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Los 3 millennials que quieren llevar los churros El Moro a Europa

Santiago, Francisco y Diego tienen a su cargo una de las tradiciones más grandes de la Ciudad de México; tras cambiar parte del menú, ahora piensan en la internacionalización.

14-09-2017, 2:34:34 PM

Santiago Iriarte sabía desde joven que el negocio familiar de los churros tendría que revolucionar, pero nunca imaginó que sería él, junto con su hermano Francisco y su primo Diego, quienes cambiarían el menú tradicional de El Moro y los llevarían de San Juan de Letrán hasta Santa Fe y la Roma en la Ciudad de México.

El Moro, que abrió en 1935 en el número 42 de la calle de San Juan de Letrán, ahora Eje Central, se ha posicionado entre el gusto de las familias, y de ser un lugar donde tu abuelita o papás te llevaban, se ha convertido en un sitio para jóvenes.

Visitar la sucursal del Centro Histórico es como probar un pedacito de historia, sin embargo, no es el único lugar donde se puede disfrutar de un churro y un chocolate. Actualmente tienen 5 sucursales más y esperan que a finales de 2017 se sumen otras dos: Zona Rosa y Santa Fe.

La nueva cara de los churros

Para que la expansión se diera, los hermanos tuvieron que involucrarse por completo. Primero fue Santiago, después Francisco y, al último, su primo Diego, quien es el encargado de operaciones. El reto era enorme, la sucursal del Centro es un lugar de tradición, pero la inquietud de los hermanos de llegar a nuevas generaciones hizo que tomaran el riesgo y salieran.

“Cuando comenzamos a trabajar en el Mercado Roma tuvimos la oportunidad de conocer a Nacho Cadena, quien fue el que desarrolló el nuevo diseño basándose en la sucursal del Centro Histórico. Nos agradó la limpieza del concepto y fue cuando tomamos el riesgo de implementarlo”, afirma Santiago Iriarte.

Llegar a otro público, en especial a los millennials, se ha dado paulatinamente y de la mejor manera, de hecho, son los propios usuarios quienes posicionan la marca, al subir fotografías de su visita a una de las sucursales en la Ciudad de México.

“Hoy en día sino estás en redes sociales, no estás con los millennials, y queremos estar. De hecho, es Santiago quien las lleva”, asegura su hermano Francisco.

https://twitter.com/ChurreriaElMoro/status/822602682208780288

De acuerdo con un estudio de IAB, la parte más importante de la rutina de la generación millennial es siempre tener a la mano su smartphone, lo que les permite hacer más actividades y comunicarse, es ahí cuando las redes sociales juegan un factor importante en el consumo de esta generación.

Desde que estaba en la Universidad, Santiago habló con su papá para que lo fuera involucrando en el negocio, a los dos años entró su hermano y por último su primo Diego. El objetivo de ellos es seguir con la calidad y servicio que los ha caracterizado.

El 92% de los millennials mexicanos se considera más emprendedor que sus padres, y las cifras no engañan a los jóvenes, quienes en 2014 se lanzaron al Mercado Roma formando un gran equipo familiar y llevando más allá de Eje Central los churros y chocolates tradicionales.

“Mi papá siempre se ponía nervioso, yo desde que era pequeño tenía la idea de que a nosotros nos toca venir y darle un giro de 180 grados, pero sin perder la esencia, y ahí vamos poco a poco”, señala Diego en entrevista para Entrepreneur.

Estos jóvenes descifran día a día la forma de operar seis sucursales, así lo dice Santiago “capacitando a los empleados para que la calidad siga, pero sobre todo, trabajando entre nosotros como equipo, churreros, meseros, tratar siempre de estar acompañados de las mejores personas, pero que siempre estén contentos, porque sin ellos no seríamos nada”.

Churros para Reino Unido

El churro, que es popular en toda España llegó a la Ciudad de México de la mano de Francisco Iriarte. Todo inició con un carrito en la plancha del Zócalo, pero al ver el éxito se trasladó a San Juan de Letrán para abrir El Moro.

Aunque en España los churros son muy famosos, en otros países de Europa comienzan a despuntar, por ello, los hermanos piensan en el futuro y se ven en Londres donde apuestan que su modelo de negocio sería un éxito. El 65% del año está nublado, un buen chocolate ayudaría con el clima.

“Pensamos en Londres que hace mucho frío todo el año, ahí sería padrísimo, aunque ves negocios de todo tipo en todos lados creemos que gracias al diseño se puede replicar en donde sea y sería atractivo. Hemos tenido propuestas de ir al extranjero en Estados Unidos, Indonesia y hasta en Dubái.”

Por el momento, se encuentran en la transición para tener un gobierno corporativo dentro de la empresa familiar y están formando cada una de las áreas que implica el crecimiento de esta marca.

Los retos

La sucursal del Centro ha superado desde el brote de influenza en 2009 hasta un incendio en junio de 2010, en ambos casos, las actividades quedaron detenidas y las pérdidas afectaron a la empresa familiar.

“La influenza nos afectó, yo empezaba a estar más de fijo y nos obligaron a cerrar más de una semana, nosotros sobrevivimos porque implementamos las cosas para llevar, donde teníamos una ventanita que era por donde atendíamos, pero salimos a flote”, narra Santiago.

El incendio trajo nuevas medidas de seguridad para el local de Eje Central, aunque no pasó a mayores, por dos semanas estuvo sin servicio. La familia se puso reponer gracias al trabajo en equipo, los empleados ayudaron a recoger y limpiar todo “fue ahí cuando te das cuenta de que se ponen la camiseta por esto”.

Para Francisco Iriarte, el menor de los tres, la satisfacción de estar en una sucursal y “que llegue una abuelita con sus nietos y que diga que su abuelita la llevaba a la sucursal del Centro, y ahora ella los trae a la de Cuauhtémoc o la Roma, esa sensación de que nos estamos acercando a nuestros clientes y nos sólo porque sea una empresa familiar, sino porque ya es un proyecto nuestro que queremos seguir llevando y desarrollando”.

De acuerdo con un estudio de PWC, el 85% de las empresas familiares quiebra en la tercera generación, pero al decirles estos números a los que ahora manejan El Moro, sólo sonríe pues el futuro de la empresa familiar está en sus manos y no van mal.

“Nosotros somos la tercera generación y ya le estamos dando la vuelta por completo al negocio”, sentencian los hermanos sin miedo al futuro y al éxito.

Santiago, Francisco y Diego saben de los retos a los que se enfrentan en un negocio familiar, pero sobre todo, de la historia con la que cargan y esperan que en 2018, las familias y las nuevas generaciones sigan deleitándose de los churros, que ahora tienen helado y de su chocolate.

Este texto se publicó originalmente en Entrepreneur.com, con quien Alto Nivel tiene una alianza de intercambio de contenidos.

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