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Esto es lo que ha sucedido después del sismo del 19 de septiembre

La sociedad mexicana ha mostrado su solidaridad tras el sismo y, poco a poco, regresa a su actividad normal para reconstruir las zonas afectadas. Este es el recuento de lo que ha ocurrido desde el pasado 19 de septiembre.

25-09-2017, 10:07:48 AM
Los hechos que han ocurrido desde el terremoto del 19 de septiembre.
Especial. Los hechos que han ocurrido desde el terremoto del 19 de septiembre.

El sismo del pasado 19 de septiembre ha mostrado la solidaridad del pueblo mexicano. Hoy, las autoridades comienzan a pensar en la reconstrucción de las zonas afectadas del país, aunque el número de muertos por el movimiento telúrico sigue creciendo.

Hasta el momento, Autoridades de Protección Civil reportan al momento 324 personas fallecidas en todo el país, luego del sismo magnitud 7.1 escala Richter del martes 19 de septiembre: 186 en la Ciudad de México, 73 en Morelos, 45 en Puebla, 13 en el Estado de México, seis en Guerrero y una en Oaxaca.

El coordinador Nacional de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación (Segob), Luis Felipe Puente, dijo que se trata de cifras preliminares y que estás continúan en constante modificación, puesto que la labor de rescate y remoción de escombros continúa.

Los niños regresan a clases

Esta mañana regresan a clases 106 planteles escolares en la Ciudad de México, que ya recibieron certificación de que no tienen ningún daño en sus estructuras y por tal motivo podrán reiniciar labores.

De acuerdo con la página Web de la Secretaría de Educación Pública, se trata de 57 escuelas de educación básica públicas y 27 privadas. Además de 22 instituciones de educación media superior públicas.

La ubicación de los colegios pueden ser consultados en https://www.gob.mx/sep/documentos/escuelas-aptas-para-regreso-a-clases-ciudad-de-mexico.

La UNAM está de pie

Al reanudar hoy sus actividades, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) reiteró que continuará con las brigadas emergentes de alumnos y profesores, así como con los mecanismos de ayuda que brindan los integrantes de su comunidad en distintos ámbitos.

En un comunicado, subrayó que reabre sus puertas “con un espíritu de empatía y solidaridad con los universitarios y el pueblo mexicano”, con la idea de ser comprensiva y flexible ante la realidad que vive su comunidad “pero con la convicción de que juntos y reunidos, los universitarios podemos organizarnos mejor para continuar la ayuda a nuestra población”.

Respecto a la infraestructura, afirmó que los edificios de la Universidad se encuentran en condiciones de recibir de manera segura a la comunidad universitaria, dado que las comisiones locales de seguridad efectuaron una revisión preliminar, completada con análisis exhaustivos de expertos.

La máxima casa de estudios hizo un reconocimiento a la fuerza y el entusiasmo de quienes han participado incondicionalmente en las labores de ayuda, de apoyo psicológico, de acciones sociales, médicas y sanitarias; de asistencia jurídica, de formación de cuadrillas revisoras de inmuebles dañados y de actividades culturales en albergues e instalaciones.

Falta ayuda

Este fin de semana, víveres y voluntarios se aglomeraban en los centros de acopio de distritos más acomodados y accesibles de Ciudad de México tras el brutal terremoto del martes, en una muestra de solidaridad que ha contrastado con los esfuerzos del gobierno para ayudar a las víctimas más necesitadas.

En Roma y Condesa, dos de los barrios de moda en la capital, cientos de voluntarios están prestos para ayudar a cavar en busca de sobrevivientes que puedan seguir atrapados bajo los escombros. En los últimos días, sin embargo, han estado menos activos.

Otros han llevado agua y comida para los rescatistas y/o para miles de personas que quedaron sin hogar. Sin embargo, se han encontrado con que ya hay demasiado alimento disponible.

Mientras tanto, en los barrios más pobres de las afueras de la capital, la ayuda era menos abundante y algunas víctimas se quejaron de que aún no habían recibido ayuda del Gobierno.

En el dañado vecindario Del Valle, Marcela Sánchez, de 48 años, llegó en busca de ayuda después de que perdió su casa por el sismo en el empobrecido municipio de Ciudad Nezahualcóyotl, en el sobrepoblado Estado de México, adyacente a la capital.

“Nosotros no hemos recibido ayuda”, dijo. “Los que trabajamos en la Ciudad de México hemos llevado ayuda al Estado. Ojalá que nos pudieran ayudar”, comentó.

La respuesta del Gobierno al desastre está bajo estrecho escrutinio, previo a las elecciones presidenciales del próximo año, así como también la desigualdad de las operaciones de socorro y la falta de coordinación entre las autoridades.

“Hay bastante (provisiones y ayuda). Lo único que falta aquí es la administración de emergencias”, dijo Roberto Hernández, fundador de “Los Topos”, un escuadrón de rescate civil que surgió espontáneamente en 1985 tras un mortífero sismo.

La respuesta del Gobierno está siendo organizada por la Coordinación Nacional de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación, que no estuvo inmediatamente disponible para hacer comentarios. La oficina del presidente Enrique Peña Nieto tampoco respondió a solicitudes de comentarios.

Tarea monumental

Funcionarios, policías, soldados y marinos, así como rescatistas extranjeros y hordas de voluntarios civiles han participado en la búsqueda de sobrevivientes y cuerpos.

Pero la enorme tarea logística de ordenar esos recursos parece poca. La coordinación entre las diferentes autoridades ha sido complicada y los voluntarios se quejan de que reciben órdenes superpuestas, frustrando los esfuerzos de socorro.

Mientras los rescatistas trabajan 24 horas en los sitios de desastre, decenas de fuerzas policiales y militares se quedan sin ninguna tarea aparente, a veces sólo de pie, inactivos.

Hernández, de Los Topos, se quejó de la lentitud de la limpieza de escombros en un edificio de oficinas colapsado en la Roma. Mientras los rescatistas trabajaban encima de las ruinas, decenas de policías y soldados parecían tener poco que hacer.

“Hay que romper las losas y bajar las losas para encontrar los cuerpos o sobrevivientes. Eso lo hicimos hace 32 años y salvamos a 137 personas”, dijo Hernández. “Mira (a los policías). Cada uno de ellos ahí está dispuesto a llevar por los menos dos piedras”, agregó.

Pero en los estados centrales Morelos y Puebla, cercanos al epicentro del terremoto, en algunos poblados las víctimas dijeron que el Gobierno no había llegado. En su lugar, caravanas de voluntarios viajaban desde la capital transportando ayuda para las poblaciones más remotas.

En vecindarios relativamente cercanos, como San Gregorio, en el sur de la capital, donde muchas de las modestas casas de adobe y ladrillo se desmoronaron o se agrietaron y los daños en las carreteras han impedido el acceso, residentes se quejaron de que la ayuda era lenta y no tan abundante como en otros barrios.

“No hemos tenido ningún apoyo de las autoridades, el apoyo ha sido de la gente”, dijo Antonio Ramírez, un profesor jubilado que realizaba un censo de viviendas afectadas. “Hasta los propios militares, en lugar de traer palas y picos, traen metralletas”, agregó.

México aún les debe casa a los damnificados del terremoto de 1985

Con información de Notimex y Reuters.

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