

Estas medidas pretende reducir los riesgos que corren los ejecutivos.
El IE Business School reunió a algunos de los mejores especialistas académicos y profesionales a nivel internacional en retribución de ejecutivos, para llegar a opciones en las formas de sueldo para estos trabajadores.
Hoy en día se acepta de manera casi incuestionable que los sistemas de retribución de altos ejecutivos, y en concreto los de entidades financieras, son una pieza fundamental para explicar la crisis financiera global.
La Comisión Europea, a través de su Directiva, asegura que las inadecuadas estructuras de remuneración de algunas entidades financieras han sido un factor coadyuvante para la quiebra de dichas entidades y los problemas sistémicos en los estados miembros y a nivel mundial.
No obstante, a decir del IE Business School, varias de las medidas que la Directiva del Consejo Europeo contra el supuesto riesgo asumido por los ejecutivos, coinciden con las políticas de remuneración en vigor antes de la crisis.
La Directiva defiende que “una parte importante” del pago a ejecutivos debe consistir en acciones o instrumentos bursátiles (stock options). Por razones históricas de índole fiscal, contable y cultural, el porcentaje de la retribución vinculada a acciones y sus derivados entre los altos ejecutivos de empresas de Estados Unidos ronda 40% frente a menos de 3% en España.
Podría decirse, entonces, que el nuevo modelo del variable europeo de la Comisión converge hacia cánones de mercado más anglosajones, algo que ya se viene observando, sin necesidad de regulación, entre grandes empresas europeas que compiten en mercados globales.
La segunda clave de la reforma reside en el pago diferido y la Directiva habla de que “entre el 40% y el 60% de la remuneración variable debe aplazarse a lo largo de un período adecuado de tiempo”.
Este mecanismo de contención del riesgo está perfectamente explicado por la teoría: si el ejecutivo se convierte en acreedor interno de la empresa (o del banco), empezará a comportarse más como un acreedor externo (un depositario, por ejemplo) y menos como un accionista. En la medida en que esta deuda interna no esté 100% asegurada, deberíamos esperar que el ejecutivo asuma menos riesgos.
Cuanto mayor es la cuantía de las obligaciones internas (pensiones y variable diferido) de la empresa hacia sus altos ejecutivos, mayor es el impacto positivo sobre el precio de los bonos de la empresa.
En otras palabras, posiblemente la forma más eficaz de moderar el riesgo que asume un alto ejecutivo de banca sea nacionalizar el banco y nombrarle funcionario a sueldo fijo.
Así se evitarían crisis futuras de este tipo.