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Tecnología

México, en alerta por aumento del 200% en robo de identidad con IA

16-11-2023, 9:04:51 AM Por:
© Especial

Si con la usurpación de identidad un ciberdelincuente solicita una tarjeta de crédito, las normas penales locales no son aplicables.

El robo de identidad registró un aumento de más del 200% en este 2023, en comparación con los reportes del año pasado, de acuerdo con datos del Consejo Ciudadano para la Seguridad y la Justicia, institución que considera que el incremento en estos delitos se relaciona con el “boom” del uso de la Inteligencia Artificial (IA).

Entre enero y octubre de este año se registraron 1,607 reportes por robo de identidad en el país, en contraste con los 505 del mismo periodo de 2022. Es decir, el aumento es del 218%, de acuerdo con el Consejo Ciudadano.

Debido a que muchas aplicaciones y programas en internet proporcionan servicios de IA de manera gratuita o a muy bajo costo, la accesibilidad de estas herramientas si bien es positiva para la mayoría, también es un riesgo, pues su uso está disponible para personas que cumplen con la ley, e igualmente para aquellos que la trasgreden.

“Es necesario ser conscientes de la amenaza, establecer doble o múltiple autentificación en dispositivos personales, corporativos o gubernamentales, así como crear y renovar passwords (contraseñas) y nombres de usuario robustos”, recomienda el presidente del Consejo, Salvador Guerrero Chiprés.

Jaqueo al alza

El robo, usurpación o suplantación de identidad se comete cuando alguien injustamente obtiene y utiliza la información de identificación de otra persona, con el propósito de realizar una o varias conductas que provocan un daño patrimonial y moral al titular de los datos.

En el periodo analizado por el Consejo Ciudadano, el 62% de los robos de identidad reportados se debió al jaqueo de información de redes sociales, 26% fue por robo de información del teléfono celular, y 2% por clonación de tarjetas bancarias o falsificación de firma.

Un aspecto relevante es que, en los primeros 10 meses de 2023, los reportes de extorsiones bajaron 18%, pero los fraudes subieron 17%, en comparación con el mismo lapso del año pasado, apunta el Consejo.

En la medida en que la IA ocupe el espacio delictivo “habrá un incremento en el fraude, pues esta tecnología engaña, sin recurrir a las amenazas” como se da en la extorsión, considera el análisis.

Por ejemplo, añade la institución, los ciberdelincuentes solo necesitan un pequeño archivo de voz para generar frases y diálogos enteros, en tanto que, con la alteración de imágenes o videos, se pueden crear circunstancias en las que la identidad de una persona es suplantada.

Falta legislación

Ante el crecimiento exponencial que ha tenido el robo de identidad, el Consejo Ciudadano advierte que hace falta una armonización legislativa para poder combatir de manera eficiente este ilícito.

Al respecto, es importante señalar que en México la usurpación o suplantación de identidad no está contemplada como delito en el Código Penal Federal, a pesar de que esta conducta tiene una incidencia nacional y lesiona aspectos esenciales de las personas.

La identidad, al ser todas las características que nos definen como individuos, es un derecho fundamental que permite el ejercicio de otros derechos, como lo son la propiedad, la honra, la reputación, y el estatus social y económico, entre otros.

En nuestro país, solo algunas entidades federativas sí han tipificado el robo de identidad en sus respectivos Códigos Penales, lo cual es positivo. Sin embargo, esto es insuficiente, pues -por ejemplo- si con la usurpación de identidad se solicita una tarjeta de crédito, las normas penales locales no son aplicables, pues esta se trataría de una conducta cometida en contra de una institución bancaria, cuya legislación es el ámbito federal.

En ese tenor, Salvador Guerrero, presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad y la Justicia, apunta que los delincuentes acuden al robo de identidad para tramitar -sobre todo- tarjetas de crédito, con el fin de realizar compras utilizando la identidad de otra persona que suele tener un buen historial crediticio.

La omisión legislativa en este tema a nivel federal es responsabilidad del Senado, pues en noviembre de 2016 la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad una reforma al Código Penal Federal para tipificar este delito, estableciendo sanciones de hasta seis años de prisión. Esos cambios se turnaron a la Cámara alta, soberanía que desde entonces dejó la iniciativa en la llamada “congeladora”.

Penas poco severas

Las entidades que ya han incluido en sus Códigos Penales el delito de robo o suplantación de identidad son la Ciudad de México, Baja California, Baja California Sur, Colima, Coahuila, Durango, Guanajuato, Estado de México, Nuevo León, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala y Zacatecas.

En Nuevo León, a “quien se atribuya por cualquier medio la identidad de otra persona, u otorgue su consentimiento para llevar la suplantación de su identidad, produciendo con ello un daño moral o patrimonial, u obteniendo un lucro o un provecho indebido para sí o para otra persona”, se le sanciona con prisión de 3 a 8 años.

En cambio, en la Ciudad de México, usurpar -con fines ilícitos- la identidad de otra persona, se castiga con penas de entre 1 a 5 años de prisión. Aunque la sentencia puede aumentar una mitad (de 1.5 a 7.5 años) si este delito se comete aprovechándose de la homonimia, parecido físico o similitud de la voz.

Entre las entidades que contemplan este delito en su legislación penal, la sanción más alta la tiene Colima, estado que considera a la usurpación de identidad como una modalidad de fraude, imponiendo penas de entre 4 y 11 años de prisión.

Le siguen, como ya se mencionó, Nuevo León (3 a 8 años); Baja California Sur (3 a 6 años); Quintana Roo (de 6 meses a 6 años); Tlaxcala (2 a 6 años); Ciudad de México (1 a 5 años); Coahuila (1 a 5 años); Tamaulipas (1 a 5 años); Estado de México (1 a 4 años); Zacatecas (1 a 4 años) y Sinaloa (de 6 meses a 3 años).

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autor Periodista y abogada, especialista en análisis jurídico y de derechos humanos. Ha sido reportera, conductora de radio y editora.

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