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El maridaje perfecto para tu cena de Año Nuevo

El maridaje es el arte de lograr que se integren el vino y la comida para que, al momento de tomarlos en forma simultánea, crear una experiencia única y muy agradable en el paladar. Mira estos consejos para conseguirlo.

29-12-2017, 3:33:34 PM
maridaje

En estas épocas, los platillos tradicionales son mezclas de sabor y procedimientos muy complejos, por lo que elegir el vino correcto para cada uno puede llegar a ser muy caro y bastante difícil.

Aunque en esta época la mayoría de las mesas se sirve vino con la comida, siempre surge la duda de cómo elegir el mejor para que resalte los sabores de los platillos y la respuesta no siempre es sencilla.

El maridaje es el arte de crear un matrimonio entre la comida y el vino: lograr que se integren y, al momento de tomarlos en forma simultánea, crear una experiencia única y muy agradable en el paladar. Aunque existe mucha teoría e investigación al respecto, el maridaje se simplifica a una sensación que al comensal le genere placer. Así de fácil: lo que más te gusta, va a ser lo mejor.

Para facilitar la experiencia de sabor, partimos de algunas bases. La teoría clásica establece que los alimentos muy grasosos o condimentados deben llevar un vino con barrica (es decir, que en la etiqueta aparezcan las palabras crianza, reserva o gran reserva). Esto es para que el sabor no se pierda entre lo que estamos comiendo.

También es sabido que los pescados y mariscos generalmente van acompañados de vinos blancos, aunque no siempre debe ser así. El bacalao, por ejemplo, es un sabor tan intenso que le da batalla perfectamente bien a cualquier vino tinto que ha pasado por barrica.

Si en el menú se incluye carne de cerdo o pierna adobada, un vino tinto joven (es decir, con notas frutales y que no necesariamente pasó por barrica) puede hacer buena mancuerna con los toques de chile y las características de la carne de puerco.

Es importante tener en cuenta que los platillos decembrinos son tan elaborados y con tantos ingredientes, que generalmente pueden opacar la calidad del vino si no se marida correctamente. El pavo navideño, por ejemplo, puede sazonarse en su cocción con vino blanco y éste mismo puede empatar a la perfección una vez que el platillo está en la mesa.

Pensar en un vino que pueda hacer frente a un sabor tan intenso como el mole con romeritos puede llegar a ser un dolor de cabeza. Para esto, se recomiendan vinos con mucho cuerpo (es decir, alto porcentaje de alcohol) que tengan sabores a cuero, madera y humo, para poder equilibrar el sabor de las especias y los chiles de esta preparación.

Si eres aficionado de los vinos espumosos, una buena noticia. La champaña generalmente marida bien con cualquier tipo de alimento. Esto es porque, aunque tiene un sabor más bien frutal, el efecto que genera en la boca por las burbujas potencia los sabores y activa las glándulas salivales. Esto va a hacer que la comida te sepa más y mejor.

Es muy común acompañar los postres con vinos dulces como el de Jerez u Oporto. Para postres con frutas o cremas, los vinos blacos van a la perfección, específicamente los alemanes o canadienses llamados icewines, que se producen cuando la uva está congelada. Esto da un dulzor muy peculiar que va muy bien con este tipo de platillos.

Si sólo se va a elegir un vino para toda la cena y la gama de platillos es muy extensa, se recomienda hacer un pequeño análisis de las características de cada uno y conciliar el que mejor se lleve con todo. En general, es buena idea por lo menos elegir un vino blanco y un tinto, con el fin de que todo sea lo más armonioso posible.

Tomar vino y fusionarlo con los alimentos es una manera de enaltecer la calidad de ambos y mejorarlos. Al final del día, el mejor juez del maridaje que se elija para la cena de Navidad va a ser el paladar de todo aquél que se siente alrededor de la mesa a compartir la fiesta y el gusto de convivir alrededor de los alimentos.

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