Estilo de Vida

Rione Monti, la Roma de los romanos

A veces las vías de romanas nos muestran rincones que los visitantes suelen pasar de largo, sin darse cuenta de los tesoros que esconden.

19-04-2009, 5:00:00 PM

Hace poco caminaba cerca de la estación Termini con rumbo a Santa María Maggiore, una de las cuatro basílicas principales de Roma. He procurado visitar este templo una vez por semana, y siempre aprovecho para pasearme por sus alrededores y concluir con un marocchino detrás de la basílica en Piazza dell’Esquilino. El marocchino es una versión “mini” del tradicional capuchino pero con el plus de que en la tacita de vidrio, antes de verter el café y la espuma de leche, espolvorean un exquisito chocolate amargo.


Aquel día, al terminar mi café me levanté y, en lugar de seguir mi camino por la moderna via Cavour, punto de tráfico importante que conecta el Esquilino con Piazza Venecia, un impulso me hizo cambiar de rumbo. Decidí explorar, y llegué al corazón del Riote Monti, el barrio más antiguo de Roma.


El pasado en el presente
En este rincón de Roma hay un cúmulo de torres medievales, vestigios romanos, iglesias paleocristianas, fachadas barrocas y edificios renacentistas que se llenan de vida gracias a los cientos de visitantes que vienen atraídos por las tiendas, restaurantes, vinerías, galerías de arte y algunos de los hoteles de la zona.


Continué mi aventura hacia el interior de la Piazza della Madonna dei Monti, cuyo interior es rico en arquitectura y frescos.


Rivales en belleza
Monti y Trastevere han sido considerados siempre como los barrios más típicos de Roma. La afirmación de que en ambos lugares se encuentran los hombres más fuertes y las mujeres más bellas de la cuidad no es difícil de poner a prueba, especialmente en los meses de verano.


El laberinto del tiempo
Callejeando por la zona me encontré entre la via dei Serpenti y via Panisperna. Via Panisperna llega hasta la plaza Magnanapoli, en donde se conservan restos de los muros servianos, una de las murallas más antiguas de la ciudad, y la Torre delle Milizie, legado medieval. Continuando sobre vía Panisperna se llega a la calle Quattro Novembre, donde aparece escondido entre las edificaciones modernas un ejemplo más de la arquitectura civil del siglo XII: la Torre dei Colonna.


Además de su riqueza histórica, gastronómica y comercial, via dei serpenti representa un punto geográfico importante, pues conecta dos de las principales arterias del tráfico del centro: via Cavour y via Nazionale. Si se trata de ir de compras, esta última ofrece una amplia variedad de opciones. Si de cultura, el Palazzo delle Esposizioni, recientemente renovado y con las más modernas instalaciones, ofrece las mejores exposiciones temporales de la ciudad.


El movimiento y esplendor de la via Nazionale son cautivadores. Sin embargo, todavía no me sentía lista para volver al presente de la gran ciudad, así que bajé por una callecita que, rodeando los foros imperiales de Trajano, Augusto y Nerva, me llevó de vuelta a via Cavour. Atravesando la calle, encontré la plaza de San Francisco di Paola. Su iglesia se distingue por un campanario cuadrado, originalmente una torre medieval y la antigua residencia de una familia noble romana. Di unos pasos más y me topé con San Pietro in Vincoli donde pude contemplar la grandeza del Moisés de Miguel Ángel y las legendarias cadenas que, según la tradición, pertenecieron a San Pedro mientras estuvo prisionero en Roma. Al finalizar me regalé un exquisito gelato de pistache y avellana para seguir respirando el espíritu de las viejas calles romanas.