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Cómo utilizar una crisis económica para crecer tu negocio

Hay una máxima que dice “en tiempos de crisis, sobresalen los verdaderos líderes”. Hoy es un momento para poner esta enseñanza en práctica.

11-01-2017, 2:00:50 PM

“La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos”: Albert Einstein.

Estamos en enero y nuestra mente se encuentra en plena resaca a causa del caótico cierre de 2016. Por si fuera poco, el nuevo año nos recibe con un incremento en el costo de la gasolina y por ende una inminente alza en los precios de un sin número de bienes y servicios, que se verán reflejados en la economía de todos los mexicanos, particularmente si los comparamos con el ridículo incremento del 3.9% del salario mínimo general.

El panorama puede empeorar si la agregamos a la fórmula la inestabilidad del tipo de cambio, así como a los recientes discursos de Trump respecto a las directrices de su gabinete y el endurecimiento a la política migratoria o inclusive su postura respecto al TLCAN. Sin embargo, a pesar de que la inflación puede rondar el 5% en el 2017, es relevante no entrar en pánico; aunque parezca cliché, las crisis significan, en cierta forma, una oportunidad más que una amenaza y debemos asumirla como tal.

Desde el punto de vista de empleado o inclusive emprendedor, la situación se complica dado que se deberá invertir un monto mayor al gasto corriente, y es muy probable que los próximos días tengamos que ajustarnos el cinturón para hacer frente a un panorama incierto y que debemos adaptarnos conforme pasen los días, naturalmente bajo esta premisa es necesario cuidar nuestro empleo, contribuyendo productivamente a la empresa donde colaboramos.

Desde el punto de vista de finanzas personales, debemos cuidar mucho en que gastamos nuestro ingreso, evitando destinar los recursos en compras innecesarias y en la medida de los posible evitar el gasto hormiga. En época donde se avecina una crisis, es importante vigilar los compromisos económicos y evitar endeudarse particularmente con los créditos al consumo.

Recordemos que la compensación que reciben los empleados a cambio de un esfuerzo laboral no se limita solo a la remuneración que se va a la bolsa de forma quincenal o mensual, también incluye otros elementos como las prestaciones y beneficios que varían en cada caso, desde vales de despensa, seguros médicos, bonos o incentivos de corto plazo, planes de retención a largo plazo, inclusive el ambiente de trabajo o hasta tener un buen jefe se puede considerar como parte de la ecuación.

Aunque algunas empresas se vieron forzadas a modificar las prestaciones por cambios en la miscelánea fiscal del 2014, otras han sabido ajustar la compensación total para garantizarle al colaborador una remuneración equilibrada basada en la contribución de su trabajo. Esto no es exclusivo de las empresas sino también de los propios colaboradores, quienes juegan un papel preponderante en el éxito de los programas de compensación integral.

Desde el punto de vista empleador o empresario, es relevante poner atención en lo estrictamente necesario, vigilando con lupa las inversiones, minimizando los gastos y erradicar los reprocesos (eliminar grasa, sin cortar músculo), enfocarse en la productividad rentable y por supuesto, sin descuidar al cliente. En este tipo de situaciones y aunque suene contradictorio, la mejor inversión que puede hacer una organización, es en su gente.

A final de cuentas, los colaboradores representan el producto o servicio y son la cara al cliente. Ellos son el verdadero cambio hacia ecosistemas más eficientes y rentables, siendo la clave para reenfocar su estrategia en modelos colaborativos. Algunas empresas ante la crisis se contraen y buscan a toda costa deshacerse de empleados (recortar la nómina, es lo más fácil) pero a la larga se puede volver más costoso por donde se mire.

Tanto los empleados como los emprendedores o las empresas consolidadas deben estar comprometidos con sus respectivas responsabilidades para minimizar el impacto negativo, pero es evidente que en el camino más de uno “salta del barco”, por un lado los empresarios que pierden total confianza y se envuelven en su burbuja, haciéndose pequeños, recortando cualquier tipo de gasto, particularmente plazas (que más tarde, cuando se recuperen, volverán a contratar) porque en cualquier caso ven la nómina como un gasto y no como una inversión (inclusive contablemente, así es).

Por otro lado, están los emprendedores que abandonan su proyectos por miedo al fracaso y finalmente los empleados que al ver una situación apremiante o de crisis, se paralizan disminuyendo su productividad o se proponen salir de la organización, a través de búsquedas frenéticas en múltiples plataformas de bolsas de trabajo (como si se tratara de una situación exclusiva de la empresa en la que se encuentra). Sin embargo, no se trata de preocuparse si no de ocuparse. Una máxima anónima dice: “En tiempos de crisis, sobresalen los verdaderos líderes”.

Hablar del progreso a partir de economía en crisis, nos invita a descubrir nuestra resiliencia como sociedad (capacidad de los seres humanos para superar períodos de dolor emocional y situaciones adversas), de tal forma que nos reinventemos para dar lo mejor de nosotros ya sea como empresa, sociedad, o persona y enfocarnos en las cualidades y capacidades que nos ayuden a superar las piedras en el camino, en vez de entrar en pánico. Finalmente, el mejor consejo es: “cuidemos nuestros ingresos y vigilemos con lupa los egresos” porque las crisis van y vienen, lo relevante es el “cómo” las afrontamos.

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