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Francisco Gil Díaz, la ‘piedra en el zapato’ de Carlos Slim

El presidente de Telefónica ha encabezado demandas, lobbying, amparos, resoluciones judiciales, y proyectos de ley, en busca de suelo parejo en las telecomunicaciones.

14-03-2016, 9:35:02 AM
Francisco Gil Díaz, la ‘piedra en el zapato’ de Carlos Slim
Jorge Arturo Monjarás

Por años, muchos, desde que era director de la firma Avantel en la década de los 90 y luego, tras un paréntesis en el cual volvió al sector público como secretario de Hacienda en el sexenio de Vicente Fox, al asumir el puesto de presidente de Telefónica México, Francisco Gil Díaz se ha enfocado en la tarea de socavar, día a día, el poderío de la empresa a la que gusta llamar “el dominante”.

Han sido años de demandas, lobbying, amparos, resoluciones judiciales, proyectos de ley. Para quien también fue vicegobernador del Banco de México, esta ha sido otra forma de hacer política pública, desde la iniciativa privada. El tema le sigue apasionando; esto se nota cuando describe el estado pasado, presente y futuro de las telecomunicaciones en México.

Pasión controlada, acero templado, guerrero en reposo, son formas de describir a este protagonista que charla con toda apertura con Alto Nivel.

Su lucha, al fin y al cabo, ha contribuido a cambiar el rostro del sector que encabeza la modernidad para los años venideros. Ahora, Francisco Gil Díaz dice que falta muy poco para lograr detonar todo el potencial de la industria de telecomunicaciones, pero no piensa quitar el dedo del renglón hasta que se cumpla cada una de las exigencias de la libre competencia.

AN ¿Las reformas ya favorecen el crecimiento de la industria?

Hay que incluir en este marco la reforma constitucional, las leyes secundarias y, por supuesto, las reglas que emite el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT). La reforma constitucional no pudo haber sido mejor: toca un número verdaderamente asombroso de artículos de la Constitución para dar fortaleza a los cambios que, de otra manera, serían objeto de retos judiciales, los cuales impedirían o retrasarían lo que se desea con este cambio. Hemos visto a lo largo de los años que, a partir de amparos judiciales, las leyes de competencia económica que buscaban una trasformación no han podido evitar que la situación siga igual.

La reforma establece algunos principios centrales, como el de la asimetría: debe tratarse distinto a los desiguales. No se pueden establecer reglas para todos cuando hay un participante que es enorme y dominante y otros que son de mucho menor tamaño, los cuales enfrentan una situación competitiva desventajosa. Este es uno de los elementos troncales en la reforma. También incluye otros esenciales, como dar elementos para la desagregación de la red en la ley secundaria.

Son los dos cambios troncales: la asimetría y el acceso a la red de la empresa dominante a través de los servicios que proporciona (o debiera proporcionar) y a través del acceso a la última milla, más claro, al último metro de su red.

AN ¿Por qué sigue siendo importante la asimetría en la ley?

Porque se trata de una red concesionada, que corresponde a una inversión de muchos años. Cuando se privatiza Teléfonos de México, se le entrega a un particular algo que se había construido como un servicio público, con las inversiones y utilidades de una empresa pública. Se le dieron algunos años de monopolio que no sirvieron para nada, porque lo siguió siendo, no obstante que debió haberse abierto a la competencia.

También, porque en los primeros años se le otorgó un subsidio de 100% a la inversión. La empresa argumenta que ella fue la que invirtió el capital, pero se les regaló un monto aproximado de 10,000 millones de dólares (mdd) contra impuestos, que hubieran pagado de no haber llevado a cabo esas inversiones. Hubo un crédito fiscal del 100%.

Por eso hablamos, sin duda, de una infraestructura que debe ser de acceso. Aunque no tuviéramos ese antecedente, en todas partes del mundo se establecen reglas como la que menciono cuando se liberaliza el sector de telecomunicaciones.

Haciendo una analogía con las carreteras: imaginemos que todas las autopistas fueran de cuota y propiedad de una sola empresa. Además, el monopolio tendría una línea enorme de autobuses y de camiones de carga; 80% del total del tráfico. ¿Cuáles serían las condiciones de las compañías que compitieran en ella? No habría competencia y enfrentarían cobros de acceso altísimos. Por ello es esencial definir reglas, como en Francia, Inglaterra y España, cuando se llevó a cabo la transición del monopolio a la libre empresa.

