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Títulos antiguos, opción para invertir y coleccionar

Estos documentos viejos ya no poseen su valor original, pero por sus características son documentos preciados que pueden cotizarse en miles de pesos.

04-09-2014, 1:35:01 PM
Títulos antiguos, opción para invertir y coleccionar
Roberto Aguilar

Para los amantes de los mercados bursátiles
no es difícil enamorarse de documentos viejos que ya no poseen su valor
original, pero que por sus características son documentos preciados. Eso le
sucedió a quien escribe estas líneas.

Tengo que confesar que fue amor a primera
vista. Nuestro encuentro fue en las oficinas de Protego cuando se ubicaban en
el sur de la capital.

Mientras esperaba turno para una entrevista con Luis
Videgaray Caso, entonces director de Finanzas Públicas de la firma de asesoría
financiera y que actualmente encabeza la Secretaría de Hacienda y Crédito
Público, me llamó la atención un pasillo estrecho adornado con viejos títulos
accionarios
perfectamente enmarcados. Con curiosidad y en silencio recorrí el
espacio, hasta que mi admiración me delató.

Un acción nominativa de una fábrica de huaraches
con una soberbia ilustración y un envidiable estado de conservación, pese a sus
más de 100 años de vida, se incrustó en mi mente. A partir de aquella
experiencia comencé una búsqueda de documentos similares que forman parte de la
historia bursátil de México.

Así fue como aprendí lecciones muy importantes: de
la vista sí nace el amor, y el pasatiempo de coleccionar títulos antiguos puede
llegar a convertirse en un negocio atractivo.

Las acciones o títulos financieros como bonos
de deuda, que se venden en bazares y tianguis, casas de subastas (como Morton)
e incluso en sitios como Mercado Libre, no tienen un valor monetario porque ya
no cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

Representan una parte del
capital de compañías que fueron liquidadas o fusionadas con otras, por lo que
el valor de los documentos se basa en otros parámetros: la antigüedad y estado
de conservación del título; la ilustración de la carátula; la rareza del
documento, por ejemplo las acciones de haciendas productoras de pulque; la
calidad de la impresión; las firmas originales, timbres y membretes que incluye
el documento; así como el número de cupones anexos a las acciones, mismos que
amparaban los dividendos que decretaba la empresa.

Además, y al igual que
sucede en cualquier otro mercado, la oferta de las acciones antiguas también es
un factor decisivo para fijar el precio; por ejemplo, los títulos de empresas
mineras son de los más usuales en el mercado.

Para ejemplificar la relevancia del arte que
adorna las acciones, una reciente subasta de oportunidades de Morton incluyó un
lote conformado por cinco piezas de diseño notablemente sencillo y sin ninguna
ilustración de varias empresas: Bienes Cinematográficos de 1955, Tejidos y
Tules Tricot de 1956 y Antequera del año 1957. Tenían un precio de salida
estimado entre 500 y 600 pesos por todos los títulos.

En contraste, una sola
acción de la compañía Expendedora de Pulques, con fecha de 1910, se vende en
Mercado Libre en 1,950 pesos. Un bono de deuda emitido por el Gobierno de México
en el marco de la Convención Española, que establecía el pago de adeudos a
favor de España, fechado en el año de 1854, alcanza un precio de 15 mil pesos.

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¿En qué te debes
fijar de los títulos antiguos?

Pero antes de ser un recolector o cazador de
la historia, se deben tomar precauciones para evitar ser víctima de
defraudadores y cuidar la inversión en el pasatiempo.

En primer lugar, hay que
revisar al tacto la calidad del papel para detectar una potencial copia de un
documento original. Inevitablemente habrá huellas del paso de los años, tales
como el tono amarrillo y bordes ligeramente doblados.

Hay que verificar también
al tacto los timbres que acompañan las firmas del documento, así como que los
sellos coincidan sus marcas en los timbres y las fechas del título.

Los mejores lugares para conseguir acciones
antiguas son los bazares, porque se puede negociar el precio con el vendedor. Por
lo general, este las consigue de personas que heredan o reciben de algún
familiar los títulos que carecen de un valor bursátil.

Un elemento que puede
agregar valor posterior a las acciones es el marco. Puede ser con cristal por
ambos lados, a fin de admirar la parte trasera del documento, que incluye un
extracto de los estatutos sociales de la compañía.

Además, se aprecia la
documentación básica de su origen, su trayectoria, o incluso la relación
existente con algún personaje relevante en la historia del país. También una
coyuntura especial que coincida con la fecha de emisión del papel es un factor
que podría sobrevaluarlo al momento de ofrecerlo en venta.

Unefon fueron de las últimas acciones físicas
que se emitieron en México, a finales del año 2000, como parte de una
innovadora estrategia que consistió en ofrecer directamente a pequeños ahorradores
la posibilidad de invertir desde 10 mil pesos en acciones que la empresa
vendió en una oferta pública primaria en la BMV.

Se requirió entregar una
especie de comprobante del número de acciones adquiridas. Para el año 2007, la
compañía recompró los títulos de los minoritarios en prácticamente la mitad del
precio que habían pagado. Posteriormente, retiró la cotización de los mismos.

Ahora la mayoría de los títulos o acciones
son registros electrónicos, pero todavía existen en México títulos en papel que
se conservan en el Instituto Nacional para el Depósito de Valores o Indeval, fundado
en 1978 para custodiar y administrar los títulos en las dos bodegas que opera (Distrito
Federal y Monterrey).

La mayoría de estos son los llamados macrotítulos, que
amparan una cantidad grande de acciones y son, únicamente, una parte del
respaldo electrónico de los valores.

Comprar y vender
acciones

Otra de las opciones para generar ganancias
es la compra y venta de acciones de Telmex; aunque es una opción que está por
extinguirse.

A finales de 2011 se informó que América Móvil, en su carácter de
empresa controladora y mayor accionista de Telmex, lanzó una oferta para
comprar todos los títulos en circulación de la empresa de telecomunicaciones. Posteriormente,
solicitó a las autoridades la cancelación de los títulos.

Así, dejaron
de cotizar y se ensombreció el negocio de compra y venta de títulos de Telmex
que por años se había mantenido.

Antes de la privatización de Telmex, los
clientes tuvieron la opción, mediante un pago adicional, de recibir acciones de
la compañía cuando contrataron el servicio. Se trató de una medida para expandirse.

Cuando la empresa se privatizó en 1990, dichos títulos comenzaron a subir, y
entonces surgieron personas físicas y empresas dedicadas a la compra de los
mismos con base en la cotización de mercado.

Abundaron los anuncios en periódicos,
casetas telefónicas y postes. Dependiendo de la serie y los cupones, algunos
títulos alcanzaron precios de hasta 100 mil pesos. Todavía quedan empresas que
aceptan las
acciones de la telefónica, pero a precios mucho más bajos. Ahora su
valor se definirá sobre otros atributos y por ser una pieza histórica más.

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