revista
Suscripciones Media Kit

Síguenos

Opinión

Los retos que vive el sistema político mexicano

A los políticos no se les aplaude, ni se les venera, se les exige y se les acota, eso fue lo que entendieron los grandes sistemas políticos del mundo

04-09-2019, 9:07:37 AM
Andrés Manuel López Obrador

¿Cuál es el principal obstáculo para el desarrollo de un país? El mal gobierno.

Todos los países con poco desarrollo y crecimiento sustentable tienen malos sistemas de gobierno: poco transparentes, poco democráticos, con demasiado poder, sin cortapisas y equilibrios, ineficaces y corruptos.

En todos ellos, el gobierno pesa mucho y la sociedad poco. En todos ellos, hay demasiada concentración de poder en el jefe de gobierno. Ese poder se usa discrecionalmente para beneficiar a sus amigos, compadres y socios, en detrimento de la competencia, la libertad económica y la libertad en general. En todos ellos, hay injusticias y atropellos. En todos ellos, el poder judicial es incapaz de defender a los ciudadanos.

En muchos de estos países los electores se han cansado del mal gobierno, pero en lugar de buscar una transformación desde la sociedad y limitar al gobernante, han escogido un líder populista que concentra más poder y limita aún más las libertades. Un líder que simula cambio para beneficio propio.

Son tiempos difíciles para el mundo, tiempo de egos. México no es la excepción; muchos de sus electores aún siguen ilusionados y esperanzados, y los gobernantes llevando agua a su molino.

Lee: ¿Cómo funciona la estrategia anti-partido del populismo?

Un mundo enojado con los políticos tradicionales
Depositphotos Un mundo enojado con los políticos tradicionales

Y no sólo eso, si bien antes las sociedades tenían un objetivo común -mejorar al gobierno-, hoy se dividen con pasión en micro-identidades y micro-objetivos. Luchas y divisiones que los políticos aprovechan y fomentan. La sociedad unida es su enemigo, la sociedad dividida, su oportunidad. Por ello, ningún líder populista fomenta unión, salvo en torno a su persona: “apláudanme”; o como decía José López Portillo, ya enloquecido de poder a la mitad de su sexenio, al invitar a la prensa y recibirlos a caballo: “véanme montar”.

Lo que montaba López Portillo no era un caballo sino su ego y fue éste quien al final lo desmontó del poder, de la salud mental y del prestigio, pero también desmontó a México del bienestar con una fuerte crisis económica.

A los políticos no se les aplaude, ni se les venera, se les exige y se les acota, eso fue lo que entendieron los grandes sistemas políticos, por ello, sus sociedades gozan de buenos servicios, economías prósperas, justicia y seguridad.

El mundo está enojado con los políticos tradicionales
Depositphotos

El mundo está enojado con los políticos tradicionales

Ese es el camino. Es tardado, pero es el único camino. Los cambios rara vez vienen de los gobernantes, vienen de las sociedades que, cansadas de los caprichos, crean sistemas de gobierno a prueba de perversos y tarugos.

Muchos mexicanos lo entienden, otros no, hay que seguir insistiendo. No debemos perder el tiempo con los fanáticos, con los partidistas de hueso colorado, esos no tienen remedio. El mensaje debe estar dirigido a los neutros, a los que genuinamente votaron por un cambio y empiezan a desilusionarse con el ego desmedido de su gobernante, la concentración del poder y las malas decisiones.

El poder desgasta y si las decisiones son malas, el desgaste es más rápido. Contar con un buen sistema de gobierno es el objetivo y para ello es necesario el poder de la sociedad como contrapeso al del gobierno.

El enemigo es la concentración de poder político; el aliado, la desconcentración. Todo sistema eficiente actúa descentralizadamente, en libertad y con mecanismos fuertes de auto-corrección. La ley por encima de todos y la vigilancia por encima de la adulación.

Estamos en un momento delicado, pero no imposible de superar y esta puede convertirse en una gran lección para la sociedad mexicana. Inteligencia, perseverancia, estrategia y contundencia.

Nota del editor: Este texto pertenece a nuestra sección de Opinión y refleja la visión del autor, no necesariamente el punto de vista de Alto Nivel