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Los empresarios que hacen negocio, mientras ayudan a los más pobres

Los empresarios tienen la oportunidad de luchar contra la pobreza y hacer de su proyecto un buen negocio.

31-07-2017, 6:30:02 AM

Tener una vivienda digna es un derecho universal, pero que se encuentra alejado de la realidad de los más pobres en México. Sin embargo, empresas y organizaciones no gubernamentales luchan por hacer que el acceso a un hogar no sea letra muerta en los acuerdos internacionales.

“La problemática de vivienda en el país es muy grande”, dice Fernando Mendoza, director general del Centro de Innovación a la Vivienda de Hábitat para la Humanidad.

En México la pobreza patrimonial en zonas rurales es del 53.3% y en zonas urbanas del 33.3%, de acuerdo con datos de Hábitat para la Humanidad. El déficit de vivienda en el país es de casi 16 millones de casas de personas de escasos recursos, de los cuales nueve millones buscan rehabilitar a sus hogares.

La realidad es que el sector público no es ajeno a la problemática, pero no es capaz de atender la demanda de la población de menores recursos.

Hábitat para la Humanidad busca apoyar a empresas que pueden enfocar sus esfuerzos en temas como agua, energía y materiales innovadores en viviendas para las personas de menos recursos.

“Las empresas que se acerquen al sector de la sociedad de escasos recursos tienen una gran oportunidad de negocio, ya que existe una necesidad de opciones que permitan tener una mejor vivienda”, dice Mendoza.

Existen hogar que no cumplen con las condiciones mínimas de tamaño y calidad, lo que afecta a 35% de los hogares mexicanos, de acuerdo con el estudio Varios hacia una vivienda, elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La población más golpeada es la de más bajos ingresos en América Latina, segmento denominado como la base de la pirámide (BDP), que representa a 360 millones de personas, con ingresos menores a 272 dólares mensuales cada una, de acuerdo con la paridad del poder adquisitivo de 2005.

Hábitat para la humanidad cree que las empresas sociales tienen una oportunidad para luchar contra la pobreza y hacer su proyecto un buen negocio por la demanda de mejores espacios para habitar.

Empresas V.S pobreza

Fernando Mendoza ha trabajado por 14 años en el sector no gubernamental. Fue director de Administración y Finanzas de Hábitat para la Humanidad en México y, a partir de 2016, se desempeña como director general del Centro de Innovación a la Vivienda de Hábitat para la Humanidad.

Mendoza sabe que la necesidad de vivienda digna para la población de menos es una realidad y Hábitat para la Humanidad no es ajena a la problemática.

Hábitat para la Humanidad México es una organización de la sociedad civil que fue fundada en 1989. El organismo no lucrativo promueve el reconocimiento de la vivienda como un derecho humano fundamental, por lo que propone soluciones de vivienda a familias de bajos recursos económicos en comunidades organizadas.

Esta organización forma parte de un movimiento mundial que tiene repercusiones en 78 países para las personas menos tienen. Hasta el momento, más de 6.8 millones de familias han logrado construir y reparar sus viviendas.

Durante casi tres décadas, Hábitat para la Humanidad ha construido más de 60,000 soluciones habitacionales que benefician a más de 300,000 personas de 1,000 comunidades en 22 estados de la República Mexicana.

Este año, Village Capital se asoció con el Centro Terwilliger para la Innovación en Vivienda de Hábitat para la Humanidad para encontrar, capacitar y apoyar a los empresarios más prometedores que abordan los retos de vivienda, agua y energía sostenible para las poblaciones marginadas mexicanas. Proyecto conocido como Shelter Tec 2017.

Casi 300 empresas fueron seleccionadas y 52 se integraron en el programa para competir, mientras que la selección hizo que solo nueve empresas participaran en tres talleres mensuales, en donde obtuvieron conocimiento en el desarrollo de negocio y recibieron el apoyo de mentores para desarrollar mejores compañías.

A través de los mentores, dos empresas recibieron una inversión de 50,000 dólares cada una para desarrollar proyectos sociales en el país: Energryn y Vitaluz.

El dinero es como un préstamo para el crecimiento de las empresas y dar seguimiento al desarrollo de las firmas seleccionadas por Hábitat, lo que permite acercarlas a sus clientes finales en el mercado.

“Las empresas en sus iniciativas deben acercarse al mercado y comprender que lo realizado no es caridad, ya que exige factibilidad financiera y operativa”, dice Fernando Mendoza.

La inversión estimada que se requiere para cubrir el déficit de vivienda en América Latina y el Caribe gira en torno de 310,000 millones de dólares (mdd), según el BID. Un negocio nada despreciable.

“Los mercados de vivienda tradicionales han ignorado en gran medida la BDP, ya que las viviendas construidas formalmente son costosas, y el financiamiento hipotecario sólo está disponible en la mayoría de los países para los segmentos de la población con los ingresos más altos”, dice el BID.

Por otro lado, un 70% de la población autoconstruye su vivienda y 50% trabaja en actividades informales que no les permiten obtener prestaciones que les permitan apoyar su desarrollo económico.

“No se puede aprovechar el buen viento si no se sabe a dónde se quiere navegar”, dice el directivo de Hábitat para la Humanidad.

Las necesidades de las personas son múltiples en términos de vivienda, por lo que debe verse a esta realidad con distintos rostros.

A continuación, te presentamos la historia de Energryn y Vitaluz, empresas seleccionadas por Hábitat para la Humanidad para encarar la pobreza y hacer negocio en el mercado de la vivienda.

Se renta agua caliente

Andrés Muñoz es un empresario de origen español, economista por La Universidad de Navarra y maestro en Energías Renovables.

