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Opinión

Seguridad, el gran fracaso y la gran oportunidad

29-01-2024, 6:00:00 AM Por:
Seguridad en México
© Europa Press

La seguridad, como tantos otros temas, se politizó y se polarizó en partidos y egos, en especial, el del presidente.

¿Estamos mejor que el año pasado? Sí, un poco, pero no es significativo. En los delitos de alto impacto, el homicidio bajó 4%, el secuestro bajó un 10%, el narcomenudeo subió 4% y las extorsiones no tuvieron cambio.

En robos, el de autos bajó un 1%; a casa, 10%; y a negocio, un 8%. En socio-familiares, las lesiones dolosas subieron 2%, la violación bajó 2% y la violencia familiar subió 5%.

No los aburro más con cifras. Ninguno de estos son cambios significativos, son parte de la variación inherente de un proceso complejo como es la seguridad. Ninguno de ellos muestra una estrategia de éxito con reducciones de cuando menos el 25%, que es la meta del Semáforo Delictivo para alcanzar un verde.

Hablo a nivel nacional, claro que puede haber historias de éxito en algunos delitos, en algunos estados, como Yucatán, Coahuila y Baja California Sur, en términos generales, no hay nada que emocione o llame la atención. Seguimos prácticamente igual que el año pasado y que al inicio del sexenio.

Homicidios sigue siendo el gran dolor de cabeza de México. Seguimos teniendo una de las tasas más altas del mundo con más de 23 homicidios por cada 100 mil habitantes, que es 4 veces más alta al promedio mundial (5). Los estados con tasas muy altas siguen siendo los mismos de siempre: Colima 109 (5 veces más alta que la nacional), Chihuahua 96, Morelos 66, Baja California 56 y Zacatecas 43. Más de lo mismo, en donde mismo.

El 80% de estos homicidios son narco-ejecuciones. Los cárteles se siguen alimentando del mercado negro de las drogas y una vez que se apoderan de una plaza, con plata y plomo, se extienden a otros “negocios” como el huachicoleo, la extorsión y el tráfico de personas. Estamos igual que hace 6 años, este sexenio ha sido el más violento de todos en números absolutos.

Nunca se regularon las drogas, nunca se combatió el huachicoleo, nunca se les dio poder y recursos a las fiscalías, al poder judicial y a las policías locales. La Guardia Nacional no es lo que se prometió que sería. Todo quedó en simulación, promesas vacuas y engaños… Y del ejército, mejor ni hablamos.

La seguridad, como tantos otros temas, se politizó y se polarizó en partidos y egos, en especial, el del presidente, con su facilidad para trivializar lo relevante, evadir la responsabilidad y culpar a otros por sus fracasos.

¿Continuidad, más de lo mismo? No, por favor. Nos urge un cambio radical con una Presidenta que tome en serio su responsabilidad, el bienestar de la población y la capacidad de gobernar atinadamente conforme a estrategias, rendición de cuentas y evaluación por resultados.

¿Cómo? Lo primero, despolitizando la seguridad… y el resto de los temas.

Respetando la independencia de los poderes, en especial, el Poder Judicial. Respetando la libertad de expresión. Respetando a los poderes locales. Fortaleciendo y profesionalizando a las policías y las fiscalías, y fomentando la cooperación entre todos. Valorando tanto la inteligencia investigadora como la inteligencia preventiva.

Una presidenta que tome decisiones inteligentes. Una presidenta sin ego, por favor, ya estamos hartos de esto. Una presidenta con tanta seguridad en sí misma, que se apoye en la opinión de los expertos (no en ocurrencias), y no tema a aceptar errores y enmendar. Que se preocupe más por dar buenos resultados que por su imagen. Que no sienta, ni quiera ser, el centro de atención, en ningún tema, en ningún momento.

Pero para tener una presidenta inteligente y segura de sí misma, tendremos que tener un electorado que vote con inteligencia, sabiduría y valentía en las próximas elecciones. ¿México se merece algo mejor? Sí, por supuesto. Lo último que quiero es repetir conclusiones año tras año y sexenio tras sexenio.

Nota del editor: Este texto pertenece a nuestra sección de Opinión y refleja únicamente la visión del autor, no necesariamente el punto de vista de Alto Nivel.

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autor Director y fundador de Semáforo Delictivo.

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