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Y la cotización del agua en México, ¿para cuándo?

23-12-2020, 6:00:53 AM Por:
Agua
© Pixabay

El futuro nos ha alcanzado, e invertir en el agua se ha vuelto una realidad. Ha llegado el momento en el que el acceso al agua se le ha puesto un precio.

Hace unos días, Wall Street decidió que el agua debía cotizar en el mercado de futuros —así como ocurre con otros recursos naturales como el petróleo o el trigo— con base al Índice Nasdaq Veles California Water (NQH2O). A primera vista, resulta alarmante pues ¿cómo se pueden llevar a cabo transacciones financieras con un bien de dominio público como lo es el agua? No obstante, lo que hay que entender aquí son dos cosas: la primera es que ésta no es una medida que aplique a todo el mundo; la segunda, no es que este preciado recurso natural cotice como tal dentro de Wall Street, sino son sus derechos de uso —a través de licencias, cesiones y concesiones— los que se utilizan como activo financiero.

Esto ocurrió, puesto que el estado de California, al tener el mercado de agua más grande del país, se desarrollaron ciertos tipos de mercados dentro del estado, especialmente en aquellas regiones con altos niveles de sequía, donde agricultores intercambian sus derechos de uso del agua con otros actores, para poder así mantener viva su producción, mientras los otros generan liquidez.

El lado positivo de haber incluido el agua al mercado de futuros es que abona a la creación de incentivos que permitan el uso eficiente de este recurso natural, garantiza su disponibilidad y genera los recursos económicos dentro del mismo mercado para la financiación de proyectos orientados a la conservación del agua. De esta manera, los agricultores californianos, a través de este mecanismo, pueden hacer una previsión de los costos del agua hacia el futuro, garantizando así su disponibilidad a largo plazo. Lo que nos deja pensando, una medida como ésta, ¿podría ser aplicada en países como México?

Recientemente el director de Grupo Bolsa Mexicana de Valores, José Oriol Bosch, declaró que en México no existen las condiciones para que —por ahora— el agua cotice en dicha institución. Estima que se requeriría de un índice —como el NQH2O— para que México tuviera un derivado ligado al precio del agua, aspecto que solo puede ser posible de existir los lineamientos y las políticas claras en cuanto al uso y acceso a este líquido vital. Y se dice “por ahora”, puesto que no hay que olvidar que globalmente hay una tendencia hacia la escasez. De ahí la importancia de fijar costos y con ello responsabilidades a las industrias que tienen altos consumos de agua en zonas donde incluso su acceso es limitado. En esto último, México sí cumple con todas las características.

Por ejemplo, en medio de la pandemia, Chihuahua registró un conflicto entre la Guardia Nacional y agricultores locales, quienes protestaban —incluso todavía— por la falta de suministro de agua, pues el problema medular se encuentra en contar con este recurso para regar sus tierras. Esto ocurrió, ya que México está obligado a pagar su cuota hídrica quinquenal estipulado en el Tratado de Aguas con Estados Unidos firmado en 1944, para cumplir con dicha obligación tuvo que utilizar el agua almacenada en la presa La Boquilla, la más grande del estado. Y aunque la respuesta del gobierno mexicano fue que nuestro país recibe cuatro veces más de lo que se le paga a nuestro país vecino del norte, la verdad es que los agrícolas chihuahuenses temen quedarse sin agua para el ciclo agrícola del 2021. De igual manera, campesinos del estado de Tamaulipas han denunciado que las autoridades envían extracciones hidráulicas illimitadas a Estados Unidos, interfiriendo y descuidando así la actividad de miles de productores en nuestro país. (Vale la pena mencionar que el estado de Tamaulipas colinda con Texas, ¿acaso este abastecimiento “infinito” de agua estará dedicado a actividades relacionadas al fraking?).

Se han advertido acerca de los peligros —como es la exposición del mercado a una burbuja especulativa— que puede traer el hecho de que el agua sea tratada como el oro o el petróleo. Sin embargo, actualmente nuestro país está atravesando por problemas relacionados con el uso y distribución del agua, que no necesariamente involucran sequías, pero que ponen en riesgo el desarrollo y crecimiento tanto de la industria agrícola nacional, así como la regularización de un recurso que tiene un futuro bastante comprometido. En el caso en particular de México, se estima que afectará a 16 mil agricultores tamaulipecos, quienes además sólo tendrán 40 por ciento de los derechos de agua, y generaría pérdidas de aproximadamente 3 mil millones de pesos. 

Dicho esto, resulta evidente que, aunque México no cuente con la estructura para comenzar a tratar al agua como un activo financiero dentro del mercado de futuros, definitivamente tenemos frente a nosotros un escenario que nos está empujando poner manos a la obra para a iniciar este proceso, que permitiría una reactivación de un sector que está profundamente politizado, y por lo tanto, olvidado.

El futuro nos ha alcanzado, e invertir en el agua se ha vuelto una realidad. Ha llegado el momento en el que el acceso al agua se le ha puesto un precio. Por ahora esto solo aplica en Estados Unidos, pero para todos los países en desarrollo, y entre ellos México, esto debería de ser un foco de alerta respecto a un producto primero en su tipo, que ha comenzado a negociarse en una bolsa de valores, con la intención de gestionar su suministro y demanda, para así generar un mercado confiable y transparente a disposición del sector agroalimentario.

El sector agroalimentario en México representa 8% del Producto Interno Bruto. Si a las empresas agrícolas y agricultores mexicanos se les prendiera el foco, ambos podrían ser agentes de cambio al ser los pioneros en la implementación de una agenda que obligara tanto al Estado mexicano, a gobiernos locales y al sector financiero a transformar el uso y regularización de agua para su cuidado —así se les daría mayores derechos sobre este bien a quienes más lo necesitan— y en pos de incluir dicho preciado líquido dentro del mercado de futuros mexicano.

De esta manera no sólo la importancia de este sector crecería, sino al mismo se obligaría a representantes de todos los niveles y sectores, la creación de instrumentos financieros e inversiones con un enfoque sostenible que tengan la vista puesta en el futuro.

Nota del editor: Este texto pertenece a nuestra sección de Opinión y refleja únicamente la visión del autor, no necesariamente el punto de vista de Alto Nivel

mm Periodista con 20 años de experiencia en los medios de comunicación. Colabora actualmente en ADN 40 de Televisión Azteca. Su columna Split Financiero ha sido publicada en la Sección de Finanzas del periódico, Capital de México, El Sol de México, actualmente en Diario 24 Horas y El Economista.
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