Opinión

Así es como la participación de las mujeres hace ganar a la economía

Acabar con la brecha de género y empoderar económicamente a las mujeres es una de las inversiones más importantes para detonar el potencial de las industrias.

02-08-2018, 1:16:40 PM
brecha de género

Por Raquel Macías

La relevancia de las mujeres en la economía es innegable: no solo aportan 37% del Producto Interno Bruto (PIB), de acuerdo con el Instituto Mexicano de Estadística y Geografía (INEGI), sino que destinan 70% de sus ganancias a sus comunidades, según estimaciones de la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias. Con estas cifras de fondo, algunos análisis de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) identifican una correlación evidente entre el crecimiento económico y el aumento de la participación de las mujeres en los sectores productivos.

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Sin embargo, cuando hablamos de su presencia en áreas clave para el desarrollo —como el ámbito tecnológico y económico— la brecha es significativa. En el contexto empresarial, las mujeres sólo conforman 16% del sector, además de que, en general, perciben salarios hasta 30% menores al que reciben sus pares masculinos. Aunado a esto, de acuerdo con la OCDE, sólo 10% de los puestos de liderazgo están representados por mujeres.

Al hablar en específico de nuestra industria, la tecnológica, también tenemos un reto. Aunque en SAP México podemos encontrar que el 31% de nuestra fuerza laboral es femenina y el 26% de los puestos de liderazgo son ocupados por mujeres, la realidad es que, en el panorama más amplio, las mujeres sólo representamos el 15% de profesionales del sector tecnológico.

Aunado a lo anterior, las unidades empresariales (PyMEs) están predominantemente constituidas legalmente por hombres y, en consecuencia, la labor de emprender, así como la alta dirección se asocian con características “masculinas”, el resultado es una visión que, además de anacrónica, tiene un elevado costo para los países: analistas del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) calculan que contar con igualdad de oportunidades sumaría hasta 5.2 billones de dólares al PIB global para 2025, cerrando con ello la brecha de género en un 25% en cuanto a participación económica se refiere.

Pese a estas proyecciones, continúa siendo alarmante que actualmente no existan acciones suficientemente contundentes para lograrlo, pues, a este paso, la ONU estima que tomaría 70 años lograr equidad salarial y por su parte, el WEF, asegura que el problema es aún más agudo: eliminar por completo la brecha de género nos tomará cerca de un siglo.

Como lo he mencionado en ocasiones anteriores, empoderar económicamente a la mujer es más que sólo cumplir una cuota de género. Es una estrategia de alto impacto que transforma cadenas productivas y fortalece todo tipo de organizaciones, ya sean públicas o privadas. Prueba de ello es la inclusión de esta meta como uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en la Agenda 2030 de la ONU.

Desde la industria tecnológica, estamos conscientes que el sector tiene un reto importante en este sentido. Debido a ello, cada vez son más los compromisos adquiridos a escala internacional para incidir en el cambio. Se han impulsado colaboraciones con organismos como Global Digital Women (GDW), así como de una alianza con ONU Mujeres para impulsar las habilidades STEM (Ciencia, Tecnología, Ingenierías y Matemáticas, por sus siglas en inglés) en niñas, a través de programas como SAP Next-Gen y #SheInnovates; incluso existen iniciativas para promover diversidad a lo largo de la cadena de valor como WEConnect International, que en México dirige Luz María de la Mora.

mujeres

Sin duda, las aristas para atender la problemática son varias, desde políticas macroeconómicas más sólidas que generen las condiciones necesarias para cambiar radicalmente la participación de las mujeres en todos los sectores de la economía y de la cadena productiva, hasta iniciativas que pongan el acento en los aspectos culturales y sociales.

No basta sólo con impulsar la contratación de talento femenino. El compromiso de todas aquellas personas que tienen el poder de influir desde un puesto de liderazgo debe centrarse en dar voz a las mujeres y grupos menos favorecidos, así como en dar visibilidad y relevancia a la problemática, abriendo camino para que ONGs, academia, autoridades gubernamentales, organismos internacionales y la sociedad se sumen en una solución integral y definitiva.

Sin importar la silla desde donde se aborde, es vital que dichos esfuerzos los realicemos de manera conjunta entre el sector privado, gobierno y sociedad, ya que el empoderamiento económico de la mujer es una de las inversiones más importantes para detonar el potencial de las industrias y, por ende, de la economía de nuestro país.

*La autora es directora de comunicación y asuntos corporativos de SAP México.

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