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Unión Tepito: una cara del crimen organizado en la CDMX

En los últimos años, los índices delictivos se han disparado en la Ciudad de México. El control de la capital se disputa por varios cárteles de droga. Así es como han evolucionado.

18-05-2017, 6:35:03 AM

Una mañana de finales de abril, una manifestación de trabajadores de la conocida taquería El Borrego Viudo sorprendió a los habitantes de la Ciudad de México: pedían que los dejaran trabajar. Días más tarde, Verónica Villagrana, propietaria de este establecimiento, denunció a las autoridades la irrupción de un grupo criminal: Unión Tepito.

El hecho sorprendió a los comensales y puso sobre la mesa una pregunta que, al menos el gobierno de la Ciudad de México ha negado una y otra vez, ¿hay disputa entre grupos del crimen organizado por controlar la Ciudad de México?

Los hechos visibles se han ido sumando. A la protesta en El Borrego Viudo se añade otro hecho aparentemente aislado, cuando el pasado 5 de mayo compradores del mercado Sonora, en el centro de la Ciudad de México, fueron testigos de una balacera que dejó como saldo tres muertos. El tiroteo ocurrió como un acto de defensa de los locatarios ante el acoso de los que llamaron miembros del crimen organizado.

En el mes de marzo, dos narcomenudistas integrantes de la Unión de Tepito fueron detenidos en un bar de la Zona Rosa. Al ser detenidos, los ‘dealers’ argumentaron que habían invadido otra plaza.

Desde febrero, estos establecimientos junto con una decena más de comerciales ubicados en la delegación Cuauhtémoc han denunciado que miembros de la Unión de Tepito y “La U” han comenzado el cobro indiscriminado y violento de derecho de piso para poder operar o “atenerse a las consecuencias”.

“El cobro por derecho de piso es una de las expresiones más típicas de la presencia del crimen organizado, la extensión del poder de la corrupción y la ingobernabilidad, y en la Ciudad de México no se persigue y se tolera a menos de que el caso trascienda mediáticamente”, refiere en entrevista Gabriel Regino, abogado especialista en temas de seguridad y exsubsecretario de Seguridad Pública de la CDMX.

Lee: Así es como el crimen amenaza tu tranquilidad en la Ciudad de México.

Cifras del Semáforo Delictivo indican que cinco delitos de alto impacto (íntimamente relacionados con el trasiego de drogas) se incrementaron en la Ciudad de México durante los primeros tres primeros meses del año.

El delito de lesiones se incrementó 66 por ciento respecto al año pasado, robo a negocio 23 por ciento, homicidio 13 por ciento, robo a casa 10 por ciento y violación 2 por ciento.

Además, los delitos de extorsión (como el cobro por derecho de piso y sobornos), según este indicador aumentaron en las delegaciones de Iztapalapa, con 20 por ciento del total, Gustavo A. Madero con 13 por ciento y Cuauhtémoc con 10 por ciento.

Sin embargo, para el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, la ciudad que gobierna no está en manos del crimen organizado y lo ve sólo como un ‘centro logístico’ con presencia de narcomenudistas. Esto lo ha manifestado desde 2010, cuando ejercía como Procurador de Justicia.

“Puede haber logística o reforzamientos financieros, es precisamente los motivos que se han revelado de esta detención, contra lo que estamos luchando es que la Ciudad de México se pueda volver un centro de operación”, dijo Mancera durante la detención en la colonia Anzures de Dámaso López, “El Licenciado”, líder del Cártel de Sinaloa y socio de “El Chapo” Guzmán.

El consumo aumenta

Luego de que iniciara la lucha contra el narcotráfico en 2006 con la administración de Felipe Calderón, a la Ciudad de México se le consideraba una zona apartada de los crímenes por drogas, sin embargo han aumentado otros crímenes derivados del consumo, según indica Armando Rodríguez Luna, secretario general del Colectivo de Análisis para la Seguridad con Democracia (Casede).

“Lo que sucede en la ciudad es una violencia relacionada con la disputa por el narcomenudeo. Ahí sí hemos visto cómo han aumentado las zonas de venta y trasiego, lo que motiva los enfrentamientos”, dice en entrevista.

El aumento en el consumo, es uno de los alicientes. Datos el Informe Anual de Drogas de la ONU indican que en el país el consumo aumenta a tasas de 16 por ciento, mientras que en la capital lo hace a casi 22 por ciento anual tan sólo para la marihuana; en el caso de otras drogas llega a aumentar en casi 30 por ciento, como las metanfetaminas.

Según el especialista de Casede, quien publica año con año el Atlas de la Seguridad y Defensa de México, delegaciones como Álvaro Obregón y Magdalena Contreras han adquirido mayor relevancia al ser zonas de llegada y distribución por ser colindantes con municipios del Estado de México, teniendo así contacto con rutas de otras partes del país.

“La Ciudad debería de preocuparse por tener un mayor control de sus fronteras y la cooperación con los estados de México y Morelos, una coordinación en materia de investigaciones judiciales, con los mismos estados porque estos fenómenos trascienden políticas”, comenta Rodríguez.

Datos del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y de Contacto Ciudadano de la Ciudad de México indican que en lo que va del año, tan sólo en la delegación Iztapalapa se llevan registrados 17 mil 341 delitos de alto impacto, es decir, diariamente se denuncian 47 atracos, como mínimo.

“No es posible que sigamos haciendo más de lo mismo, es urgente la regulación de las drogas para quitarle el negocio a las mafias y poder avanzar en temas de buen gobierno y desarrollo social” dice Santiago Roel, director de Semáforo Delictivo.

Aunque desde este año la capital del país dejó de ser Distrito Federal y podrá tener autosuficiencia en la administración de justicia, la disputa que se lleva por las rutas y el narcomenudeo, así como el control de los centros de distribución por ‘pequeños’ cárteles locales.

“En la Ciudad de México, desde la administración de 2006 a la fecha, desapareció el gabinete de seguridad entre los integrantes de las cúpulas sociales lo que provocó que se soltaran los controles de policías, ministerios públicos y reclusorios. Principalmente lo que hoy estamos viendo es el resultado de una política débil, laxa y sin liderazgo en esos ámbitos”, dice Regino, quien admite que también se ha sentido inseguro y amenazado en varias ocasiones.

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