Andrés llegó a México de la mano de un grupo hotelero que lo contrató como director de la operación, y su empleo le permitió también conocer a uno de sus tres socios en el negocio que más tarde emprendería.

En algún momento, se presentó la necesidad de hacer una auditoría sobre el uso de energía en el hotel y hacer eficiente el uso de gas y energía eléctrica, lo que hizo que el padre de Andrés llegará a México para apoyar la tarea de su hijo.

Ahí es cuando surgió la idea de desarrollar un calentador de agua que fuera de bajo costo a través de energía renovable, ya que los equipos eran escasos y, por lo tanto, muy costosos y con una gran dificultad para instalarlo.

El reto era desarrollar un producto al mismo que los calentadores de gas y diferente a los tinacos de agua con celdas solares. Así fue como desarrollaron el primer prototipo y, tanto Andrés como su padre, decidieron quedarse en México y renunciar a sus empleos en enero de 2010.

Desde el inicio del proyecto hasta la fecha, se han realizado 10 prototipos que resultan de una evolución del primero, los cuales han sido desarrollados con recursos de los tres socios fundadores, el cual se renta para calentar el agua.

En julio de 2011, el fondo de inversión Alta Ventures México proporcionó capital semilla a la recién creada empresa y ha invertido hasta el momento 2.5 millones de dólares (mdd) para conseguir las patentes y certificados para ser comercializados en el mercado.

La empresa cuenta con una planta de producción que requiere 15 veces menos inversiones en infraestructura tradicional.

La empresa cuenta con un modelo de renta del equipo, el cual cuesta entre 150 y 200 pesos al mes, mientras que con los productos de gastarían 400 pesos en el mismo lapso.

El contrato que firman las personas es por tres años.

“Creemos que es una solución viable para ofrecer agua caliente a las más de 12 millones de viviendas que no tienen calentador y reducir el consumo de gas de los que ya lo tienen”, explica Andrés Muñoz, presidente de Energryn.

La idea es llegar a los países que se encuentran en la Alianza del Pacífico: Chile, México, Colombia y Perú.

De forma inicial, la empresa instalará 6,000 equipos en México y busca nuevas inversiones para alcanzar hasta 50,000 equipos instalados con el modelo de agua caliente por renta.

Sin embargo, la vara es alta para la empresa. En 50 meses, la firma prevé listarse en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) para obtener recursos que impulsen su crecimiento.

Electricidad por prepago

En 2016, Yusef Jacobs dio vida a Vitaluz. Todo inició con un prototipo en una caja de galletas para abastecer de energía eléctrica las regiones que no lo tenían. Hoy, la firma mexicana ofrece servicios de abasto eléctrico a través de un sistema de prepago.

En promedio, existen 2.2 millones de mexicanos sin acceso a la electricidad, lo que se traduce en más de 500,000 familias, de acuerdo con Vitaluz.

El objetivo de la empresa es hacer un proyecto escalable que les permita llegar a más familias en la República Mexicana, lo cual sería posible gracias al interés de fondos de inversión que conversan con los jóvenes emprendedores, mientras participa en las convocatorias gubernamentales.

Vitaluz ha crecido en menos de dos años y ahora puede producir su tecnología con luz solar en una escala masiva.

La gente puede adquirir la energía eléctrica a través de un sistema de prepago, así como si hiciera la recarga de saldo de un teléfono celular.

“Ya estamos listos para alcanzar una escala más grande”, dice Yusef Jacobs.

En la actualidad, la empresa opera en Estado de México, Hidalgo y Ciudad de México, regiones que ofrecen oportunidades de desarrollo por varios años más, aunque no descarta crecer en otras entidades, como son Puebla, Querétaro, Guanajuato, Zacatecas y Oaxaca.

El reto de la firma es generar financiamientos constantes que permitan satisfacer la demanda de la tecnología y hacer eficiente su operación en las comunidades en donde planea crecer.

“Todavía falta muchísimo por hacer”, dice.

Vtaluz prevé que con los recursos obtenidos por parte de Hábitat de la Humanidad pueda instalar hasta 1,500 equipos en 2018 y alcanzar un total de 2,000 sistemas instalados, con lo que la firma estaría impactando a 10,000 personas que recibirían energía eléctrica de forma permanente.

“Hagan las cosas por un emprendimiento social y no para salir en una portada de revista como rockstars, ya que hay muchísimos retos y barreras para generar impacto social en México”, dice Jacobs.

El reto es generar e impulsar nuevos proyectos para apoyar a los más pobres.

Hábitat para la Humanidad tiene una alianza con el Banco Interamericano de Desarrollo y el conocimiento de ambas organizaciones ha mostrado que las empresas dirigidas a la vivienda para los más pobres siempre son las mismas, las demás iniciativas no cuentan con conocimientos de negocio que les permitan acceder a los financiamientos.

El Centro de Innovación de Hábitat para la Humanidad construye 15,000 viviendas en el Estado de México y articula apoyos financieros y de construcción sustentable, lo que permita empoderar a las personas.

Hábitat para la Humanidad desarrolla una aplicación para que la gente pueda conocer las de financiamiento y reciba ofertas del mercado para construir su vivienda. Un reto para la organización social y el mercado.

Fernando Mendoza cree que las empresas y la sociedad pueden hacer un cambio que favorezca a los más necesitados y que el derecho a una vivienda no sea letra muerta sobre un escritorio.  “La articulación de actores y la multiplicación de fuerzas puede hacer que uno más uno sean más que dos. Eso es lo que debemos hacer: que las empresas se alíen y busquen causas comunes y no penas comunes”.

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