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Inteligencia de género: una visión más allá de la diferencia de sexos

Fisiológica y mentalmente, hombres y mujeres somos seres distintos, cada uno con cualidades y áreas de oportunidad que nos vuelven únicos

26-03-2019, 2:20:32 PM
género

Por Ángeles Madrigal

La inteligencia de género es una práctica que busca ir más allá de la equidad entre hombres y mujeres; su relevancia va orientada hacia la complementariedad. Consiste en dejar atrás las diferencias entre sexos y empezar a sumar competencias y perspectivas, a fin de fortalecer el IQ colectivo y contribuir al éxito de las organizaciones.

El Día Internacional de la Mujer, conmemorado el pasado 8 de marzo, se vuelve el escenario idóneo para resaltar su papel en la sociedad y reflexionar sobre los logros y retos obtenidos en materia de equidad; así mismo, esta fecha nos brinda también la oportunidad de avanzar hacia la comprensión de las diferencias de género y dejar atrás la batalla sobre quién es mejor o peor.  

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Es importante dejar claro que no existe la superioridad entre hombres y mujeres, sino la complementariedad. . No obstante, la clave está en dejar de concentrarnos en las diferencias y comenzar a apreciar las particularidades que cada género puede ofrecer, a fin de lograr una sinergia perfecta que nos lleve al éxito.

A esto se le denomina Inteligencia de Género, la cual, llevada al ámbito laboral, se traduce en incluir y trabajar con el sexo opuesto de manera más efectiva y productiva. Dicho de otro modo, esta práctica busca complementar las habilidades que las mujeres aportan, junto con las de los hombres y así tener mejores resultados en cuestiones de resolución de problemas, pensamiento innovador y evaluación de riesgos, entre otros.

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Visión más amplia y mayor confianza: principales beneficios

Precisamente son las mujeres y los hombres líderes de compañías quienes se vuelven pieza fundamental en este cambio de paradigma, pero sobre todo en la labor de construir equipos sin prejuicios ni estereotipos, inclusivos y equitativos.

Barbara Annis, consultora y CEO de Gender Intelligence Group, menciona en una colaboración para Gama International Journal que, cuando ambos sexos entienden la naturaleza de sus diferencias, su visión se amplía. Agrega que no sólo ganan un mayor aprecio por el comportamiento del otro, sino que también aprenden más sobre ellos. Mejora en la comunicación, mayor confianza y buena voluntad entre todos son otros de los principales beneficios que trae consigo esta práctica.

Ciertamente, un equipo diverso, especialmente con ambos géneros, en el cual se desarrollen habilidades inclusivas que permitan lograr un IQ colectivo, es sinónimo de mejor resolución de problemas y toma de decisiones. Y es que por más inteligente que un hombre o una mujer sea, jamás tendrá todas las respuestas.

Sin embargo, para que una organización evolucione hacia estos temas, resulta esencial que primero entienda los conceptos básicos que dan origen a estas prácticas. Entonces, ¿qué es diversidad e inclusión?

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Diversidad podemos definirla como el mix de diferentes talentos, personalidades, géneros, formas de pensar, culturas, backgrounds y experiencias, entre otros aspectos; mientras que inclusión, se refiere al acto o la manera en la que incorporamos dichas diferencias.

Verna Myers, experta en temas de multiculturalismo, lo explica de forma más sencilla con la siguiente frase: “Diversidad es que te inviten a la fiesta, e inclusión es que te saquen a bailar”. Una vez clarificados estos términos fundamentales, el siguiente paso es la concientización sobre sus beneficios y llevarlos a la práctica. Las compañías que son partidarias de estos temas y que poseen un liderazgo o una cultura inclusiva, no sólo deben tapizar sus paredes con frases alusivas, deben vivirlo.

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¿Cómo fomentar la colaboración e inclusión en los lugares de trabajo?

Continuando con la recomendación de pasar de la intención a la acción, y convertir las organizaciones en espacios de tolerancia y no discriminación, a continuación, te compartimos cinco importantes pasos para conseguirlo:

  1. Pide retroalimentación de manera regular sobre tu estilo. Pregunta a tus colegas o jefes directos si creen que las acciones y/o prácticas que estás llevando a cabo hacen sentir a los demás incluidos o valorados, y conoce cuáles son tus áreas de oportunidad.
  2. Sustituye el juicio por la curiosidad, principalmente con las personas diferentes a ti. Generalmente tenemos una idea preconcebida de las personas y solemos tomar la decisión de cómo tratarlas con base en la etiqueta que les colocamos. Actuar desde la curiosidad implica explorar y entender a profundidad la perspectiva y la realidad de la otra persona.
  3. Sé humilde. Acepta que no tenemos todas las respuestas en el cambiante contexto del Siglo XXI, por ello necesitamos abrirnos a nuevos aprendizajes y fomentar el diálogo colaborativo en nuestra zona de trabajo.
  4. Conéctate de manera personal. Acércate más con tu equipo, no es necesario que te hagas su amigo, pero es importante que los conozcas como persona, explores cuál es su filosofía de vida, sus valores, sus intereses, sus pasiones y talentos. Este tipo de conexiones incrementará su nivel de confianza al trabajar.
  5. Explora tu propia convicción acerca del tema. Cuestiónate si en tu vida tú o un ser querido se han sentido excluidos; si es así, reflexiona sobre qué causó esa experiencia y piensa también en por qué crees que es importante defender este tema desde tu trinchera.
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Finalmente, quisiera concluir estas líneas reafirmando que más allá de la diversidad de género, de creencias, etnias, culturas, religión u orientación sexual, el éxito de estas iniciativas es enfocarse en el talento y en brindarle oportunidades equitativas para su crecimiento sin importar su “empaque”.

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Nota del editor: Este texto pertenece a nuestra sección de Opinión y refleja la visión del autor, no necesariamente el punto de vista de Alto Nivel.

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