Estas reglas son, principalmente, ofrecer una referencia para el uso de los servicios y lo que se ha llamado la “desagregación del bucle”: que las empresas distintas a la predominante puedan tener acceso al último kilómetro en las mismas condiciones de servicio, costo y tiempo. Si le quiero dar servicio a una familia o a una organización y no me deja usar esa conexión, o si para usarla se tarda meses y me cobra cantidades exorbitantes o si la calidad no es la misma, entonces se puede decir que está a mi disposición, pero no la puedo utilizar.

En este sentido son indispensables las disposiciones del IFT para que establezca en qué circunstancias debe hacerse esa oferta de referencia, pero eso es algo que todavía no sucede.

AN Tres grandes empresas en telefonía celular. ¿Es la solución?

Lo único que cambió es que antes éramos cuatro y ahora somos tres empresas. Pero ese tercero que acaba de entrar lo hace con más fuerza que los dos que estaban operando. Porque uno de ellos, Nextel, venía perdiendo mucho mercado, sus acciones se estaban derrumbando, enfrentaba problemas, no obstante que compró regaladas las frecuencias. Las compró a la vigésima parte de lo que pagamos nosotros, porque las hicieron a modo la subasta.

Nosotros lo dijimos en su momento que, en la forma en que lo estaban haciendo, no iba a haber más que un tirador, que iba a pagar el precio mínimo.

En fin, en Nextel tenían un activo formidable, pero todo lo demás les estaba costando mucho trabajo: tenían que cambiar de tecnología, migrar de CDMA a GSM; cambiar los teléfonos, hacer muchas adaptaciones y estaban perdiendo por distintas razonas una cantidad muy importante de clientes cada año. Ahora que se fusionan Nextel y Iusacel en AT&T, habrá un competidor más fuerte.  

AN En cuanto al ancho de banda, ¿qué se puede hacer?

Depende mucho de qué tan intensamente sean usadas las frecuencias, de factores como el lugar, qué tanta gente están usándolas, la hora del día. Al tener una escala mucho menor que el predominante, nuestro ancho de banda es muy bueno. Me divierto mucho cuando me encuentro a un usuario del dominante y lo reto a que haga la prueba con una app que se llama Speed Test, que es gratuita. Le pido calcular la velocidad estando juntos con nuestro teléfono inteligente… Es humillante normalmente lo que pasa. Yo llego a tener 15, 20 o hasta 30 megas de bajada y hay ocasiones en que la aguja del otro no se mueve.

Para que tal situación se resuelva falta que se subasten más frecuencias, sin embargo, tenemos un problema en el país. Además de la disponibilidad, está el cobro por los derechos de las frecuencias, que es de los más altos del mundo. Esto limita lo que podemos comprar.

Hoy tenemos mucha mejor cobertura. Como lo hicimos con Iusacell, estamos dispuestos a comprar el uso de frecuencias, en condiciones comerciales razonables. Hacer roaming en pocas palabras. Esto ha sucedido en Europa: se mantiene la competencia y, al mismo tiempo, aumenta la eficiencia para todo el mundo.

AN ¿Cuáles son las metas de Telefónica? ¿Ganar 30% del mercado?

Seguimos tratando de crecer; hemos mejorado nuestra participación de mercado en número de clientes y en lo que cuenta, que son ingresos y minutos. La predominancia sigue siendo enorme, pero se va erosionando. Sin embargo, cuando deje de existir, seguirá siendo válida la analogía de las carreteras, porque continuará siendo dueña de la red y del acceso último a la clientela. Ese aspecto sigue determinando el poder sustancial del mercado y la reforma tiene unas palabras centrales contundentes, que aunque no haya preponderancia, debe haber competencia efectiva. El IFT en esas circunstancias tendría que estar vigilando el acceso a la red en condiciones que permitan evolucionar a un mercado competitivo.

*Este es un extracto del texto que el autor escribió para Alto Nivel y que podrás consultar completo en la edición impresa de marzo. Busca tu revista en los principales puntos de venta, suscríbete en línea o descarga la revista digital. Sigue nuestra conversación en Twitter y Facebook.

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