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Soñó con ser piloto desde una azotea en Tacuba y hoy vuela en AA

El piloto mexicano, Alejandro Escolá, soñó con ser piloto desde la azotea de su casa en Tacuba y ahora pertenece a una de las aerolíneas estadounidenses más importantes del mundo, American Airlines.

08-04-2019, 4:07:19 PM
American Airlines American Airlines

Una azotea en el barrio de Tacuba, en Ciudad de México, fue la mejor pista para echar a volar un sueño. Alejandro Escolá subía junto con sus primos y hermanos al techo de su casa para mirar pasar los aviones e imaginar que él era el piloto un ave de acero.

“La primera vez que vi una cabina de piloto fue cuando nos llevaron a un avión, que habían hecho restaurante, recuerdo haber quedado impresionado con el panel y los instrumentos. Me imagino que era un DC-6, pero en mi memoria, era un avión enorme”, recuerda Alejandro Escolá, quien ahora mira el cielo desde un avión que pilotea en American Airlines.

El mexicano ahora pertenece a una de las aerolíneas estadounidenses más importantes del mundo que, junto con American Eagle, ofrece un promedio de 6,700 vuelos diarios a 350 destinos en 50 países.

Este 7 de abril, el piloto mexicano celebró el Día Mundial del Piloto Aviador y recordó la historia que precede su camino hacia el mundo de la aviación comercial y el logro de un sueño que inició en una azotea de México.

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American Airlines

Haciendo tamales

Alejandro Escolá nació en Ciudad de México durante 1959. El barrio de Tacuba fue la zona que cobijó su infancia a lado de sus padres y hermanos.

“Me crie haciendo tamales en la tamalería de mis papás, que desde pequeño me enseñaron el significado de lo que es esfuerzo y sacrificio”, dice Escolá, quien enfiló sus pasos hacia una cerrera universitaria, pero jamás olvidó su sueño de volar.

A sus 18 años, el joven mexicano, comenzó a investigar sobre lo que necesitaba para ser piloto. Así fue como decidió ir al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) para conversar con pilotos que encontraba a su paso.

Los profesionales de la aviación recomendaron a Alejandro estudiar en Estados Unidos, ya que en el vecino país del norte encontraría las mejores escuelas de aviación.

Sin embargo, había un desafío enfrente: Escolá debía aprender a hablar inglés para salir de su país natal.

“Iba a las 4 de la mañana a la Embajada de EU en México para buscar información y qué requisitos necesitaba para estudiar. Me la pasaba todo el día llenando papeles y formularios para sacar una visa de estudio”, dice el mexicano.

Los empleados de la Embajada enviaron al estudiante de inglés a la biblioteca Benjamin Franklin para buscar información estudios de aviación. Así empezó el proceso de admisión a diversas universidades.

“Así llegue a la Universidad Tulsa, Oklahoma. Seguí tomando clases de inglés y luego de un año, comencé mis estudios de aviación en la Escuela de Aeronáutica de Spartan. Ahí no solo volé un avión por primera vez, sino que también obtuve varias de mis licencias. Mi formación principal como piloto fue ahí”, dice Alejandro Escolá.

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American Airlines

Alejandro Escolá

“Logré mi sueño”

En 1982, sus 23 años, Alejandro ya tenía varias licencias de vuelo, pero le faltaba experiencia y horas de vuelo. Eso cambiaría dentro de poco por el camino que seguiría la vida familiar.

La hermana mayor de Escolá se mudó a Puerto Rico, ya que su esposo era originario de aquella región. Al momento de terminar con sus estudios en EU, Alejandro decidió visitar a su familia y poco tiempo después decidiría quedarse a vivir en la isla.

“En Puerto Rico formé mi familia y al mismo tiempo seguí trabajando para poder llegar a una línea aérea”, asegura el piloto mexicano.

En Puerto Rico, el mexicano sacó su licencia de instructor y así pudo llegar a acumular horas de vuelo. “Cuando pude sacar la licencia ATP, pude entrar a una línea aérea llamada Executive Air, tenían aviones CASA, solo 19 pasajeros y sin asistente de vuelo, luego esa línea aérea pasó a ser American Eagle, que era una subsidiaria de American Airlines, ahí pasé 23 años de mi carrera volando el avión ATR por todo el Caribe”, explica.

La oportunidad parecía no tardar mucho. Un programa ofreció a los pilotos de American Eagle pasar a American Airlines. El único requisito era volar una aeronave EMB 145 por al menos dos años.

El 11 de septiembre de 2001, el atentado a las Torres Gemelas, en Nueva York, y a solo 3 meses de ser parte de American Airlines, la industria de la aviación cambió por completo ante los eventos terroristas. “Veía mi sueño cada vez más lejano”, dice Alejandro.

“No fue hasta enero de 2011 que tuve la oportunidad de llegar a American Airlines. Fue mucho trabajo y muchas horas de estudios, pero logré mi sueño, volé el avión 737 hasta 2016 y ese año pasé a volar el avión 777, donde llevo ya 3 años”, recuerda.

Alejandro Escolá cree que la industria de la aviación ha progresado muchísimo y los jóvenes pueden acceder a sus sueños de volar.

“A veces no se comparte el arduo trabajo y la experiencia necesarios para llegar a estar al mando de un avión. Se empieza por obtener la licencia de piloto privado con 40 horas aproximadamente, luego capacitación de instrumentos, luego la licencia de piloto comercial y la capacitación multimotor. Se recomienda sacar la licencia de instructor, para poder llegar a las 1500 horas requeridas”, dice.

Hoy, Alejandro Escolá, originario del barrio de Tacuba, en Ciudad de México, está dispuesto ayudar a los jóvenes a alcanzar sus sueños. Hoy mira las azoteas de otras casas en donde quizás hay otros niños que sueñan con ocupar la cabina de su avión en American Airlines.

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American AirlinesReuters.