Estilo de Vida

Trekking en Cinque Terre

Con sus escarpados senderos, bosques y paisajes marinos, son un secreto europeo para quienes evitan los destinos de turismo masivo.

27-04-2009, 5:00:00 PM

¿Qué son las Cinque Terre? Cinco pueblos, cinco tierras (cinque terre), que se levantan casi verticalmente en el monte y cuelgan sobre el mar. Se encuentran unidos por una vía férrea que corre junto al mar y que entra y sale de los cerros.


Un lugar de belleza helénica
Muy temprano por la mañana partimos del primer pueblito, Riomaggiore. El sendero nos lleva sobre una línea costera que atraviesa huertas, viñedos. Las vistas de los pueblitos sobre el mar son tan memorables como una pintura de William Turner. Después de caminar hora y media, llegamos a Manarola.


Aquí, Europa es esa conjugación de la vida moderna con una vida arraigada en la tierra y sus frutos, en la artesanía. Los jóvenes, provistos de celulares, trabajan de lunes a viernes en la ciudad vecina de La Spezia, pero los fines de semana hijos, padres y abuelos laboran en las viñas. Cada familia fabrica vino artesanalmente siguiendo su propia técnica, al igual que el aceite de oliva, que cosechan y exprimen en sus prensas.


De colores, sabores y olores
Luego caminamos hacia Corniglia, la empinada. Se trata de un pequeño laberinto de casas en el punto de mayor altitud del recorrido. Se dice que estos poblados se construyeron en terrenos tan empinados porque así resultaban menos vulnerables ante los piratas. A la hora de comer, nos acercamos a un típico forno ligure a saciar el hambre con una pizza al romero (focaccia) y una fainá, pizza hecha con masa de garbanzo.


Pasado el mediodía empezamos a andar hacia Vernazza, en lo que sería la parte más larga del trekking. Entre Corniglia y Breñaza hay una bahía bastante larga, y bajando unos 30 metros por un camino lateral llegas a una playa nudista.


Seguimos hacia Vernazza. El sendero desciende hasta un castillo que se levanta sobre una roca en el mar. Aquí nos dedicamos a disfrutar la callecita costanera, donde  muchos restaurantes sirven frutos de mar, que llegaron el mismo día en lanchas  locales. Desde Vernazza, ya con las últimas luces, emprendemos el camino hacia el último pueblo.


A Monterosso le han dado fama sus limones y playas de arena fina y blanca, parecidas a las del Caribe. Es el poblado con mayor infraestructura turística. Al atardecer, la mayoría de excursionistas regresa a sus autos estacionados arriba en la ruta, o toma el tren hacia otra ciudad.


Con ello Cinque Terre vuelve a su dulce aire pueblerino, donde no pasa nada más que el sonido del mar y la brisa perfumada. Sin embargo, en los senderos oscuros persiste alguna actividad: los enamorados salen de caminata nocturna a ver la luna sobre el mar.