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Bancos vs. Fintech, ¿quién conquistará más clientes?

Los bancos tienen de frente un sector que nació en un nuevo milenio y que hoy vive del crecimiento acelerado de la tecnología. ¿quién ganará la batalla por atraer más clientes?

02-06-2017, 1:43:42 PM
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Los que más sufrimos somos los cuentahabientes. Si navegas por internet no te será difícil encontrar que desde el 2014 hasta el año pasado son tres bancos los que se encuentran recurrentemente entre las primeras posiciones en el ranking de los que más quejas acumulan en la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), pero tampoco es sorpresa encontrar dentro de la lista de 10, que todos repiten. Algunos suben, otros bajan y eso podría dar pie para hacer la pregunta ¿por qué la banca en México tiene tan mala racha?

Pero no es que sea mala racha y únicamente en México, si realizas el mismo ejercicio con bancos españoles, encontrarás el mismo fenómeno. Incluso no te será difícil encontrar una nota de un medio español especializado llamado Gurusblog que detalla un interesante insight: los bancos más premiados por el sector, como los mejores basándose en sus records financieros, cartera y poder crediticio, son los que más baja calificación de satisfacción tienen de sus clientes. ¿Trasladarán muchos de sus costos operativos sacrificando la experiencia y atención de sus cuentahabientes?

No hace mucho encontré una nota que me dejó helado, y resumo en breves líneas: la inversión privada en las empresas Fintech, que son empresas que utilizan las tecnologías de la información y la comunicación para crear y ofrecer servicios financieros, ha crecido de 1,800 millones de dólares en 2010, a 19,000 millones de dólares en 2015.

La nota es de CA Today una publicación de una asociación llamada ICAS, fundada en 1854 con más de 20,000 socios profesionales en las áreas de finanzas en UK y el mundo. Para ser claros en 5 años este tipo de empresas crecieron un 1,055 por ciento. Es acaso difícil ver que en no muy poco tiempo las personas se plantearán la pregunta ¿realmente necesito un banco?

El autor del libro El fin de la alquimia. Dinero, banca y el futuro de la economía global, Mervyn King, quien además fue el gobernador del Banco de Inglaterra desde 2003 hasta 2013, declara que la Revolución Industrial construyó los cimientos del capitalismo, la producción de bienes, la enajenación y la plusvalía, conceptos básicos de este sistema.

Luego el crecimiento de las innovaciones tecnológicas permitió la consolidación de dos ideas mucho más antiguas: el basar todo el sistema económico en un papel-moneda y la emisión del crédito. En tiempos antiguos se comercializaba con granos, en Mesopotamia (2000 AC) y se hacían prestamos con ellos.

King argumenta que la alquimia financiera se basa en la creación de poderes financieros extraordinarios que desafían la realidad y el sentido común. Sin embargo, también han producido una cadena interminable de desastres económicos, desde hiperinflaciones hasta colapsos bancarios hasta la reciente recesión global y el estancamiento actual, y hoy están cambiando de forma dramática.

Los bancos tienen frente sí un sector nuevo, joven, que nació en un nuevo milenio de avances antes indescriptibles y vive del crecimiento acelerado de la tecnología, sus demandas y expectativas de lo que debería de ser un banco los hace desquebrajarse en medio de quejas, complejidades y falta de ancho de banda para la atención de su inmensa cartera de clientes. Y las Fintech han sabido capitalizar este panorama, entrando de forma suave y amigable al target millennial.

Es real que el mercado es grande y para la inmensa mayoría de los bancos extranjeros es rentable aún, y todavía no logran sentir los efectos del cambio; acorde al reporte llamado Observatorio Bancario México de BBVA del pasado mes de marzo, el crecimiento del crédito al consumo en 2016 presentó a penas un pequeño cambio a la baja de 12.9 por ciento, en noviembre a 12.3 por ciento en diciembre. Curioso, hay un descenso justo en el mes más importante de ventas crediticias.

Los que sufrimos somos los cuentahabientes, pero… ¿por cuánto tiempo?

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