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Tecnología

¿Qué es la neurotecnología de consumo, y por qué pone en riesgo nuestra privacidad?

12-06-2024, 1:22:17 PM Por:
© Microsoft Designer.

Un estudio científico advierte que los productos neurotecnológicos permiten la mercantilización de los datos cerebrales de los consumidores.

Los dispositivos neurotecnológicos, que son todos los instrumentos capaces de medir y alterar la actividad del sistema nervioso, no solo se encuentran en los entornos médicos y de investigación: Ahora ya hay neurotecnología de consumo para el público en general que, lamentablemente, desconoce que estos productos ponen en riesgo sus derechos humanos y su privacidad.

Si a esto se añade que la neurotecnología de consumo está utilizando los datos que obtiene para combinarlos con la Inteligencia Artificial (IA), el peligro de perder la confidencialidad e integridad de datos tan sensibles como los cerebrales se incrementa exponencialmente, de acuerdo con un reciente estudio elaborado por la Fundación Neuroderechos (Neurorights Foundation).

Asimismo, debido a que las neurotecnologías no invasivas son cada vez más asequibles y fáciles de usar, ya es una realidad la mercantilización de los datos cerebrales, advierte este análisis, que es el primer informe en el mundo que analiza las prácticas de datos y los derechos de los usuarios de productos de neurotecnología de consumo.

Privacidad mental en peligro

Actualmente hay dos tipos de dispositivos neurotecnológicos: Los invasivos, que para implantarse requieren que el sujeto se someta a una cirugía, y los no invasivos, que son accesorios de consumo que no requieren una supervisión gubernamental ni sanitaria.

En la primera clasificación se encuentran los implantes cocleares y los estimuladores cerebrales, entre otros, que están siendo utilizados con fines médicos para tratar enfermedades como el Alzheimer, el Parkinson o la Esclerosis Lateral Amiotrófica.

Entre estos también se ubica el ensayo clínico de la empresa Neuralink, propiedad del multimillonario Elon Musk, que en este 2024 implantó con éxito en una persona un chip cerebral que le permite controlar el ratón de la computadora con su cerebro.

En contraste, los dispositivos neurotecnológicos no invasivos son instrumentos o accesorios de consumo que no proporcionan atención médica, y que son capaces de recopilar datos neuronales.

A estos últimos, el estudio de la Fundación Neuroderechos los clasifica en tres categorías: Productos relacionados con el bienestar, el entretenimiento o la investigación.

Estamos hablando, por ejemplo, de cascos, diademas, pulseras y audífonos, entre otros, que en apariencia son inofensivos o que se usan para actividades lúdicas, cuando en realidad “estos desarrollos tienen implicaciones significativas para la privacidad mental”.

Daños y venta de datos

“Los daños potenciales que representan para los consumidores” los productos neurotecnológicos “son especialmente preocupantes dada la naturaleza única del cerebro humano y la extrema sensibilidad de los datos que produce”, advierte la investigación.

Estos dispositivos de neurotecnología recopilan y almacenan datos neurales “que revelan información muy sensible sobre la salud mental y física, la personalidad y el procesamiento cognitivo de los usuarios”.

Por ende, debido a que las empresas que los venden no están informando adecuadamente a los consumidores, es muy factible la exposición de datos confidenciales y la pérdida de privacidad.

El estudio evaluó las prácticas de privacidad en el mercado de la neurotecnología de consumo, analizando los documentos de 30 empresas de este sector que cuentan con productos disponibles que pueden adquirirse por cualquier persona.

Entre los hallazgos de la investigación destaca que el 96% de las empresas “parecen tener acceso a los datos neuronales del consumidor y no proporcionan limitaciones significativas a este acceso”. Además, ninguna de las firmas estudiadas explica la sensibilidad especial de los datos neurales.

Más grave aún, la mayoría de las empresas comparten datos con terceros, como socios y afiliados de investigación, y “otra práctica común implica compartir datos con gobiernos y organismos encargados de hacer cumplir la ley”.

Asimismo, debido a que los documentos de privacidad de estos negocios son vagos e imprecisos, “no está claro hasta qué punto las empresas pueden o no vender datos”.

En ese tenor, el 80% de las empresas estudiadas no menciona si la información recopilada se comercializa. En síntesis, los consumidores no tienen información adecuada sobre las prácticas en el uso de sus datos, la privacidad o sus derechos como usuarios.

Seguridad e intimidad

Los hallazgos “plantean preocupaciones” sobre si los usuarios de estos dispositivos pueden realmente elegir, y dar su consentimiento informado para el manejo de sus datos neuronales. De hecho, las empresas de neurotecnología de consumo generalmente se encuentran mal equipadas “para salvaguardar los datos neuronales”.

Ninguno de los consorcios explica a sus clientes si estos datos se anonimizan antes de ser almacenados, en tanto que solo cinco de las 30 firmas se compromete a notificar a los usuarios en caso de una violación de seguridad.

El reporte concluye que “existen brechas sustanciales entre las prácticas de privacidad de las empresas de neurotecnología de consumo, y los estándares globales de privacidad”.

Aunque la Fundación Neuroderechos aclara que “no hace afirmaciones sobre la intención de las empresas de neurotecnología”, se resalta que estas “no han estado sujetas a regulación, y carecen de estándares industriales para las prácticas de privacidad”.

Gracias a los avances que ha significado la Inteligencia Artificial, ahora es mucho más fácil y rápido decodificar información de datos neuronales. Por ejemplo, escáneres cerebrales de neurotecnologías no invasivas han podido decodificar el lenguaje, las emociones y las imágenes pensadas por las personas.

Si bien la decodificación de la información neuronal es un gran avance científico y tecnológico, al mismo tiempo nos expone al uso, divulgación y comercialización de algo tan intimo como nuestra actividad mental.

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autor Periodista y abogada, especialista en análisis jurídico y de derechos humanos. Ha sido reportera, conductora de radio y editora.

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