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El PREP fue un fiasco… y ahora viene el conflicto

El programa de resultados preliminares y el conteo rápido mandaron un mensaje cruzado que hace confusa la elección y que alimenta otro conflicto poselectoral.

05-06-2017, 9:40:15 AM
prep

Si hay algo que sabemos hoy es que el PREP fue un fiasco en todas las entidades donde hubo elecciones este 4 de junio. Pasaban de las 8 de la noche ayer domingo, cuando el Programa de Resultados Electorales Preliminares del Instituto Estatal Electoral del Estado de México no llevaba contabilizado ni el 0.5% del total de las actas, en una entidad que, si bien es grande, no es gigante y en donde la marginación no alcanza a explicar retrasos de horas.

En comparación, el PREP nacional de 2015 fue mucho más efectivo y sin duda el IEEM tendrá que explicar por qué no pudo llevar a cabo un programa que diera credibilidad al resultado que lanzó, sin más, hacia las 9 de la noche, producto de su conteo rápido.

Cuando el PREP no llevaba ni 5% de captura, el IEEM salió al aire con un resultado que contradecía lo visto hasta esa hora y daba un 3% de ventaja a Alfredo del Mazo, del PRI. Vale la pena aclarar que PREP no es lo mismo que conteo rápido, uno es un sistema que va contando actas, el otro es una inferencia estadística a partir de una muestra.

El golpe fue demoledor: la cotización peso/dólar en los mercados mayoristas internacionales, que había superado los 18.80 al mayoreo, descendió bruscamente de nuevo a niveles de 18.53. Del Mazo procedió a festejar ese triunfo que venía anunciando desde la tarde y muchos se fueron a la cama a esa hora, con la idea de que ese sería el resultado final.

Al famoso PREP le tomó toda la madrugada alcanzar los resultados señalados. Con 95% de las actas contadas, el PRI y aliados habrían obtenido 1 millón 907,645 votos contra 1 millón 747,018 de Morena y su candidata Delfina. La diferencia de 160,627 votos hace creíble toda acusación de fraude a la antigüita, como el acarreo de votantes, el voto múltiple o carrusel, la compra de votos, la toma violenta y destrucción de casillas. Porque de todo se dieron acusaciones en el Estado de México y en Coahuila: reportes de encapuchados destruyendo material electoral pistola en mano, detección de camiones que se disponían a acarrear votantes, casillas rodeadas de gente sospechosa, detenidos por intento de compra de votos.

Todo puede resultar clave en inclinar una elección cuando la diferencia es tan pequeña. Igual duda queda en Coahuila, donde el resultado hasta las 7 de la mañana (¡!), con 83% de las casillas ingresadas en el PREP daba una ventaja de menos de 11,000 votos al priista Miguel Riquelme, en contra del panista José Guillermo Anaya.

Lo que viene es clásico: conflicto poselectoral, reconteo voto por voto, como mandan los cánones; pelea en los tribunales electorales hasta la última instancia y, probablemente marchas, bloqueos y convocatorias a la desobediencia civil.

Al parecer, Nayarit y Veracruz se encuentran a salvo de ello, porque los triunfos de la oposición fueron contundentes en estas entidades.

Pero el Edomex y Coahuila se van a pelear hasta lo último. Son demasiado valiosos para la lógica del poder.

En otro nivel de análisis, se comprobó que la desunión de la izquierda le costó el triunfo a Delfina y, en automático, a Andrés Manuel López Obrador, quien en su soberbia quiso arrinconar al PRD para forzarlo a unírsele, no como socio, sino como conquistado.

El PRD encontró milagrosamente una nueva vida en Juan Zepeda, el candidato que ganó sin problema en los distritos de Nezahualcóyotl, y quien demostró ser una propuesta joven, efectiva para la izquierda. Con 18% de la votación en el Estado de México y un triunfo en sociedad con el PAN en Nayarit, este partido llegará con mayor fuerza y poder de negociación al 2018.

Sin embargo, Morena acaba de consolidar un “cinturón”… digamos Moreno, alrededor de la CDMX: Ecatepec, Texcoco, Cuautitlán, Tlalnepantla, Tultitlán y hasta Tlalnepantla y buena parte de Naucalpan se volcaron por Delfina.

Sólo un distrito de Naucalpan se mantuvo fiel al PAN… en todo el estado. El blanquiazul va a tener que buscarse mejores candidatos y renovarse, si quiere contar en 2018. Quizá debiera seguir la línea que ya marcó el PRD: nuevo, joven, fresco, sin cola que le pisen o le inventen. Y no: no es Anaya, ni Margarita Zavala.

¿Y el PRI? Va a defender sus triunfos con toda su fuerza y a construir lo que pueda a partir de ellos para 2018. El triunfo de este año, con todos los retrocesos que tuvo municipio por municipio, se antoja una victoria pírrica. Si mantiene el triunfo en Edomex y Coahuila será por una pequeña diferencia.

Contemplando todo esto, no nos queda sino coincidir con la propuesta que ganó el joven diputado independiente en Jalisco, Pedro Kumamoto. Hay que cortarles el financiamiento a los partidos políticos. De todas maneras, encuentran formas de hacer trampa.

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