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Los líderes que acabarán con las dictaduras que nos oprimen

¿Conoces a jefes que sienten que tienen el conocimiento absoluto, saben de todo, y nadie es mejor que ellos? Hay un tipo de liderazgo que surge para combatirlos. Nuestro analista habla sobre ellos.

05-12-2016, 6:40:22 AM

“En tiempos de cambio, quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñarán del futuro, mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán bien equipados para un mundo que ya no existe” Eric Hoffer

Con el triunfo de Donald Trump, se desmoronaron los triunfalismos mediáticos y las dudosas encuestas y nos condujo a un “carnaval” de pensamientos pesimistas con nuestros más obscuros miedos colectivos, creando un clima de incertidumbre dignos de una película de Hitchcock, pero alojando en nuestras mentes una gran cantidad de reflexiones que serán útiles si sabemos aprovecharlas.

Sin duda, con este ejercicio “democrático” vivido en las pasadas elecciones de Estados Unidos, se nos vienen a la memoria diversos personajes históricos que trascendieron no precisamente por su bondad, y con el paso del tiempo han sido cómplices de las mayores decadencias del ser humano, incluyendo guerras, racismo y la violencia en cualesquiera de sus facetas.

Sin embargo, en nuestra sociedad cotidiana abundan personajes con características similares, pero en menor escala, aquellos que ejercen su autoridad coercitiva pero acotada a entornos muy específicos porque sus reinos no son naciones sino una especie de latifundios conocidos como empresas, donde el coto del poder, la regla de “se hace lo que yo digo” es la norma base y conducen a sus respectivos gobernados a una adaptación obligada a sus prácticas de carácter autoritario.

Este tipo de dictadores disfrazados de presidentes, no solo llegan a la Casa Blanca, también los encontramos en cientos de empresas en México y América Latina, algunos de ellos son reconocidos como grandes líderes porque alcanzan ventas extraordinarias o cuentan con la solvencia económica para hacer frente a la competencia, pero no por ello son ejemplos de liderazgo positivo y transformacional; las características de estos líderes distan mucho de lo que hemos analizado en diferentes entornos.

De acuerdo al reporte anual 2015-2016 del Foro Económico Mundial, América Latina tiene el mayor número de líderes empresariales que aplican la “mano de hierro” comparado con otros países desarrollados, que tampoco se eximen de estos liderazgos (para muestra un botón republicano). Esto no significa que los países de América Latina no sean competitivos, el tema central es que muchos lo son, a pesar del estilo de liderazgo.

En mi experiencia personal, he conocido (para bien y para mal) algunos dueños, directores generales de empresas, directores de área o simplemente jefes impositivos con características que rayan en lo que yo llamo “la dictadura del imperfecto” y son los protagonistas centrales de esta columna.

Se trata de una especie de mesías que autodominan sus emociones y sienten que tienen el conocimiento absoluto, saben de todo, nadie es mejor que ellos, porque el poder narcisista los abruma y los mantiene dentro de una burbuja irrompible de sentimientos de superioridad, son personajes que aprendieron a desconfiar de todos, difícilmente aceptan ayuda de alguien sin suponer que los van a traicionar, ven la lealtad como el principal valor, pero se trata de una lealtad radical donde “estás conmigo o en contra” o “si haces lo que yo digo, llegaras lejos”.

Pero todo rey y su séquito de seguidores, necesita de súbditos que piensen como ellos, que lo veneren, aplaudan, y apoyen; es decir la pleitesía como principal instrumento de comunicación, porque en sus respectivos reinos existen empleados capaces de hacer todo a cambio de ver a su jefe feliz y contento, dado que son personas que viven del reconocimiento y la aceptación externa, donde la frase “pégame pero no me dejes” cobra sentido, como consecuencia de falta de autoestima, define su estándar de actuación, quizá inclusive pueden llegar a ser tan radicales como ellos en sus acciones cotidianas.

Sin embargo, no todo está perdido, según datos de la encuesta de liderazgo de América Latina 2015, auspiciada por Mercer, más del 60% de las empresas encuestadas, consideran que el estilo autocrático y coercitivo de los puestos en roles gerenciales y directivos, afecta el crecimiento y la productividad de las organizaciones, minimizando su posibilidad para desarrollar su potencial.

Otra encuesta de Deloitte del mismo año, describe que aquellas empresas que focalizan sus esfuerzos en el desarrollo del talento a través de la promoción de los valores sociales, serán las que sobresaldrán respecto a otras para el 2020. No solo las encuestas, la misma dinámica colectiva del día a día, ha demostrado que la evolución de las sociedades propicia la creatividad y la innovación con base a modelos de trabajo integradores, donde estos líderes negativos, autocráticos o coercitivos, no tienen cabida con modos y procesos de trabajo poco efectivos que tarde o temprano claudicarán.

Las nuevas generaciones están desarrollando estilos de liderazgo transformacionales, que mitigan la dinámica auto-destructiva de los dictadores imperfectos.

Finalmente, la meta es modelar a los futuros directores hacia un liderazgo verdaderamente transformador y alinearlo al desarrollo sustentable de los países, las comunidades y las empresas a través de los valores de los individuos, acorde a cada contexto cultural; de esta forma evitamos que perfiles tipo Franco, Pinochet, Chávez y ahora Maduro y Trump, gobiernen países, ciudades, empresas o familias.

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