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El hombre clave del éxito de la simplicidad de Apple

Ken Segall ha hecho grandes campañas para diferentes marcas, pero sin duda será recordado por ser el hombre detrás de la ‘i’ de los productos de Apple. Conoce cuál fue el origen del éxito de esta estrategia.

27-10-2016, 3:03:23 PM
El hombre clave del éxito de la simplicidad de Apple
Ricardo Dorantes

Ken Segall ha hecho campañas de publicidad míticas, ha llevado las riendas creativas de marcas como Dell o BMW y ha escrito libros que rápidamente se convirtieron en Best Seller, pero sabe que su gran hito vive detrás de la letra “i”.

Durante 12 años, Segall se desempeñó como el líder creativo de Apple, acompañó el boom de una de las empresas de tecnología que cambiaron la forma de conectarse con el mundo y, más allá de esto, fue uno de los detonantes de ese éxito.

No sólo es quien desarrolló, junto con su equipo de la agencia Chiat/Day, la campaña “Think Different” (“Piensa Diferente”), uno de los parteaguas que marcaron el rumbo de la compañía y del mundo de la publicidad, sino también quien sugirió a Jobs el nombre de algunos de sus productos más emblemáticos, como el iMac, el iPhone o el iTunes. Esa “i”, que remite a la inteligencia o a la imaginación, se debe a su inteligencia y a su imaginación.

“Ese ha sido el logro de mi vida, mi momento de mayor orgullo. Soy un escritor, he redactado cosas mucho más extensas, pero la gente recordará mucho más esa simple ‘i’”, dice Segall –pantalón y camisa negra, saco gris, cabeza rapada y barba blanca desaliñada.

El creativo llegó a la zona de Santa Fe vestido con la congruencia del tema que le ocupa durante su participación en el foro Wobi, uno de los congresos de negocios más importantes de la agenda anual: la simplicidad.

“Cuando Steve Jobs regresó a Apple en 1997, la empresa estaba a punto de irse a la quiebra y 14 años después fue considerada la compañía más valioso del mundo. Mucho de este cambio tiene que ver con la simplicidad”, asegura.

El concepto le ha llevado a escribir libros y ofrecer conferencias alrededor del mundo, en las que, más que expresar una diatriba contra la complejidad, aboga por buscar la esencia de las cosas, tal como el desaparecido Jobs pregonaba.

“La simplicidad puede ser difícil de definir. Puede ser una opción, un sentimiento o un punto de referencia. Se puede definir incluso como un espíritu, ya que es posible predecir con bastante rapidez si se está en un sitio en el que se practica o en el que no”, se lee en la introducción de su libro Increíblemente Simple (Grupo Planeta).

En ese volumen, en el que describe al fundador de Apple como el implacable visionario intolerante a la estupidez y como el tirano desagradable que también podía ser divertido, amable y encantador, Segall eleva a la simplicidad como la hija legítima de las dos fuerzas más poderosas de la empresa: el cerebro y el sentido común.

Sin embargo, para concretar un trabajo que busque la esencia, son necesarios varios recursos y elementos que moldearán el resultado.

“Tiene que ver, por ejemplo, con la autenticidad: en el 97, Apple no tenía computadoras de las que hablar, que hicieran alguna diferencia, necesitábamos capturar la idea de la empresa y de que ésta podía resurgir”, cuenta el experto sobre los motivos que originaron la monumental campaña publicitaria “Think Diferent”. De ahí, otro punto importante es ofrecer decisiones fáciles a los consumidores.

“Cuando vamos a Dell, vemos que tienen 26 modelos diferentes de laptops para elegir; en HP son 41 modelos. Cada una de estas computadoras tiene diferente configuración y apariencia, por lo que mucha gente piensa cuál elegir y se quedan paralizados porque tienen que tomar una de entre muchas opciones.

“En cambio, en Apple sólo hay tres modelos y es muy fácil seleccionar y buscar la que mejor se adapte a lo que buscamos”, dice el creativo, quien cerrará el año con pláticas en Milán (8 de noviembre) y en Barcelona (11 de noviembre).

El nombre de los productos también está íntimamente relacionado con el concepto de sencillez, por lo que el legado de Segall a Apple, al bautizar los productos que le dieron identidad, es mundialmente reconocido.

“Cuando hacemos un producto y lo vendemos a seres humanos, es bueno darle un nombre con los cuales se puedan relacionar”, advierte.

La gran visión de Jobs ha sido una herencia que Apple ha sabido potencializar, explica Segall en entrevista. Asegura que las cifras a la baja de la marca se deben a una inercia cada vez más lenta en cuanto a innovación en el mundo de los dispositivos inteligentes y que la realidad virtual es el siguiente gran paso del universo tecnológico. Sus respuestas son concisas, directas, simples. No podía ser de otra manera.

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