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Opinión

¿Qué significa para Estados Unidos volver al Acuerdo Climático de París?

03-02-2021, 6:00:00 AM Por:
Acuerdo Climático de Paris
© Reuters

El histórico Acuerdo de París fue ideado en 2014 y acordado por casi 200 países en 2015 como resultado de la COP21.

Por Enrique González Haas*

Joe Biden asumió el cargo como el 46° presidente de Estados Unidos el 20 de enero de 2021. Como parte de las acciones inmediatas tras su toma de posesión, Biden firmó una orden ejecutiva para que Estados Unidos se una al Acuerdo Climático de París y lidere acciones agresivas para mitigar el cambio climático. Pero, ¿qué significa realmente el reingreso de los Estados Unidos al Acuerdo de París para las organizaciones globales en 2021 y más allá?

Si bien es principalmente simbólico, los símbolos importan

El histórico Acuerdo de París fue ideado en 2014 y acordado por casi 200 países en 2015 como resultado de la COP21, el acuerdo más grande y amplio de su tipo jamás negociado. Según el acuerdo, se requiere que cada nación participante establezca planes de reducción de emisiones cada cinco años con el objetivo de limitar el aumento de la temperatura global a menos de 2°C. Además, el acuerdo pide a las naciones desarrolladas, las mayores emisoras (incluido Estados Unidos), ayuda financiera para las naciones en desarrollo, a fin de que logren sus propios objetivos.

El acuerdo no vinculante no creó mandatos específicos para que los países logren este objetivo, ni incluyó sanciones formales por no participación o incumplimiento, lo que llevó a críticas de efectividad del acuerdo por parte de algunas partes. Como tal, el acuerdo en sí fue en gran parte emblemático, dejando a las naciones libres para determinar cómo reducir sus emisiones de carbono y qué políticas implementar en apoyo de estos esfuerzos.

Si bien el acuerdo fue un logro histórico, aunque en su mayoría simbólico, los símbolos pueden ser increíblemente poderosos. En 2020 y lo recorrido en 2021, hemos visto el impacto que pueden tener los símbolos impulsados por los gritos por la justicia social y movimientos como Black Lives Matter, así como los resultados de las elecciones estadounidenses de 2020 y otros disturbios civiles globales.

Estados Unidos salió oficialmente del Acuerdo de París en 2020, pero todavía hay 188 países participantes que representan el 79 por ciento de las emisiones globales; Estados Unidos ha sido el único país que se ha retirado hasta la fecha. Muchas de estas naciones están trabajando en colaboración para abordar el cambio climático y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, con el Green Deal de la Unión Europea, como ejemplo principal. Si bien Estados Unidos continuó avanzando hacia la lucha contra el cambio climático a través de iniciativas estatales y locales, asociaciones público-privadas y compromisos corporativos, la salida del acuerdo de Estados Unidos envió un mensaje claro al resto del mundo: que ya no lideraría esfuerzos internacionales, ni trabajaría en colaboración con otras naciones con este fin.

El compromiso de Biden de volver a unirse al Acuerdo de París deja el mensaje claro: su administración abordará agresivamente las emisiones de carbono y apoyará una transición nacional hacia una economía de energía limpia.

Acción agresiva contra el cambio climático

Aunque volver a unirse al Acuerdo de París es principalmente un gesto de buena voluntad, Biden se ha comprometido a que “para 2050, Estados Unidos sea una economía de energía 100 por ciento limpia con emisiones netas cero”, con mecanismos de aplicación establecidos al final de esta primera administración, para asegurarse de que la nación se mantenga en el camino correcto para alcanzar este objetivo.

La administración de Biden también se ha comprometido a descarbonizar el sector energético para 2035 y tiene como objetivo invertir 1.7 mil millones de dólares en iniciativas de energía limpia. La administración también puede implementar estándares más estrictos para la adquisición de energía que estimulen la economía, y es probable que los gobiernos locales y federales vean mandatos para una mayor adopción de contratos por desempeño para aumentar la eficiencia de los recursos. Biden también prometió alentar la adopción de vehículos eléctricos mediante la instalación de 500 mil nuevas estaciones de carga públicas para finales de 2030 y probablemente, también apoyará la expansión de la infraestructura de vehículos eléctricos a través de medidas legislativas y regulatorias.

Finalmente, Biden ha indicado también que buscará nuevos estándares en economía de combustible para garantizar que los edificios e instalaciones del gobierno de los Estados Unidos sean más eficientes y estén preparados para mejorar las condiciones climáticas, lo cual requerirá nuevos estándares ecológicos para la eficiencia de los edificios. La legislación que requiere que las empresas públicas revelen los riesgos climáticos y las emisiones de gases de efecto invernadero en sus operaciones y cadena de suministro, también está en el horizonte.

A nivel mundial, el reingreso de Estados Unidos en el Acuerdo de París “elevará” las expectativas sobre la acción climática, estimulando la competencia global, tanto en la reducción de emisiones, como en la innovación y desarrollo económico. En la COP26 en Glasgow 2021, se espera que los países -incluido Estados Unidos-, presenten objetivos más ambiciosos que serán vinculantes en virtud de un nuevo requisito del acuerdo sobre informes y divulgación de avances.

Anticipándose a estos objetivos cada vez mayores y para seguir siendo competitivos, las organizaciones y corporaciones globales pueden planificar una mayor presión para actuar sobre la descarbonización, buscando mejorar las prácticas de sostenibilidad en toda su cadena de valor. Las operaciones comerciales social y ambientalmente responsables se convertirán en “apuestas sobre la mesa” para todas las organizaciones que busquen cumplir o competir.

Continuará los avances climáticos globales

El reingreso planificado al Acuerdo de París demuestra que la economía más grande del mundo está redoblando la inversión en la transición de energía limpia como un medio para “reconstruir mejor” después de la pandemia causada por la COVID-19. Esto no sólo pondrá a los Estados Unidos en línea con otros líderes mundiales en términos de sus compromisos de neutralidad de carbono, sino que presionará a otras naciones para tomar sus compromisos más en serio y actuar de manera más agresiva en la descarbonización y electrificación.

Dado el probable mayor impulso de los gobiernos, las organizaciones tienen un papel clave que desempeñar en el esfuerzo global de acción climática. Deberán mostrar agilidad y capacidad de hacer la transición hacia la eficiencia, la energía limpia, la electrificación y la migración a modelos de economía circular, más rápidamente. Además, la oportunidad de colaborar activamente con los gobiernos y ayudar a enriquecer las propuestas para las políticas públicas y soluciones regulatorias. Las condiciones climáticas actuales y la urgencia para actuar requerirán la alta cooperación de todos.

*Enrique González Haas es presidente y director general de Schneider Electric México y Centroamérica

Nota del editor: Este texto pertenece a nuestra sección de Opinión y refleja únicamente la visión del autor, no necesariamente el punto de vista de Alto Nivel

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