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Opinión

¿Cuál es tu nivel de felicidad al terminar el año y cómo elevarlo?

¿Se puede aprender a ser feliz? Sí podemos cambiar nuestros niveles de felicidad, y mucho depende de las decisiones que tomamos en cada momento.

30-12-2019, 6:10:39 AM
salud mental

Por: Mtra. María Luisa Pimentel Zamudio*

Estamos a punto de concluir el año y es un buen momento para hacer una reflexión personal, sobre nuestro nivel de felicidad y qué factores pueden ayudar a mejorarlo. Podemos preguntarnos ¿Qué es lo que más quiero para mí y para mi familia? ¿Estoy satisfecho con lo que he logrado hasta el momento? ¿Qué hábitos debería cambiar en el 2020 para ser más feliz?

Una encuesta del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) señala que la mayoría de los mexicanos se consideran felices. El organismo dio a conocer en agosto de este año, el más reciente estudio “Indicadores de Bienestar Autorreportado de la Población Urbana”, en el que se evalúa en qué medida la población disfruta de su vida. En una escala del 0 al 10, los mexicanos calificaron con un promedio de 8.3 su satisfacción con la vida.

Para entender qué es la felicidad, quiero citar a una autoridad en el tema:     Tal Ben-Shahar, quien es profesor de psicología positiva en la Universidad de Harvard e imparte con éxito una cátedra sobre la ciencia de la felicidad.

Tal Ben-Shahar comenta que la felicidad es un tema muy en boga, y lo ha sido desde hace miles de años, incluso Aristóteles, uno de los padres de la Filosofía Occidental, habla de la felicidad como el fin más elevado de la humanidad.

Considero que cuando la gente piensa en la felicidad lo relaciona con alcanzar éxito, riqueza, poder, fama o lograr un determinado objetivo. Sin embargo, no funciona así, por eso vemos personas que lo han logrado pero que son infelices.

Comenta Tal Ben-Shahar que en la actualidad por primera vez hay una ciencia de la felicidad, que aporta herramientas reales que puedes aplicar en tu vida, en la de tu familia y en la de tu organización.

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Cultivar las relaciones personales

Una de esas herramientas es cultivar las relaciones personales, se realizaron investigaciones por parte de Martin Seligman, padre de la psicología positiva, sobre la gente más feliz del mundo y descubrieron que una de las cosas que les diferencia de las demás es que tienen unas relaciones personales sólidas, con su pareja, amistades, familia, etc., y son una prioridad en su vida.

Actualmente, con la tecnología, las relaciones reales han pasado a un segundo plano y han sido sustituidas por las relaciones virtuales, pero eso resta felicidad porque impide que la gente conecte realmente. El catedrático de la ciencia de la felicidad comenta que se ha demostrado que, mientras más horas pasa alguien frente a las redes sociales, más solo se siente y la soledad es el indicador número uno de depresión.

mentalidad

Ser agradecido

Otra clave para aumentar el nivel de felicidad es la gratitud, porque quienes expresan gratitud con regularidad y no dan por hecho lo que tienen, son más felices, más optimistas, e incluso están más sanos, porque fortalecen su sistema inmunológico cuando se esfuerzan en ser agradecidos.

No negar las emociones negativas

Se tiene la idea de que tener emociones negativas nos impide ser felices, sin embargo Tal Ben-Shahar en su libro “En busca de la felicidad” sostiene que solo hay dos tipos de personas que no experimentan dolor, como tristeza, enojo, decepción, ansiedad, envidia, miedo…el primer tipo de personas son los psicópatas, quienes no pueden sentir emociones dolorosas y el segundo tipo de personas son los muertos; por lo tanto, sentir emociones dolorosas es una buena señal, ya que no eres un psicópata y estás vivo. Hay que darnos permiso para ser humanos, para sentir emociones dolorosas, porque son algo esencial de la vida.

Vivir el presente

De acuerdo a Tal Ben-Shahar, otro aspecto que ayuda a ser felices es estar plenamente presentes en el momento, es decir, ser conscientes de lo que estamos haciendo y menciona que “la gente no es capaz de disfrutar de la gran cantidad de actividades que pueden generar felicidad en sus vidas, porque no están presentes”.

La pregunta es: ¿se puede aprender a ser feliz? El autor considera que sí podemos cambiar nuestros niveles de felicidad, y mucho depende de las decisiones que tomamos en cada momento.

Por lo tanto, podemos replantearnos ¿cuál de los aspectos que menciona Tal Ben-Shahar necesitamos reforzar? ¿mejorar nuestras relaciones personales para que sean más profundas?, ¿expresar nuestra gratitud y apreciar lo que tenemos?, ¿darnos permiso para ser humanos y dejar que las emociones dolorosas fluyan a través de nosotros? ¿aprender a estar presentes para disfrutar el aquí y el ahora? Si practicamos algunas de estas recomendaciones con constancia, llegaremos a adquirir esos hábitos de felicidad que nos ayudarán a lograr una vida plena.

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*María Luisa Pimentel Zamudio es Jefe de Academia de Recursos Humanos, de la Facultad de Empresariales, de la Universidad Panamericana, campus México.

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