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Opinión

¿Conectados o esclavizados en la era de las redes sociales e internet?

Si fallamos al detectar la delgada línea entre conectividad y esclavitud, podríamos caer en excesos con consecuencias negativas de internet

17-06-2019, 7:53:16 AM
Usuario de dispositivo móvil

Por Daniel Ortíz Otegui*

Hace tiempo platicaba con un compañero de trabajo, de pronto sacó su teléfono móvil, y comenzó a responder mensajes y correos.  La plática se detuvo, por lo que decidí despedirme y me respondió por mensaje: “Nos vemos luego :)”.  Desde ese momento, hemos escrito más palabras de las que en algún momento cruzamos cuando estuvimos frente a frente.

Esa situación me hizo pensar en cómo son las conexiones que realizamos hoy en día y llegué a la conclusión de que muchas de ellas son gracias al Internet.

Lejos estamos de ARPANET, antecesor del Internet.  En 1969 querían comunicarse de una computadora en Stanford a otra en California. A pesar de que el primer mensaje no fue exitoso, esa conexión comenzó una revolución.

Para 1980 muchas computadoras estaban conectadas a la red y en 1991 surgió el World Wide Web (www) que permitiría que sitios, no computadoras, estuvieran en línea dando acceso a más usuarios y más sitios.

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Elaboración propia


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Después vino la explosión de la burbuja de Internet donde muchas dotcom desaparecieron y otras perdieron su valor.

Años después, surgieron los dispositivos inteligentes y las redes sociales.  Sin embargo, el futuro del Internet tenía sus días contados.  Las direcciones IP (cada dispositivo requiere de una) no eran suficientes y se cambió el protocolo IPv4 al IPv6 aumentando de 4,300 millones a 3.40338 (340,282,366,920,938,000,000,000,000,000,000,000,000) direcciones IP.  Lo garantiza el acceso a más dispositivos y más personas en conexión.

De acuerdo a Naciones Unidas e Internet World Stats en el 2019 existen 7,715 millones de personas en el mundo, de las cuales el 56.8% tienen acceso a Internet.

Según el Inegi, en México somos 119.9 millones de personas y la penetración de Internet es del 65.8% en personas mayores a 6 años.

El uso de Internet en México es de 8 horas con 20 minutos al día para distintas actividades a través de todas las conexiones, lugares y dispositivos disponibles, según el estudio de hábitos de Internet realizado por la Asociación de Internet MX.

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Depositphotos

En poco tiempo, tu refrigerador detectará que hace falta comida, se comunicará con la tienda para solicitarla y llegará el mismo día, sin que tú estés ahí ya que el portero virtual reconocerá que llegó el repartidor y le permitirá entrar a tu casa para dejar el pedido, mientras reproduce canciones que le gustan a tu mascota y la mantienen en calma.  Esto esto es parte del Internet of Things (IoT).

Sí, el futuro nos ha alcanzado y nos ha rebasado.  La inmediatez y fugacidad en la que vivimos nos obliga a subirnos en el tren para tener aceptación y evitar la exclusión.  Pero, ¿qué costo tiene el boleto?

Si fallamos al detectar la delgada línea entre conectividad y esclavitud, podríamos caer en excesos con consecuencias negativas, incluso para la salud.

Desde 2014 la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha estado analizando el incremento desmesurado en el uso de Internet y dispositivos electrónicos, y ha documentado casos que han tenido consecuencias negativas que podrían alcanzar un problema de salud pública en algunos países.  Algunas asociaciones como la Mental Health America, han catalogado a este problema como una adicción.

Por todo lo anterior, es fantástico que el Internet y los dispositivos hayan avanzado a pasos agigantados hasta llegar al día de hoy, forjando el camino para un futuro muy prometedor, pero no hay que dejar de lado que nosotros hemos sido los responsables de alcanzar este nivel y no podemos perder de vista todo lo que rodea a nuestro camino, ya que debemos estar pendientes de las señales de alerta para actuar en tiempo y forma para corregirlas.

Daniel Ortíz Otegui es académico de la Facultad de Empresariales de la Universidad Panamericana*