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Cooperación ante “guerra de divisas”: LA

Brasil, Argentina y México pidieron detener la guerra de divisas y asegurar un crecimiento equilibrado en el marco de la cumbre del G-20.

11-11-2010, 10:00:47 AM
11 de noviembre de 2010

A su llegada a la cumbre del G-20 en Seúl, los líderes de Brasil, Argentina y México manifestaron la necesidad de realizar un compromiso que permita superar la “guerra de divisas” y asegurar un crecimiento equilibrado.

Luiz Inázio Lula da Silva dijo que deben ser los países desarrollados los que aumenten su demanda interna y no los emergentes, como lo solicitó el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

En una rueda de prensa pocas horas antes del inicio formal de la cumbre, Lula lanzó el contundente mensaje de que si los países ricos no aumentan su consumo en lugar de incrementar sus exportaciones, la economía global entrará en bancarrota.

“No podemos tomar decisiones pensando solo en nosotros, sin tomar en consideración el impacto que pueden tener en otros países más pequeños y con economías más frágiles”, dijo Lula, que viajó a Seúl acompañado de la presidenta electa, Dilma Rousseff.

Lula es uno de los más críticos con la política monetaria tanto de EU como de China porque, a su juicio, promueven una “guerra cambiaria” al propiciar la devaluación artificial de sus monedas para promover sus exportaciones.

Hoy reiteró esa acusación y sostuvo que es una salida “fácil” a la crisis que no genera empleo ni fomenta el consumo y que podría suponer el regreso al proteccionismo.

También la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, llegó a Seúl con la intención de transmitir que una guerra de divisas simplemente traslada la crisis de un país a otro.

“Tirarse las monedas por la cabeza no lleva a ningún resultado”, dijo hoy la mandataria durante su intervención en una reunión empresarial previa a la cumbre, que ha supuesto su primer viaje al extranjero tras la muerte de su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner, el 27 de octubre.

Tras subrayar la necesidad de “cooperación” entre ricos y emergentes, Cristina Fernández aprovechó su intervención para pedir un replanteamiento de la situación actual de la economía.

Aseguró que es “absurdo” responsabilizar solo al sector financiero, puesto que a su juicio se trata de una crisis estructural en la que “el capital se colocó más en escala financiera que en escala productiva”.

Por eso, llamó a una reflexión para conocer las causas de la “enfermedad” antes de “recetar soluciones” y abogó por que el G-20 elabore pautas “muy claras” que eviten, entre otras cosas, la controvertida guerra de divisas.

Sobre la cuestión de los tipos de cambio, México también ha rechazado hoy las devaluaciones artificiales, aunque en términos menos tajantes que Brasil o Argentina.

Fuentes oficiales mexicanas indicaron hoy en Seúl que su postura es favorable a que todos los países se muevan hacia regímenes de tipo de cambio que tengan en cuenta los aspectos del mercado, basado en los “fundamento macroeconómicos” de cada uno.

México, que será anfitrión de la cumbre en 2012, pedirá también la moderación de los desequilibrios fiscales, por considerarlos una fuerte traba al crecimiento.

Pero su prioridad en esta cumbre, más allá de las cuestiones financieras, es presentar el avance de las negociaciones rumbo a la XVI Conferencia de las Partes de la ONU sobre Cambio Climático (COP16), que comenzará en Cancún el próximo 29 de noviembre.

México considera “crucial” plantear la cuestión en este foro, que reúne a más de veinte economías entre miembros del G-20 e invitados, muchas de ellas las mayores emisoras de CO2 del mundo.

El presidente mexicano, Felipe Calderón, intervino hoy en Seúl en una mesa redonda sobre Crecimiento Verde en la que advirtió de que la relación con el medio ambiente “ha llegado a un punto decisivo”.

“O nos adaptamos a una forma de vida que detenga el cambio climático o el calentamiento global alterará permanentemente la manera de vida”, aseguró.

Se espera que de la reunión de Seúl, que comenzó hoy con una cena oficial y tendrá el grueso de los debates mañana viernes, salga un compromiso para asegurar un crecimiento equilibrado y sostenible, aunque, salvo cambios de última hora, un consenso sobre política monetaria parece aún muy lejano.

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