un eslabón importante de la cadena va a requerir de mucho más convencimiento por parte de BIVA.

Lee ABC para entender qué es BIVA, la nueva bolsa de valores

El as bajo la manga de BIVA

Sabemos de sobra del gran retraso que tiene el mercado accionario, en comparación con otros países: apenas 146 empresas cotizan en nuestra flaca bolsa, comparadas con las 359 emisoras listadas en Brasil, por ejemplo. Somos el lugar 44 a nivel mundial por número de emisoras, sitio que no tiene comparación con el 15º que ocupamos por el tamaño del PIB.

Por valor de mercado, rondará el lugar 23 en el mundo, con poco más de 400,000 millones de dólares (mdd) en capitalización. Lo irónico del asunto es que ahora mismo estamos a punto de alcanzar a Brasil, pero no por un gran crecimiento de nuestra parte, sino porque la enorme crisis económica y financiera que vivió estos últimos años le costó la mitad de su valor de mercado, que superaba los 800,000 mdd.

De esta forma, cualquier avance es bienvenido. BIVA asegura que en el primer año espera incrementar en 30% el volumen de operación del mercado de valores. Su fuerte está en los sistemas, pues trajo a México la tecnología de NASDAQ, que sería de gran confiabilidad y que además le permite operar grandes bloques de operaciones, un servicio especialmente dirigido a los inversionistas institucionales, como fondos de pensiones y aseguradoras.

Igualmente, están seguros de que su política de promoción y estrategias para aumentar la “visibilidad” de las emisoras, le terminarán atrayendo, ahora sí, a sus propias empresas listadas (recordemos que todas las emisoras existentes, incluyendo el SIC, estarán disponibles en ambas bolsas). Una menor exigencia de capitalización le permitiría atraer a 50 empresas para 2020, en lo que sería una nueva versión de aquel mercado intermedio que alguna vez lanzó la BMV, mismo que no tuvo éxito.

También argumentan que están por echar abajo el mito de que salir a bolsa es costoso y fastidioso para las empresas, que cuentan con herramientas para hacer los cambios corporativos de forma más fácil y rápida.

Señalan, con toda razón, que la muy dinámica industria de los fondos privados de capital (ver Amexcap) ha rebasado los 200,000 mdd en capitalización de empresas y que la estrategia de salida natural para estos inversionistas debiera ser la colocación en las bolsas de valores, pues ya han hecho buena parte del esfuerzo de gobierno corporativo e institucionalización.

Por último, esto no lo dice BIVA, pero el gobierno está efectuando cambios regulatorios para que los fondos de pensiones puedan echar mejor mano del mercado de valores, pero sobre todo para que la banca de desarrollo cuente con programas que apoyen a las empresas en su institucionalización.

En ese sentido, el gobierno parece empeñado en dejar un mercado de valores más grande y con más participantes, que permita a más empresas capitalizarse y por ende darle un empujoncito al PIB.

El único problema relacionado con estas buenas intenciones puede ser el timing que marca nuestro vecino del norte. La negociación del TLCAN será, sin duda, un factor importante para determinar de qué tamaño podemos aspirar a tener nuestro mercado de valores, bancario, manufacturero y, en general, de toda nuestra economía.

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