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Marketing de Guerrilla, ¿en la política?

Con una mezcla de imaginación, esfuerzo y muy poco dinero, se pueden lograr mejores resultados. Ve lo que puede lograr el Marketing de Guerrila en la política.

13-04-2011, 4:42:44 PM

Cada vez que nos acercamos a una elección, los ciudadanos votantes nos vemos invadidos de carteles, enormes mantas y muchos otros tipos de propaganda política, que denotan falta de imaginación y terminan por aburrir a las personas.

Esto ha provocado que quienes se ven envueltos en el sector, se den cuenta que no siempre es necesario realizar desmedidas inversiones de dinero en una campaña o transmitir la ya gastada idea de “vender a un candidato”.

Por el contrario, todas aquellas .estrategias no tradicionales, como el Marketing de Guerrilla, pueden atraer una gran atención hacia tu campaña y tus propuestas, sin la necesidad de gastar grandes montos.

Cuando hablamos de “guerrilla” nos referimos técnicamente al término acuñado por Houghton Mifflin en 1984, quien define el concepto como “la consecución de los objetivos de marketing planteados a través de métodos poco convencionales”.

Justamente, los beneficios de estas campañas las han convertido en la elección preferida de pequeñas empresas que disponen de pocos recursos económicos; y que utilizan como arma secreta la capacidad de utilizando medios, espacios, situaciones del día a día, elementos del entorno, transformándolos en una experiencia que sorprenda y quede en la memoria.

La idea es que, al no ser publicidad convencional, permiten llegar al grupo de votantes de una forma diferente.

¿Cómo se aplica?

 

La comunicación política cuenta con dos caminos: por un lado, captar la atención del elector y, por otro, la de los “.líderes de opinión”, logrando que éstos escriban o generen comentarios paralelos alrededor de las ideas difundidas por el candidato, con tal de producir el mayor impacto posible.

En consecuencia, su mensaje no apunta a llegar a toda la masa de electores, sino que se centra en pequeños grupos de electores psicológica o sociológicamente más poderosos.

Lo anterior, toma mayor relevancia cuando pensamos que la efectividad de la propaganda política se mide por el impacto de nuestras acciones, de la satisfacción de los futuros electores, de nuestra participación activa en la sociedad, y todo ello apoyado en propuestas y candidatos realmente serios y creíbles.

Por otro lado, “los guerrilleros” (en este caso, tú) espían a sus competidores y especialmente deberán espiarse a ellos mismos. Asimismo, en la política, aunque tus competidores no te conozcan, tú deberías conocerlos a ellos.

Desde acá extraemos una tercera que tiene relación con “tener un dibujo claro de la realidad”, entendiendo esta realidad como la diferencia entre lo que tu eres y tienes comparado con lo que son y actúan tus competidores. El objetivo final es hacer todo lo que hace la competencia pero mejor que ellos.

La información resulta fundamental para el desarrollo de cualquier partido o candidato. Obtener datos de interés sobre el ámbito de elección en el que te presentas o tu competencia puede resultar más fácil y económico de lo que parece.

El seguimiento de las acciones es entendida también como una cuarta tarea fundamental: a menudo tienes que medir el comportamiento de los votantes para aprovechar aquellas cosas que generan la llegada de nuevos votantes, o referidos (directa o indirectamente).

Otra herramienta muy valiosa a la que las organizaciones políticas pueden sacarle mucho provecho son las alianzas. Asociarte con otras organizaciones detrás de un objetivo común, sumando esfuerzos, suele dar resultados muy interesantes.

Este tipo de marketing se distingue por agrupar todas aquellas acciones dirigidas a llamar la atención, generando rumores que vayan de boca en boca, de manera que el receptor del mensaje sea también emisor, y evidenciando también una de sus mayores ventajas: resultados sin mucho dinero.

 

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