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Los 7 mitos sobre el poder de las redes sociales

En un mundo ideal, el Internet y las redes sociales sirven como un canal alterno, democrático y libre para el intercambio de ideas y conocimiento. Sin embargo, la realidad se encuentra alejada de este ideal. Te presentamos 7 mitos de las redes sociales.

16-04-2018, 6:29:34 PM
redes sociales

Por Angela Phillips / The Conversation

Se esperaba que el Internet renovara la democracia, abordara la hegemonía del monopolio de proveedores de noticias y nos uniera a todos en una comunidad global. En los últimos seis meses, esa idea se ha visto socavada por un nuevo mito que sugiere que la democracia, de hecho, está siendo revertida por el engendro de Internet: bots rusos y noticias falsas, y que los medios están perdiendo su poder de mantener a la gente informada.

Pero no en todos los países hay suficiente evidencia que sugiera que las historias inventadas de sitios de noticias falsas hayan tenido un impacto significativo. Los medios tradicionales siguen siendo las principales fuentes de información tanto en línea como fuera de línea. En Reino Unido, una investigación durante la campaña del referéndum de la Unión Europea, por ejemplo, encontró que, de todos los enlaces de Twitter analizados, el 63.9% llevó a historias de organizaciones profesionales de noticias. Las noticias falsas constituían alrededor del 5% del total y había “poca evidencia de contenido ruso”.

1. Internet ha mejorado la democracia

Se suponía que Internet debía hacer esto al separar los monopolios de los medios y permitir que todos se unieran a la conversación. Sin embargo, Internet siempre impulsa la voz más popular, por lo que los gigantes proveedores de noticias siguen siendo los más leídos, mientras que los pequeños generadores de contenido luchan por migajas. Más de 200 periódicos locales cerraron en el Reino Unido desde 2015. Ciertamente, hay más opciones si lo buscas, pero la mayor preocupación es la cantidad de personas en todo el mundo que simplemente se desconectaron por completo y optaron por ver gatitos y comedias en lugar de noticias.

2. Todos podemos ser periodistas

Todos podemos transmitir desde nuestros smartphones, pero principalmente compartimos fotos de nuestros hijos y mascotas. El efecto de la disrupción digital ha sido que el panorama de los medios se está volviendo más concentrado y que el número de periodistas pagados está disminuyendo a medida que las organizaciones de medios “heredadas” luchan contra la caída de los ingresos. Pero los miembros de la audiencia no han reemplazado a los periodistas: lo que publican los ciudadanos desde sus smartphones desaparecería en el mar de información si fuera encontrado y compartido por un número cada vez menor de periodistas.

Por otro lado, Internet ha creado un ejército de “influencers” de redes sociales que, si son astutos, se convierten en “marcas” que aprovechan para recomendar (o vender) de todo, desde maquillaje hasta autos de lujo, a cambio de pago en especie o en efectivo. Mientras tanto, las pocas voces genuinamente nuevas que se crean en línea suben y bajan como siempre lo han hecho, aferrándose a los márgenes y esperando hacerse notar en la loca carrera de la información.

3. Somos mucho más inteligentes

Los libros con títulos como The Wisdom of Crowds han sugerido que Internet conduciría a una forma de democracia directa y pura porque, si hace una pregunta a suficientes personas, la respuesta siempre será la correcta.

Pero este ingenuo optimismo no tuvo en cuenta la infinidad de formas en que las personas (o sus datos) pueden ser manipuladas. En los países que no cuentan con una fuente fiable y confiable de noticias tradicionales, existen personas ganan dinero inventando historias diseñadas para disparar temor y prejuicio.

En Estados Unidos, donde las noticias se han polarizado y las noticias de los medios tradicionales han perdido la confianza de un gran número de votantes, los investigadores encontraron que, durante las elecciones de 2016, las historias categorizadas como noticias falsas tuvieron la misma probabilidad de ser compartidas que las noticias de medios profesionales.

