Estilo de Vida

MacArthur’s, el restaurante de Barack Obama

En el barrio afroamericano de Chicago, este local atrajo al ex senador; sus dueños jamás imaginaron que su asiduo cliente ganaría el nobel de la paz.

30-11-2009, 5:00:00 PM

Barack Obama es un hombre admirado en el mundo. Es que sus méritos no son pocos: ex senador de los Estados Unidos, primer afroamericano en conquistar la Casa Blanca y ganador del Premio Nobel de la Paz.

Pese a todos estos antecedentes una de las cosas que más llama la atención en la personalidad de Obama es su sencillez, carisma y cercanía con la gente, cualidades en las que tal vez se encuentra el secreto de su éxito.

Como en todo, a la hora de comer el mandatario también es muy sencillo. Nada de lujos y ostentaciones. Es más su restaurante favorito, el MacArthur’s se encuentra ubicado en pleno barrio afroamericano en Chicago.

Habitualmente repleto de jóvenes negros, la presencia de blancos ha aumentado desde que Obama citara al restaurante en su libro “La Audacia de la Esperanza”. “Antes casi no venían blancos por aquí y ahora llegan judíos, indios y chinos”, reconoce una de las empleadas.

Las comidas que ofrece el recinto tienen un poco de todo, aunque resaltan los sabores de la cocina mexicana, de la cual y como el propio presidente reconoce es un ferviente partidario.

Entre ellas destacan las costillas de arroz con camote, las cuales se ofrecen en medio de gritos e interminables filas, formadas por los comensales que día a día aumentan, atraídos no sólo por las buenas comidas del lugar, sino por que quieren experimentar la sensación de estar en un lugar “histórico”.

Otro de los menús que ofrece el MacArthur’s son las patas de pavo, las predilectas del presidente, quien cada vez que asistía al lugar, pedía este plato al más puro estilo de Pedro Picapiedra, famoso por su insaciable apetito.

Basta mirar el entorno para entender que es lo que motiva o motivaba a Obama (desde que asumió la presidencia sus visitas quedaron relegadas a segundo plano por razones de seguridad) a atravesar todo Chicago y sentarse en un sencillo restaurante como el más común de los mortales.

El recorrido comienza por calles tapizadas de lujosos restaurantes. Sin embargo, poco a poco el panorama se modifica, aparecen muchos negros y jóvenes en las esquinas. Las casitas y negocios lucen pobres y descuidadas como si formaran parte de un pueblo olvidado… ese mismo pueblo postergado que lo eligió y depositó sus esperanzas en él.

Sin duda un lugar llamativo, particular, tal vez “histórico”, que vale la pena conocer, no sólo por su buena mesa, sino porque uno de sus comensales es uno de los personajes más influyentes de la historia moderna: Barack Obama.