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Tonya Harding: de lograr lo imposible a ser la mayor villana de EU

Tonya Harding, la primera mujer estadounidense en realizar un axel triple, fue vetada de la Asociación de Patinaje Artístico de su país de por vida cuando su principal rival fue agredida en la rodilla. La historia de Tonya es considerada un ejemplo del clasismo en Estados Unidos y elitismo en el deporte.

02-03-2018, 4:25:18 PM
Tonya Harding

La vida de Tonya Harding es un cúmulo de lecciones individuales y sociales. ¿Cómo es posible que la atleta que logró lo que ninguna patinadora de Estados Unidos había alcanzado terminó como la mayor villana del deporte en el siglo 20?

En su vida hay dos fechas clave: La primera, la que la encumbró en el deporte a los 21 años de edad, el 16 de febrero de 1991. Después de años de duro entrenamiento, de soportar las críticas de los jueces, las agresiones de su familia y superar su baja autoestima, Harding logró un puntaje perfecto que la convirtió en la campeona de Estados Unidos, y poco tiempo después, lo coronaría con la medalla de plata en el Campeonato Mundial de Patinaje Artístico de Munich.

A pesar de los altibajos por sus problemas familiares, Tonya Harding, había hecho suyo el salto axel triple, uno de los más complejos en el patinaje y que pocas mujeres han logrado. El éxito para alcanzar la gloria olímpica dependía de ella y era alcanzable, sin embargo, la segunda fecha clave en su vida, lo apagaría todo.

La mujer que venció el “no ganarás”

Tonya Maxene Harding nació el 12 de noviembre de 1970 en Portland, Oregon. Su infancia fue difícil como ella misma contó en una entrevista para The Washington Post: “Me mudé unas 13 veces antes de estar en quinto grado, sin tener dinero, sin tener muchos amigos”. Su madre, LaVona Golden, tenía otros tres hijos de matrimonios anteriores (un cuarto medio hermano murió de niño). El padre de Tonya Harding era el quinto marido y le enseñó mecánica automotriz.

Desde pequeña, la patinadora sufrió diversas agresiones: por un lado de parte de sus compañeros de clase, que le hacían burla por la situación precaria de su familia, y por otro lado en casa, donde su mamá alcohólica abusaba física y mentalmente de ella desde los siete años.

Su madre la llevaba a todas las prácticas de patinaje y, cuando no podía comprarle prendas de segunda mano en Goodwill o Salvation Army, le hacía la ropa a mano, incluyendo sus trajes para patinar, lo cual también hacía que la trataran con desdén ya que el patinaje artístico suele ser un deporte elitista. Una anécdota que Tonya Harding ha utilizado en varias entrevistas refiere a  cuando una jueza la regañó por el “espantoso vestido” que usaba para la competencia. Tonya contestó que ni siquiera tenía dinero para comprarse otro atuendo, además de que se lo había confeccionado ella misma. La respuesta fue un “entonces no ganarás”.

Tonya Harding fue constante en sus entrenamientos y empezó a tener renombre como patinadora a mediados de la década de 1980, pero el año que cambió el rumbo de su carrera fue 1991, tras lograr dos veces un triple axel en el Campeonato de Estados Unidos, con lo que logró la puntuación perfecta. Fue la primera patinadora en tener un ​6.0 por su técnica.

Batió records, pero sus problemas personales (su situación socioeconómica y el abuso de su pareja), además del rechazo hacia ella en el ambiente del patinaje por ser “white trash”, interferían con su desempeño. En 1992 obtuvo el cuarto lugar en los Juegos Olímpicos de Invierno de Albertville y el siguiente año no calificó para el equipo del Campeonato Mundial.

Fue en Albertville donde convivió Nancy Kerrigan, su principal competencia en Estados Unidos y que había obtenido la medalla de bronce. “Ella es una princesa. Yo soy un pedazo de porquería”, señalaría tiempo después en el documental The Price of Gold, de ESPN.

El día que Tonya Harding lo perdió todo

La segunda fecha clave es el 6 de enero de 1994. Ese día, las noticias transmitieron un video de Nancy Kerrigan en el que lloraba mientras abrazaba su rodilla derecha y gritaba “¿por qué?”. La atleta había sufrido un ataque por un hombre al terminar una sesión de entrenamiento, que le causó heridas lo suficientemente graves para no participar en el Campeonato Nacional. Sin Kerrigan en el hielo, Harding obtuvo el triunfo sin problema.

Unas semanas después, ambas fueron seleccionadas para competir en los Juegos Olímpicos de Invierno de Lillehammer, Noruega. Pero mientras el tiempo y las investigaciones del ataque a Kerrigan transcurrían, la prensa amarillista comenzó a señalar a Tonya como autora del ataque.

La baja percepción que la patinadora tenía de sí misma, aunada con la frustración de observar cómo Nancy obtenía patrocinios por su aspecto físico, que encajaba más con la idea pública de lo que una patinadora supuestamente debía ser, la condenó a estar en la mira como la mayor villana del deporte estadounidense.

“Es una imagen que los medios de comunicación me han dado como la chica mala y la única razón por la que me dan esa imagen es por las pocas cosas que hice mal en la vida y también porque crecí viviendo en un tráiler”. En medio de la polémica, Tonya Harding terminó en el octavo lugar de los Juegos Olímpicos y su carrera se arruinó.

 

Por si fuera poco, las investigaciones revelaron que Jeff Gillooly, exmarido de Tonya Harding, y su guardaespaldas, Shawn Eckhardt, habían contratado a un hombre para quebrarle la pierna y, aunque no lo lograron, sí le ocasionaron heridas.

Las autoridades especularon que Tonya Harding sabía del plan y se declaró culpable de obstrucción de justicia para evitar ir a la cárcel. En ese momento, la primera mujer estadounidense —y la segunda mujer a nivel mundial (después de la japonesa Midori Ito)— en hacer un axel triple, uno de los movimientos más difíciles del patinaje artístico, fue vetada de la Asociación de Patinaje Artístico de su país de por vida.

La reaparición

En 2002, Tonya Harding decidió incursionar en el en el boxeo profesional, teniendo una carrera breve debido a un problema de asma. Participó también en Celebrity Boxing, un reality de Fox Sports. Como estaba bloqueada del patinaje artístico se enfocó en un deporte completamente diferente a lo que estaba acostumbrada. “Algo que me gusta de boxear es que no tengo que lidiar con la misma clase de políticas que en el patinaje. El boxeo no se trata acerca de tu apariencia, ni de cómo es tu vestimenta, de qué color es o cuánto costó”, dijo en esos años.

Ahora, parece estar cercana a la redención. Una película biográfica sobre Tonya Harding, titulada I, Tonya, se estrenó a finales del año pasado en Estados Unidos y quien la interpreta, Margot Robbie, está nominada al Oscar por mejor actriz.

Nunca sabremos lo que pasó exactamente, pero Tonya Harding también fue víctima de las circunstancias de una vida que representa a muchos estadounidenses condenados a un círculo vicioso de clasismo por sus orígenes. Es por eso que su historia se considera como “la más estadounidense que hay”. La anti-heroína tiene un estatus de personaje de “extraño culto” ,como lo afirma la edición estadounidense de la revista Vogue de enero de este año.

Mientras, la podemos seguir en una cuenta personal de Twitter donde su carácter fuerte se sigue notando como en este tweet (“Dilo, no lo escupas”).

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