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Opinión

¿Qué importancia tiene la nueva Central Obrera?

Ante este panorama, es válido preguntarse qué importancia tiene estar al tanto de lo que ocurra en esta competencia entre líderes sindicales por una nueva Central Obrera

04-03-2019, 6:02:06 AM

Desde hace semanas, quien haya prestado atención a las noticias nacionales, habrá notado que dos personajes han estado muy activos. Se trata de Napoleón Gómez Urrutia y Pedro Haces Barba.

Ambos Senadores de la República por el partido Morena, encabezado por el hoy Presidente Andrés Manuel López Obrador, y ambos líderes sindicales.

Napoleón Gómez Urrutia es, quizás, el personaje más conocido de los dos. Famoso por haber estado en auto exilio durante varios años, desde que el gobierno de Vicente Fox comenzara a investigarlo por malversación de fondos en 2006.

Arturo Aguirre

Napoleón Gómez Urrutia

Hoy, el líder minero no nada más ha regresado por sus fueros sino que también ha aprovechado a su sindicato para posicionarse como uno de los aliados más importantes de este nuevo gobierno.

Incluso, cuenta hoy con el respaldo de organismos sindicales internacionales que le han valido para constituir la Confederación Internacional de Trabajadores (CIT), una unión de varias federaciones y sindicatos autónomos e independientes que nunca se afiliaron o que se desafilaron de la sempiterna CTM, la central obrera de los tiempos dorados del priismo.

Por el otro lado, Pedro Haces Barba ha tenido una trayectoria más discreta hasta antes de saltar a los reflectores desde su escaño en el Senado de la República. Y a pesar de ello, lleva tiempo al frente de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), una confederación independiente de la CTM, pero que nunca tuvo la fuerza suficiente para hacerle sombra al poderoso sector obrero del PRI.

Arturo Aguirre

Napoleón Gómez Urrutia

Sin embargo, hoy los tiempos son distintos y Pedro Haces Barba no sólo cuenta con el respaldo de su curul en el Senado, sino también con el apoyo del líder de los Senadores de Morena, Ricardo Monreal Ávila, en su cruzada por convertir a la CATEM en “la CTM de Morena”.

De este modo, cada uno por su cuenta se ha visto favorecido con entrevistas o reportajes en diversos medios de comunicación, donde explican la necesidad de una nueva central obrera para los nuevos tiempos del sindicalismo independiente. Y donde ambos, casi en automático, rechazan tajantemente que el proyecto de una nueva central obrera sea para apoyar con lealtad ciega al Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Sin embargo, y digan lo que digan, no es ningún secreto que ambos están a la espera del visto bueno del gobierno federal. Con ligera ventaja de la CATEM de Pedro Haces, quien con el respaldo de Monreal, ha iniciado acercamientos con líderes regionales y municipales para tejer, desde abajo, un respaldo que no pase desapercibido para cuando el Presidente tome una decisión.

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Por otro lado, aun con los apoyos internacionales, Gómez Urrutia tiene la desventaja de que sigue esperando la toma de nota que el gobierno debe otorgarle para formalizar la creación de su CIT. Además de que no se sabe que tenga acercamientos con otras corporaciones, más allá de las que le acompañaron durante la presentación de su nueva Confederación.

Ante este panorama, es válido preguntarse qué importancia tiene estar al tanto de lo que ocurra en esta competencia.

Por el lado político partidista, la lucha por ungirse como la nueva central obrera tiene muchas y muy serias implicaciones. Pues la comparación con la CTM no es fortuita.

Cualquiera de las dos que resulte favorecida por el Presidente, se convertirá en automático en la interlocutora directa entre la clase obrera del país y el poder. Además de interlocución con empresarios, industriales y el sector productivo mexicano.

Y en caso de ser la CATEM la elegida para llenar la vacante, sería también una victoria más de Ricardo Monreal Ávila en su lucha personal por complacer al Presidente, congraciarse con él y estar más cerca de lo que en otro tiempo se llamó “el ánimo del Presidente”. El que entendió, entendió.

Por el otro lado, el económico, la lucha debe llamar la atención de los empresarios no nada más por saber qué es lo que pasa en las entrañas de la Cuarta Transformación. También, sin duda, deberán estar atentos para poder anticiparse a posibles cambios de afiliación de los sindicatos de sus empresas y del surgimiento de nuevos sindicatos dentro de un mismo centro de trabajo, pues la ratificación del Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) el pasado 20 de septiembre ya lo permite.

Restará saber si, con la fuerza y legitimidad que actualmente tiene el gobierno lopezobradorista, le alcanzará para lograr lo que Vicente Fox en su momento no quiso o no pudo hacer: desmantelar al PRI desde sus sectores.

Juan Pablo Galicia es onsultor, politólogo y docente en la Universidad Modelo de Mérida.

Twitter: @jpgalicia

Nota del editor: Este texto pertenece a nuestra sección de Opinión y refleja la visión del autor, no necesariamente el punto de vista de Alto Nivel