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Opinión

Un cambio en las empresas: entre lo disruptivo y lo “disruptivo”

Un modelo disruptivo plantea esquemas de negocio nunca antes vistos para reaccionar al cambio de manera favorable y lograr la transformación

27-06-2019, 7:42:05 AM
Disruptivo

Por Peter Kroll*

Dentro de la esfera corporativa moderna, muchas empresas quieren ser disruptivas, a la par que algunas otras ya se anuncian sin serlo realmente. Cuando una empresa es disruptiva, quiere decir que ésta se encuentra en la búsqueda de esquemas de negocio nunca antes vistos, que puedan reaccionar al cambio, de manera favorable; algo, completamente nuevo que rompe con paradigmas, dentro y fuera de la organización. No se trata de simplemente pasar tu oferta al terreno digital, se trata de una transformación 360.

Indudablemente, cuando hablamos de disrupción, es necesario ser conscientes de lo que esto implica, dado a la complejidad del término. Por ejemplo, cuando una empresa de gran tamaño busca cambiar su modelo de negocio por uno distinto, caracterizado por su disrupción, no es tan sencillo; la complejidad de la transición, sobre todo al transmitirla con el resto de los colaboradores puede ser un reto inicial importante.  

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Cambiar de modelo requiere de personas que quieran y posean capacidad de adaptación destacable, así como una disposición por conocer procesos y mecanismos tecnológicos ajenos a sus protocolos habituales. Al final del día, la tecnología existe y encontrarás a personas que sepan implementarla. Sin embargo, convencer a los equipos de trabajo que esto es algo bueno para ellos, por incómodos que puedan sentirse ahora, es la parte más complicada; una curva en donde muchas organizaciones fracasan. Sin importar las grandes e “innovadoras” ideas que tengan, se enfrentan con barreras internas dentro de las empresas, así como con personas que se cuestionan: “si siempre lo hemos hecho de esta manera y nos ha resultado ¿Por qué cambiar la receta?”. Es entendible, la mayoría de las empresas grandes cambian sus modelos de negocio con un proceso de mejora continua, por ello, es común que un nuevo modelo disruptivo típicamente se lanza en un entorno controlado como, una prueba piloto o una nueva unidad de negocio fuera del negocio tradicional, con el fin de valorar cada riesgo latente, relacionado con la subida al mercado del producto o servicio.

Disruptivo
Depositphotos

Visión, liderazgo y un nuevo modelo de negocio son los fundamentos básicos para acoger a la disrupción, no obstante, la innovación y creatividad han ejercido una presión considerable en tiempos como éste, caracterizado por hacer frente a una batalla constante al identificar una disrupción genuina.  Ante esta amenaza actual, un número considerable de organizaciones apuestan por transitar el camino de lo disruptivo de la mejor manera posible, por ello crean áreas o departamentos enteros, encargados de investigar y desarrollar nuevas ideas (I+D).

En ese sentido, parte del proceso contempla la búsqueda de criterios que permitan al equipo evaluar la viabilidad de cada iniciativa y descubrir su posibilidad de éxito, una vez introducido en el mercado, con el propósito de llegar a una resolución sobre qué proyectos son viables para invertir.

Un gran ejemplo de organizaciones que han sabido cuestionar la resolución de sus incógnitas son las plataformas de movilidad, aquellas que han creado una nueva percepción de lo que un transporte personal significa, redefiniendo y eliminando paradigmas de cómo es que los negocios pueden aportar un beneficio a la sociedad, a través de nichos jamás explorados; un valor agregado.

Por otro lado, conocemos empresas que presumen de apostar por la disrupción, a través de sus prácticas, cuando lamentablemente no es así; dentro de la industria automotriz, la electromovilidad nos ha abierto el paso hacia una era más sustentable y limpia, pero ¿realmente los líderes de la materia son disruptivos? Existe una polémica alrededor de esta propuesta, aquella que fue capaz de tornar al automóvil eléctrico como una opción sumamente atractiva en cuestión de velocidad y estética. Sin embargo, algunos otros modelos y sistemas, como el motor híbrido, ya resolvían la problemática que busca atacar este tipo de automóvil, el cuidado al medio ambiente. Es importante mencionar que organizaciones con este perfil sí forman parte de la innovación, si bien redefinieron una idea existente, la naturaleza del producto mantiene la esencia original.

Finalmente, es de suma relevancia considerar que la viabilidad de modelos disruptivos, estará sujeta, en gran medida, al impulso o, en su defecto, deterioro de agentes ajenos a estos. Conseguir una disrupción genuina no es un proceso sencillo, implica lidiar con temas y elementos jamás abordados, que buscan encontrar cabida en la cotidianeidad. Es nuestro deber ajustar los esquemas empresariales hacia esta visión, al mismo tiempo que transmitimos nuestro conocimiento ante lo que “sí” y “no” esperar del proceso, sólo así podremos encaminar a nuestras comunidades hacia una verdadera transformación; una nueva ola de cambios disruptivos.

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Peter Kroll es CEO de Everis México*

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