Estilo de Vida

Todo sobre la termoterapia

Conoce en qué consiste esta técnica cuya base es el calor y cuáles son los beneficios que puedes obtener de ella.

06-06-2010, 5:00:00 PM

La termoterapia es la aplicación con fines terapéuticos de calor sobre el organismo por medio de cuerpos materiales de temperatura elevada, por encima de los niveles fisiológicos.
 
La mayor parte de materiales empleados en termoterapia tienen como mecanismo principal la cesión de calor. Estos medios pueden ser sólidos (arena, envolturas secas, almohadillas y mantas eléctricas, objetos metálicos calientes, bolsas de agua caliente, etc.) y semilíquidos (peloides, parafina, parafangos).
 
Métodos de la termoterapia
El calor puede ser transmitido a través de diversos mecanismos. Los más usuales son:
 
· Los peloides:
Son productos formados por una mezcla de agua mineral, agua del mar o agua de lago salado con sustancias orgánicas o inorgánicas resultantes de procesos biológicos y geológicos. Entre los peloides está el lodo, los limos, las turbas y las biogleas.
 
· Envolturas secas: Se aplican directamente sobre la piel y el tiempo de duración puede ser largo.


· Termóferos: Cuerpos sólidos que previamente calentados se utilizan con fines terapéuticos como por ejemplo las bolsas de agua, ladrillos.


· Parafangos: Es la mezcla de parafina con peloides de tipo fango, de origen volcánico, su punto de fusión es muy alto y es necesario enfriarlos un poco antes de aplicarlos.


Sus beneficios
Los efectos de una sesión de termoterapia son muy variados. Tiene una acción antinflamatoria, por lo que puede ser usada en inflamaciones excepto cuando están en fase aguda. Además, el efecto analgésico se obtiene a pocos minutos de iniciar la sesión.
 
Tiene además acción antiespasmódica: actúa sobre contracturas tanto musculares, como esqueléticas o de vísceras. También tiene un efecto revulsivo, pues si se aplica de manera intensa local puede producir un aumento de la circulación sanguínea.


Mencionamos también su efecto cauterizante, pues el calor aplicado en una zona limitada y con una intensidad muy superior a la tolerancia cutánea, produce la destrucción de los tejidos por quemadura.
 
Como vemos, la termoterapia se vuelve muy aconsejable para quienes sufren contusiones musculares y articulares, artritis, artrosis, esguinces, neuralgias, neuritis, cistitis, dolores gástricos, laringitis, pleuritis ¡y más!