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Este hombre compró un negocio en 900 dólares y lo vendió en un billón

Después de varios fracasos personales, Tom Monaghan adquirió una pizzería local en 900 dólares. Con poco dinero y varias deudas, este hombre desarrolló un sistema que daría vida a Domino’s Pizza, un negocio que después vendería por un billón de dólares. Esta es su historia.

16-03-2018, 12:51:45 PM
Tom Monaghan domino's pizza

Tom Monaghan es el hombre detrás de Domino’s Pizza, un negocio que fue adquirido por tan sólo 900 dólares en 1960 y fue vendido en un billón unos años después.

¿Cuál fue la clave del crecimiento meteórico de la cadena de pizzerías? Los envíos a domicilio. Sin embargo, antes de revolucionar el negocio de la pizza, Monaghan vivió una historia mucha soledad, que forjó su carácter activo y que acostumbra a resumir en una frase: “Creo en hechos, no en palabras”.

El chicho amable

Thomas Stephen Monaghan nació el 25 de marzo de 1937 en Ann Arbor, Michigan. Desde temprana edad tuvo amargas experiencias: su padre murió cuando él tenía cuatro años, y dos años más tarde, junto con su hermano menor James, fue entregado por su madre a un orfanato católico dirigido por monjas polacas.

Monaghan recuerda la casa hogar “Saint Joseph” como una cárcel en la que realizaba trabajos pesados, como ordeñar vacas, manejar tractores y apalear heno. Así lo menciona en esta entrevista que le realizó el profesor y especialista en emprendimiento Ron Betzig del Center for Entrepreneurship.

A los once años, su madre regresó, pero solo por James, por lo que Tom se quedó sin algún familiar cercano. De adolescente decidió ingresar al seminario, de donde fue expulsado por mala conducta y “desordenado”, sin embargo, fue en esos momentos cuando se apasionó por las matemáticas e, inspirado por la religión, descubrió su misión: fundar empresas para ayudar a sus semejantes.

Es también durante esa época cuando su madre pidió que lo arrestaran por tomar el automóvil familiar sin permiso. ¿Cuál fue la solución a sus problemas de disciplina? Irse al Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, donde estuvo durante tres años y ahorró para emprender en el negocio del petróleo. Apenas comenzaba cuando vivió de nuevo una mala jugada, luego de que un supuesto magnate el petróleo lo embaucó y desapareció con su dinero. A partir de ahí, Monaghan respondió con una actitud positiva: “La cosa más grande que puedes hacer es simplemente ser amable con la gente”.

El nacimiento de Domino’s Pizza

A pesar de los malos momentos, Tom Monaghan mantuvo su sueño de ser emprendedor, y la oportunidad llegó en 1960. Él y su hermano James consiguieron un préstamo de 900 dólares para comprar DomiNick’s, un pequeño restaurante de pizzas que se encontraba cerca de la Universidad de Michigan Oriental.

Los hermanos se dividían en turnos para atender el establecimiento, pero James no quiso dejar su trabajo fijo como cartero. A los ocho meses, Tom hizo el negocio de su vida al quedarse con la pizzería a cambio de su Volkswagen, el mismo que usaba para repartir las pizzas hasta la puerta.

En esa racha de suerte, también conoció a su futura esposa, Marjorie Zybach o Margie, con quien tiene cuatro hijos. En su autobiografía, titulada Pizza Tiger (1986), Monaghan recuerda que: “Después de nuestra segunda cita, le di a Margie una pizza en forma de corazón para el Día de San Valentín. Fue un gran éxito con sus amigos del dormitorio. En nuestra tercera cita, miré esos grandes ojos azules y me di cuenta de que estaba enamorado”. Desde entonces, su pareja ha sido un gran apoyo para él, además de que ella trabajó durante décadas en la empresa.

Para 1965, el entonces emprendedor compró dos pizzerías más y cambió el nombre de su negocio a Domino’s Pizza. El logo, conformado por una ficha de dominó con tres puntos, hace alusión a esas primeras tres tiendas de la marca.

Los primeros años no fueron fáciles, e incluso estuvo a punto de irse a la quiebra en tres ocasiones. Llego a acumular una deuda de un millón y medio de dólares, además de tener a tres socios que querían quitarle el negocio. Sin embargo, Monaghan salió avante cuando se volcó a trabajar bajo un esquema de franquicias.

En una entrevista que brindó a Catholics on the Net, Tom Monaghan compartió su estrategia empresarial: “La regla de oro de Domino’s Pizza es tratar a los demás como tú deseas ser tratado (…) nunca he tratado a nadie injustamente. Siempre me pareció mejor que la gente se aproveche de mí a que yo me aproveche de la gente.”

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La estrategia triunfadora

¿Cómo innovar uno de los negocios más comunes como lo es una pizzería? “Cuando yo cerraba el restaurante cada noche, todavía tenía que pagar las cuentas, hacer la masa de la pizza y preparar el queso. Fue así como aprendí a hacer las pizzas más rápidas del mundo”.

Bajo esta presión, Tom Monaghan ideó diversas estrategias de mercadotecnia como la promesa de entregar la pizza “en menos de treinta minutos”, un valor agregado al producto. Además, inventó una caja aislante con el propósito de que las pizzas conservarán mejor su temperatura caliente. Esa caja también podía ser apilada, por lo que aumentaba el número de entregas por viaje.

Su primer restaurante había funcionado al estar cerca de la Universidad de Michigan, así que, para expandir su concepto, en un primer momento lo hizo solo en lugares que estuvieran cerca de alguna comunidad universitaria. Para mediados de 1980, se abrían alrededor de tres nuevas sucursales de Domino’s por día.

Si bien Tom Monaghan estuvo rodeado de fama y poder al crear un negocio cuyas ganancias ascienden a los dos mil millones de dólares anuales y tiene más de ochenta mil establecimientos por todo el mundo, asegura que no se sentía satisfecho. El detonante fue un libro titulado Mero cristianismo de C. S. Lewis, el mismo que escribió la saga de Narnia.

Esta obra, que es básicamente una introducción a la fe cristiana, provocó que Tom Monaghan se cuestionará a sí mismo e hiciera votos de pobreza: “Me di cuenta de que si el mayor de los pecados es el orgullo, yo era el más pecador del mundo”.

En 1998, después de casi 40 años en el negocio, Monaghan vendió el 93% de las acciones de Domino’s Pizza a Bain Capital por un valor de mil millones de dólares (un billón), y a partir de ahí se ha dedicado a utilizar su dinero para apoyar causas católicas.

Domino’s Pizza es la segunda cadena de pizzas más grande del mundo, y Managhan, de 80 años, se dedica a un proyecto inmobiliario conocido como Ave Maria Town.

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