Pero los medios profesionales no se salvan de las noticias falsas. A fines de febrero, el periódico The Sun retiró de su sitio un artículo completamente engañoso sobre las ahorros que se obtendrían del Brexit.

Pero, para ese momento, la historia ya había sido retuiteada por el líder conservador pro-Brexit, Jacob Rees-Mogg. Rees-Mogg no ha corregido (hasta la fecha) ni se ha disculpado por su tweet, pero solo sigue a cinco personas, por lo que puede que no sepa sobre su error.

4. El Internet ha producido una ‘aldea global’

La “aldea global” fue idea del estudioso de los medios Marshal McLuhan quien, en 1964, expuso la idea de que, en la era electrónica, todos tendrían acceso a la misma información a través de la tecnología. Esto parece haber sido corroborado por internet.

Pero la evidencia sugiere que la tendencia centralizadora de los medios monopólicos está creciendo. Un pequeño número de empresas, incluidas Facebook y Google, son las guardianas de la información en todo el mundo. En economías emergentes y estados autoritarios, las esperanzas de democratización de los movimientos sociales se están deshaciendo debido a la creciente incursión de la propaganda gubernamental en el espacio en línea.

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5. El Internet nos une

Hay mucho que agradecer en las formas en que Internet y las redes sociales nos permiten comunicarnos. Solo lleva unos segundos comunicarse con miles de personas a través de WhatApp y minutos para generar una petición y cargarla en Facebook. Lo que es menos cierto es la capacidad del Internet para unir a las personas a través de la afiliación personal para fomentar un debate genuino.

Los investigadores estadounidenses Michael Beam, Myiah Hutchens y Jay Hmielowski intentaron distinguir los diferentes efectos de leer periódicos en línea y compartir material en las redes sociales. Descubrieron que tanto leer en línea, como leer fuera de línea, aumenta el conocimiento, pero en las redes sociales las personas pueden compartir sin leer. Esto puede deberse, en parte, a que algunos académicos temen que la polarización política vaya de la mano con el creciente uso de las redes sociales.

6. Nadie confía en los medios tradicionales

Cuando se les pregunta si confían en los medios, la tendencia en muchos países es decir no, pero cuando se les pregunta si confían en su medio de noticias favorito, los niveles de confianza aumentan dramáticamente. Sin embargo, en el norte de Europa, se destaca un factor: las personas confían más en sus medios tradicionales que en las fuentes de noticias en línea y en las redes sociales. Lo que es más importante, la radiodifusión pública tiende a ser confiable en todo el espectro político y atrae a las personas en lugar de dividirlas.

7. La nueva ‘generación digital’

Aquí está el mito más grande de todos ellos: que hay una nueva generación digital que desconfía de las noticias de los medios tradicionales y está ocupada creando un futuro más democrático, menos “obediente” y “autoactivo”. Es tranquilizador pensar que los jóvenes tienen las respuestas y marcarán el comienzo de un mejor mundo. Pero ninguno de nosotros nace digital. Los jóvenes no son más capaces instintivamente de navegar en línea. La exploración por sí sola no enseñará a los jóvenes cómo resolver la desinformación y la propaganda a partir de los hechos.

usuarios redes sociales

Como mi coautor noruego Eiri Elvestad y yo discutimos en un nuevo libro, Misunderstanding News Audiences, siete mitos de la era de las redes sociales, la tecnología está cambiando nuestra democracia, pero no somos incapaces de enfrentarla, ni estamos liberados por eso. Al igual que con cambios técnicos mayores anteriores, estamos en el proceso de adaptarlo a nuestras necesidades y ese proceso varía de acuerdo con quiénes somos y dónde vivimos. La democracia se fortalecerá si aprendemos cómo usar Internet sabiamente.

Este texto fue publicado originalmente en World Economic Forum, con quien Alto Nivel tiene una alianza de intercambio de contenidos.

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