Tecnología

Cómo afecta la tecnología a la industria textil y de la moda

Uno de los principales temores de la industria textil es que las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial y la automatización, eliminen el empleo de millones de trabajadores. ¿Qué tan probable es esto y qué hacer al respecto? La Directora ejecutiva de Fundación C&A nos explica.

12-03-2018, 11:48:12 AM
industria textil, tecnología

Por Leslie Johnston

La inteligencia artificial está transformando la manera en que hacemos nuestras compras. Basta ver el reciente lanzamiento de Amazon Go en Seattle, la primera tienda en el mundo sin cajas ni filas. ¿Cambiará esto también la manera en que se produce nuestra ropa, eliminando quizás el empleo de millones de trabajadores de la industria textil?

Con el aumento de la automatización en innovadores procesos como SoftWear Automation y Sewbo, y, el gradual reshoring o “vuelta a casa” de la producción textil, no es de sorprender que muchos estén anunciando (o temiendo) el auge de la era de los robots. De hecho, en 2016, la Organización Internacional del Trabajo advirtió que en las próximas décadas, los trabajadores textiles en países como Indonesia, Camboya y Vietnam podrían ser reemplazados por robots. Sin un control adecuado, este avance podría generar pérdidas de empleo significativas en los países productores.

Pero la realidad puede ser diferente. Primero, la automatización aún no es capaz de competir en precio con el trabajo manual. Tomará tiempo, pero esto dará oportunidad a la industria textil para prepararse.

Segundo, la automatización puede tener un efecto positivo en los empleos al convertir trabajos repetitivos y que pagan el salario mínimo, en labores que necesitan mayores habilidades y mejor pagados. Sin embargo, esto requiere liderazgo y un esfuerzo significativo por parte de los gobiernos, empresas y sociedad civil. Se necesita un cambio en las dinámicas de poder entre empleadores y empleados, así como una cuidadosa mitigación además de recursos para la conversión.

El surgimiento de inquietudes sobre la automatización y otros tipos de innovación puede parecer fortuito, pero tiene muchos factores detrás: la industria de la confección a nivel global se encuentra en un punto de inflexión. Nunca antes ha habido una disrupción potencial tan grande. Al mismo tiempo, el nivel de colaboración precompetitiva entre marcas, minoristas y fabricantes continúa elevándose. Esto debería darnos esperanza de que la industria se está tomando en serio la sostenibilidad y es suficientemente audaz como para dejar a un lado los enfoques de “lobo solitario” en favor del bien común, sea con procesos que incluyan robots o técnicas que se puedan ejecutar de manera inmediata.

El reporte Pulse of the Fashion Industry demostró que, si continuamos operando de la misma manera, las marcas de la moda y los minoristas verán, para el año 2030, pérdidas de 45 mil millones al año (una reducción de alrededor del 3% en EBIT). Pero, ¿cómo podemos cambiar este modelo de negocio lineal y generador de desechos subyacente a nuestra industria? Necesitamos cuestionar nuestras suposiciones, retar nuestras motivaciones económicas y apostar por la innovación.

El año pasado, C&A Foundation creó una plataforma colaborativa llamada Fashion for Good, que tiene como objetivo encontrar, impulsar e incrementar las innovaciones que buscan transformar cómo se diseña, se produce, se vende y se reúsa la ropa que tanto nos gusta. Por ejemplo, We aRe SpinDye es un innovador que ha desarrollado una nueva técnica de teñido que reduce el consumo de agua en un 85%, el uso de químicos en un 70% y de energía/CO2  en un 30%. También, Tamicare Ltd, creó Cosyflex, la primera tecnología en el mundo para la fabricación en masa de productos textiles acabados e impresos en 3D.

No obstante, lo que resulta especialmente poderoso es la naturaleza colaborativa de Fashion for Good. Al reunir a un diverso grupo de marcas globales y minoristas (incluyendo C&A, Adidas, Kering, Galeries Lafayette y Zalando, todas dispuestas a probar nuevas tecnologías, procesos y modelos en su propia cadena de suministro), podemos ayudar a estos innovadores a probar y replicar lo que funciona en toda la industria textil.

Varias tecnologías están permitiendo una mayor transparencia y por tanto una mayor rendición de cuentas en el sector. El hecho de que las prácticas de compra pueden influir (positiva y negativamente) en las condiciones laborales de las fábricas, es algo que está bien documentado. Si estas prácticas fueran evaluadas públicamente, quizás los compradores tendrían un incentivo para cambiar. Pero sobre todo, esta emergente “economía de datos” nos está ayudando a ver lo que está escondido y a tomar la responsabilidad de encontrar un camino mejor. Ahora, más que nunca, contamos con información. Es momento de actuar.

La autora es Directora ejecutiva de Fundación C&A.

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