Opinión

¿Por qué desdeñó AMLO las acusaciones contra Rosario Robles?

La Estafa Maestra ha cuestionado la gestión y el manejo de recursos en la administración de Rosario Robles, con la desaparición de por lo menos 700 millones de pesos en efectivo.

17-09-2018, 11:20:23 AM
Rosario Robles Rosario Robles

Quien haya estado al tanto del Twitter sabrá que uno de los temas del fin de semana fueron las ocurrencias del presidente electo. Todas fueron muy extrañas, por decir lo menos, pero dejaremos de lado la alucinada afirmación de que México fue fundado hace miles de años para otro momento.

Hay que referirse a la absurda entrevista banquetera a Andrés Manuel López Obrador. Se le preguntó qué pensaba de la última noticia

El ataque de López Obrador no fue contra la corrupción, contra la impunidad ni contra el robo al erario. Más bien, cargó en contra de los medios, a quienes acusó de montar un “circo” y de no ir “a fondo” en las investigaciones. Volvió entonces a su cantaleta sobre la Mafia del Poder, esa que cada vez se hace más urgente develar o exponer o desarmar, antes de que la gente quede totalmente confundida sobre quiénes son y si los va a perdonar o no.

AMLO y Rosario

La historia los ha colocado siempre en los extremos opuestos de la política. Es decir, han sido siempre adversarios. De extracción universitaria y maoísta (como tributo a la ironía), Robles estuvo siempre cerca de Cuauhtémoc Cárdenas, a quien acompañó como Secretaria de Gobierno, entre 1997 y 1999, cuando el ingeniero arrebató al Distrito Federal de las manos del PRI de una vez y para siempre.

El PRD estuvo dividido en corrientes desde el principio y Robles perteneció en aquellos años a la más cercana a Cárdenas, enfrentada frecuentemente a, por ejemplo, la de René Bejarano y Dolores Padierna y no necesariamente coincidiendo con “Los Chuchos”. Pero su principal adversario terminó siendo López Obrador.

Rosario Robles fue la antecesora de AMLO como jefa de Gobierno, al tomar el lugar de Cárdenas cuando éste salió a contender por la presidencia en 2000. El ingeniero perdió y no volvería a ser candidato. Sin embargo, López se estrenó como Jefe de Gobierno, tras ganar la candidatura en una lucha interna encarnizada.

Su tarea sería, los años siguientes, asegurarse de ser candidato a la presidencia en 2006, por encima de Cárdenas o de la propia Robles, que había obtenido un breve periodo de fama primero en el Distrito Federal y luego como presidenta nacional del PRD.

Surgió entonces la primera parte de la leyenda negra de Robles, las acusaciones sobre el “cochinito” que supuestamente la política habría hecho a partir de malversaciones como Jefa de Gobierno. Luego, la asociación/romance con el empresario Carlos Ahumada, que culminó en el caso de los video escándalos, que hundieron a gente muy cercana a López Obrador. Embolsándose millones de pesos fueron captados el propio Bejarano y al exlíder estudiantil Carlos Imaz, esposo en aquellos años de Claudia Sheinbaum, ya para entonces una pieza clave en el gobierno de AMLO, como supervisora de la construcción de los segundos pisos.

Cuentan testimonios, cómo el propio libro de Ahumada, que en aquellos años Robles no dudó en reunirse con el mismísimo Carlos Salinas de Gortari, de donde saldría la ayuda para difundir los videos incriminadores.

Luego de este clímax novelesco, Robles bajó su perfil por varios años y todo indicaba que este sería el punto final de su historia. Sin embargo, asombrosamente, volvió a la vida de la mano de Enrique Peña Nieto, quien la nombró Secretaria de Desarrollo Social y luego de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano. Este regreso, aseguran, se debe a la intervención de Carlos Salinas, quien aún hoy seria protector de Rosario Robles y tendría aún una obvia influencia sobre el mexiquense Peña Nieto.

Reuters.

AMLO y el paquete de reformas.

La Mafia del Poder

De esta forma, Robles y López Obrador han sido siempre adversarios y han tenido momentos verdaderamente violentos. ¿Por qué entonces el desdén que mostró ante las acusaciones, que provienen de datos de la Auditoría Superior de la Federación? ¿Por qué la llamó Chivo Expiatorio?

En primera, AMLO siente una animadversión evidente por organismos ciudadanos como Mexicanos Contra la Corrupción, México Evalúa y México Unidos Contra la Delincuencia. Sus críticas contra Claudio X González Guajardo, por ejemplo, son abiertas y hasta ahora no ha apoyado nunca al Sistema Nacional Anticorrupción. Su posición en contra de un Fiscal independiente es, también, evidente.

Este desprecio es lo que “le ganó” en la conferencia banquetera, no el que le interese perdonar a Robles, es que la sociedad civil organizada, por lo menos esta clase de sociedad civil, no entra en sus proyectos de gobierno. Le molesta que le respiren en la nunca, no va con su idea de salvar, por sí solo, a la nación.

La segunda parte tiene que ver con su imaginario sobre la Mafia del Poder y es muy peligrosa. En el pasado, el político ha mencionado entre sus enemigos favoritos, además del obvio Carlos Salinas de Gortari a políticos como Emilio Gamboa, Manlio Fabio Beltrones, Roberto Madrazo o Elba Esther Gordillo, además de todos los expresidentes que le preceden. También incluye en la lista a empresarios como Claudio X González padre e hijo, Germán Larrea, Roberto Hernández, Alberto Baillères, Dionisio Garza Medina y varios más que incluso han muerto, vendido sus empresas o se han retirado.

López Obrador forjó y alimentó por décadas su teoría sobre la Mafia del Poder, a tal grado que no puede zafarse de ella. Al parecer no tolera acusaciones contra Robles o incluso el exgobernador de Veracruz, Javier Duarte, porque los juzga “títeres” de la verdadera mafia. Y sin embargo, ha optado por el perdón generalizado, al saber que le sería casi imposible hallar a todos sus demonios culpables, ni siquiera a Salinas.

Le molestan por ello los medios y organizaciones civiles que le imponen la agenda y lo fuerzan a tomar acciones donde no le interesa. La Mafia del Poder ya le sirvió para llegar al poder, ahora prefiere recetar su propia versión sobre perdón y olvido.

No es que defienda a Rosario, es que desprecia más a sus acusadores.

Nota del editor: Este texto pertenece a nuestra sección de Opinión y refleja la visión del autor, no necesariamente el punto de vista de Alto Nivel.

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