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Las otras víctimas del sismo que buscan recuperar su patrimonio

A lado, junto a las zonas derrumbadas contra el sismo del pasado de 19 de septiembre, existen víctimas colaterales de la tragedia que no han podido recuperar su patrimonio y se encuentran en la incertidumbre.

29-09-2017, 8:26:08 AM
Casas afectadas por el sismo.
Especial. Casas afectadas por el sismo.

Luis es un emprendedor que tiene una compañía productora cuyas oficinas se encuentran en el número 284 de la calle Álvaro Obregón, en la colonia Roma, pero desde el 19 de septiembre de 2017 (ahora hay que decir esa fecha con todo y “apellido”) no ha podido regresar a trabajar porque el edificio de junto, en el 286, se derrumbó durante el sismo.

Desde entonces, la zona fue acordonada por las labores de rescate que se llevan a cabo en lugar y ni él ni nadie ha podido entrar al edificio de oficinas en donde Luis tiene cámaras, equipo de cómputo y pantallas, pero también documentos y material en discos duros que no ha podido entregar a sus clientes.

La información que requiere no fluye del todo. Ha hablado con diversas autoridades y en el lugar ha contactado a diferentes mandos de la marina, como almirantes, contralmirantes y capitanes, pero nadie le informa con certeza que ha pasado con sus cosas o cuándo podrá pasar a recuperarlas.

“La prioridad es el rescate de las personas y nosotros respetaremos eso siempre”, reitera Luis de manera calmada y poniendo prioridades.

Sin embargo, no deja de estar inquieto por los activos de su empresa, ya que la única noticia que ha tenido de algo que estaba dentro de la oficina llegó horas después del terremoto, cuando alguien llamó a uno de los miembros de su equipo para avisarle que su cartera, que se había quedado dentro de una mochila que no sacaron del edificio, había aparecido en la Terminal de Autobuses del Norte, y pudieron identificarla gracias a una credencial de la universidad.

Su equipo no está asegurado, pero confía que con las facturas podrá demostrar su pertenencia en caso de que así se requiera. “Cada vez somos más optimistas en que podemos recuperar cosas que quizá para otros no son tan llamativas, pero que para nosotros sí son importantes, como cables u otros materiales”, afirma.

Todavía no se resuelve nada oficialmente, pero confía en que cuando llegue el momento, las autoridades le permitirán sacar lo indispensable de su oficina, por lo que ya tiene algunos planes para saber qué es urgente recuperar.

Por ahora, ha estado en contacto directo con el representante del dueño del edificio, el cual también sufrió daños, y con otros vecinos afectados.

Asimismo, la solidaridad de sus colegas, vecinos y clientes ha sido vital durante estos días.

En el Café Bizarro Roma, negocio del cual eran clientes, les prestaron un área para trabajar y usar servicios como internet, además de que amigos de otras productoras les han ofrecido su equipo en préstamo.

“Cuando los clientes nos preguntaron cómo nos podían ayudar, les dijimos que nos dieran chamba. Ya perdimos una semana y tenemos que ponernos al corriente”, apunta Luis.

Falta prevención

Juan Francisco Torres-Landa, socio director del despacho de abogados Hogan Lovells, revela que la mayoría de las personas en México no contratan seguros de protección patrimonial, lo cual dificulta la situación de muchas personas afectadas por el sismo.

“Aunque lo que pasó el 19 de septiembre (de 2017) no fue algo común, sí debemos entender que vivimos en una zona sísmica”, subraya.

Así, si todas las personas tuvieran un seguro de este tipo, explica, lo único que habría que hacer sería llamar a la compañía aseguradora y revisar qué cubre la póliza, pero la realidad es que muchas personas ahora tienen dudas sobre la pérdida de algún inmueble, mobiliario, equipo especializado o cualquier otra cosa que le afecte patrimonialmente.

Torres-Landa advierte que los programas gubernamentales de ayuda que se activarán durante los siguientes días tendrán como prioridad el restablecimiento de servicios públicos e infraestructura, además de vivienda, pero no suele haber recursos de esas partidas, al menos inicialmente, para empresarios de cualquier tamaño.

“Si alguien perdió su casa, oficina o departamento y piensa que el gobierno va a llegar y le va a construir una nueva o le va a dar el dinero para que la compre, lamento darles la mala noticia de que eso no va a suceder”, asegura.

Hasta ahora, se ha anunciado que estarán disponibles créditos para compra y reparación, además de otros servicios, pero todavía no se establece de manera puntual cómo operarían o quiénes serán los candidatos a esos apoyos.

Torres-Landa dice que algunos despachos como el suyo están ofreciendo asesoría de manera gratuita a cada persona, lo cual es importante, ya que cada caso es diferente.

“Lo más seguro es que harán falta iniciativas y propuestas más creativas en la emergencia”, advierte.

Los tipos de daños

El martes pasado, Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno de la Ciudad de México, firmó un decreto mediante el cual se instruye la creación de la Comisión para la Reconstrucción, Recuperación y Transformación de la Ciudad de México para hacer frente a las necesidades de la población damnificada por el terremoto del 19 de septiembre de 2017.

Una de las acciones que se contemplan es la clasificación de los inmuebles con Dictamen de Seguridad Estructural, emitido por un Director Responsable de Obra debidamente acreditado por las autoridades capitalinas. Así, los inmuebles de la CDMX se clasificarán de esta manera:

Verde: Inmuebles con daños superficiales. Requerirán reparación por parte de brigadas del gobierno capitalino o pago por hasta 8,000 pesos para la sustitución de vidrios rotos, arreglo de fisuras y acabados.

Amarillo: Inmuebles con daños significativos, en condiciones de habitabilidad. Recibirán ayuda económica por 3,000 para la renta de vivienda, durante el tiempo que dure la reparación del inmueble.

Rojo: Inmuebles con daños estructurales, sin condiciones de habitabilidad. Tendrán apoyo para alquiler y acceso a créditos a tasas preferenciales para la adquisición de vivienda.

A esperar

Hasta el momento, no se ha definido claramente la forma en la que operará esa calificación, pero diversos inmuebles quedarán en espera de ser evaluados para saber qué pasara con ellos.

Homero Hernández Tena, director de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Comunicación de la Universidad La Salle, explica que se trata de una evaluación preliminar, pero necesaria.

Sin embargo, dice que hace falta que las instituciones y profesionales involucrados trabajen de manera conjunta. “Todos los diferentes gremios, como ingenieros, arquitectos, médicos o abogados, tenemos que apoyarnos y ayudar a la ciudad para reconstruirla”, destaca.

Sobre la espera obligada de las personas que quieren ingresar a los edificios que por ahora se encuentran acordonados, sugiere tener paciencia.

“El problema es que Protección Civil no se está dando abasto para que esto empiece a caminar más rápido para que las personas que están en edificios que no están tan dañados se les permita ir a sacar sus cosas, pero lo más sensato ahora es esperar”, apunta.

Todos coinciden en que esta situación no se resolverá de manera inmediata, pero esperan que el proceso no se vuelva lento y burocrático. Por ahora, a seguir esperando.

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