Opinión

Por qué los primeros tres años de vida son los más importantes

Los primeros tres años de un niño son fundamentales para su desarrollo, por lo que los padres y guarderías deben tomar un papel activo.

01-08-2018, 8:06:00 AM
tres años
  • Las guarderías o centros de desarrollo infantil son hoy en día uno de los recursos más utilizados por quienes trabajamos fuera de casa. Sin embargo, la forma en la que han evolucionado desde su surgimiento a los conceptos con los que contamos en la actualidad significa un avance positivo que las convierte en la mejor herramienta para el óptimo desarrollo de nuestros hijos.

La historia indica que las guarderías surgieron en Europa a inicios del siglo XIX, donde eran centros caritativos que tuvieron la iniciativa de ocuparse de los hijos de las mujeres que empezaban a incorporarse al trabajo en las industrias, por lo que se trataba de una labor meramente de cuidado y atención de necesidades básicas.

Existe de hecho un dato sobre un lugar fundado por el filántropo francés Jean Baptiste Firmin Marbeau, quien creó en 1846 un lugar llamado Crèche (cuna en francés), que fue uno de los primeros lugares cuyo objetivo de ocuparse de los niños mientras sus madres y padres trabajaban.

De hecho, se dice que, tanto en Francia como en otros países, se llegaron a instalar guarderías al interior de las fábricas, con el objetivo de que las y los trabajadores pudieran ocuparse por momentos de sus hijos, lo que significó un primer bosquejo de lo que en la actualidad son las guarderías corporativas, pero que nada tenían que ver quizá con este tipo de centros, pues hoy en día una de sus prioridades es el bienestar de los niños.

Hoy en día sabemos que la educación durante los primeros mil días de vida (tres años) son tan importantes que repercuten durante toda la existencia de una persona. Este tipo de datos, que destacan las investigaciones sobre la plasticidad cerebral y su capacidad de adaptarse a las situaciones de su entorno, que es máxima durante los primeros años de vida, nos permite conocer sobre las repercusiones directas en el aprendizaje.

Sin embargo, como mamás, lo primero que buscamos en un centro de desarrollo o guardería, es que cuiden bien a nuestros niños y les brinden la mejor atención, pero ¿y la educación? De hecho, yo misma sabía poco de la educación en niños de cero a tres años de vida.

La primera persona que me habló al respecto fue Patricia de la Fuente Zuno, una mujer con más de 40 años de experiencia en educación y desarrollo infantil y que creó el modelo educativo SEDI, diseñado de acuerdo con las oportunidades de aprendizaje que tienen los niños durante sus primeros días de vida.

Y es que este concepto es tan desconocido que incluso los padres de familia podemos llegar a desatender su óptimo desarrollo y aprendizaje con la falsa idea de que “con que lo cuiden” es suficiente para su bienestar, sin saber que, con esto, estamos construyendo un futuro que nos implicará mayores retos cuando entren a la edad preescolar, incluso en la primaria y hasta en la edad adulta.

Lo anterior, es una situación que describe muy bien un estudio realizado por Mexicanos Primero, sobre los niños de cero a seis años, titulado “Olvidados y excluidos” y es que efectivamente este sector que no está dentro de un sistema de educación básica, difícilmente es visualizado, pese a que, como dice la presentación del análisis, se trata del “periodo más crítico en el desarrollo de un ser humano, que coincide con el periodo en que se encuentra más vulnerable”.

Actualmente, los esfuerzos hacia este sector de la población están únicamente enfocados a cuidar las medidas de seguridad al interior de los centros y verificar que la integridad de los niños esté bien resguardada, por lo que pareciera que comprobar que todos los centros de desarrollo cuenten e implementen un programa educativo es como pedir un imposible.

El hecho de que este sector de la población que actualmente no forme parte de un esquema de educación obligatoria, facilita que algunas guarderías privadas hayan encontrado una oportunidad de negocio en ofrecer simplemente cuidado infantil, sin la garantía de ofrecer un sistema educativo de acuerdo con la edad de los niños, incluso con personal no capacitado y hasta sin certificaciones ni ningún tipo de verificación.

Si bien las guarderías han tenido un papel fundamental para el desarrollo profesional de las mujeres mediante su incorporación a la vida económica y laboral, es importante que existan mecanismos de regulación sobre este tipo de centros, que contribuyan a contar con lugares donde los primeros beneficiados sean los niños, en esta etapa tan importante de sus vidas.

La tarea también como papás es tomarnos en serio la tarea de involucrarnos en el aprendizaje de nuestros hijos desde los primeros días de vida, bajo el entendido que, mediante una atención oportuna, podemos darles las herramientas que les servirán de base incluso hasta la edad adulta.

La autora es Directora General y fundadora de Comunicación Spread. Publirrelacionista y experta en manejo de crisis.

Leer: 5 formas para enseñar a los niños a manejar sus emociones

También podría interesarte:

Comentarios