revista
Suscripciones Media Kit

Síguenos

Líderes

Javier Sicilia: el poeta que despertó una lucha contra el olvido

El poeta Javier Sicilia conversa sobre la violencia que vive el país y plantea la ruta alterna para atender a las víctimas y que no queden en el olvido

06-05-2019, 5:53:25 PM
Javier Sicilia Javier Sicilia

Fotos: Manuel Ceron
Video: Diana Trejo e Iván Chávez

La mirada diáfana del poeta no se nubla ante la bruma del pasado. Sus ojos no han perdido brillo y de ellos se asoma el joven rebelde que logró, junto con sus amigos, que el bachillerato de varones en el que estudiaba se convirtiera en una escuela mixta. Javier Sicilia Zordain nunca ha aprendido a rendirse frente a la realidad.

“Exigimos que la preparatoria fuera mixta y, al año siguiente de nuestra salida, la escuela aceptó mujeres. Nosotros fuimos quienes lo logramos”, recuerda Xavier Avila, amigo de Sicilia, quien recuerda cómo se fraguó una pequeña “revolución” en una escuela dirigida por sacerdotes al sur de la Ciudad de México.

En Javier Sicilia habita un misionero y luchador social, dos personalidades que siempre durmieron bajo la sombra del poeta y que despertaron el 27 de marzo de 2011, fecha en la que fue asesinado Juan Francisco Sicilia Ortega, estudiante de la Licenciatura en Administración e hijo del escritor.

La mirada jovial aún se asoma en los ojos verdes del escritor. Ha asumido una nueva lucha distinta a las de sus aventuras escolares, pero con la convicción de también lograr un cambio.

Sicilia pasó de la pluma y la hoja a una pala para desenterrar a los olvidados en las fosas clandestinas de Tetelcingo y Jojutla, en Morelos. Decidió trabajar con las familias de las víctimas en la búsqueda de justicia.

“Este no era mi mundo, pero cayó la desgracia, pero no solo para nosotros, sino para el país entero”, dice enfático el escritor.

Desde hace 8 años, Javier divide su tiempo entre el oficio de escribir y buscar el apoyo para los familiares de las víctimas de desaparición o que han sido asesinadas en un país de fosas.

El poeta ha reaparecido — aunque en realidad nunca se ha ido— para alzar la voz y alertar sobre los peligros que traería la nueva estrategia de seguridad implementada por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, como es la creación de la Guardia Nacional, la cual echa mano de las fuerzas militares, con un mando castrense.

Lee: AMLO propone legalizar las drogas en la nueva propuesta del Sistema Nacional de Seguridad

Para Javier no ha cambiado nada en la realidad que vive el país desde la ebullición de la violencia. “No vemos más que una acumulación de muertos, desaparecidos, feminicidios, redes de trata y un aumento de criminalidad”.

En enero pasado, Roberto Cabrera, titular saliente de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), aseguró que suman 40,180 personas desaparecidas en México, de acuerdo con cifras del Registro Nacional de Personas Desparecidas y No Localizadas.

Un incremento de 14% en la tasa de homicidios propició que, en 2018, el nivel de paz se deteriorara 4.9%, al pasar de 24 a 27 asesinatos por cada 100,000 habitantes. Desde 2015, los indicadores de homicidio, delitos con violencia y delitos cometidos con armas de fuego se han deteriorado, de acuerdo con datos del Índice de Paz México 2019.

Sicilia cree que no se han atacado las redes de complicidad que perpetúan la violencia. Tiene claro que este no es un problema de una sola persona o de un gobierno, sino de todo un país.

“No sé cuál es el temor de enfrentar esto que nos está dañando tanto y hacerlo de la mejor manera… Este no es un asunto de la derecha, de la izquierda, de los fifís o de los chairos. Es un asunto de todos y nos debe preocupar a todos”, dice el poeta.

La fe aprendida en la niñez y en la juventud, así como su ánimo combativo están más vigentes que nunca. Conversa con voz serena y su mirada directa intenta expresar el dolor de los ojos anochecidos en México.

Lee: Juan Villoro describe un ‘socavón’ llamado México

Manuel Ceron Javier Sicilia

El fantasma

Javier Sicilia nació el 31 de mayo de 1956. La Ciudad de México es su lugar de origen, aunque ahora vive en Cuernavaca, Morelos.

El poeta, narrador y ensayista estudió Letras Francesas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y, una etapa antes, su educación Media Superior transcurrió de 1971 a 1973 en un bachillerato dirigido por religiosos en los rumbos de Tlalpan, en Ciudad de México.

Javier Sicilia fue un joven que no era afecto a las fiestas. Su vida en la preparatoria consistía en el convivió en la escuela, las obras de teatro y el encierro al que obligan la disciplina del estudio.

Nosotros éramos muy rebeldes. Nos les poníamos al brinco a los maestros, ya que algunas veces sabíamos más que ellos, y las discusiones se ponían buenísimas”, recuerda Xavier Avila, amigo y excompañero de Sicilia en la preparatoria privada, en donde también estudió el poeta Fabio Morábito.

Javier Sicilia era conocido en aquélla preparatoria como El Fantasma. “Decíamos que era tan flaco que ni su sombra proyectaba, y nos conocían a todo el grupo de amigos como la ‘ola azul’ por el uso de pantalones de mezclilla y un morral al hombro”.

Sicilia decidió que los salones de clase serían parte de su camino a seguir en la vida. Ha laborado en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos en un programa de Extensión Universitaria y hace un año renunció a sus labores dentro del recinto universitario.

Javier también es protagonista de las crónicas del periodista y escritor Vicente Leñero, mientras que su profesión de escritor también lo llevó por el camino editorial.

Sicilia fue director de la revista Ixtus, en donde dio espacio a temas de economía, filosofía y literatura por cerca de 60 números, para dar paso a Conspiratio, publicación que tuvo una vida de dos años.

“A mí me parece que es un gran escritor y lo catalogaría como un místico, porque sus reflexiones y su poesía son muy esencialistas”, dice el amigo de la juventud de Sicilia.

Xavier Avila recuerda que la última vez que tuvo contacto con el poeta fue durante su estancia como profesor en una maestría que era impartida en el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA).

“Él era el director encargado de las publicaciones del IMTA. Yo no lo podía creer, porque había platicado con él y le pregunté: ‘¿a qué te dedicas en Cuernavaca?’ Y me dijo que ‘estaba de inspector de alcantarillas’. Siempre ha tenido muy buen humor”, dice Avila.

Javier Sicilia prepara su propio pan en casa. Es visto como un misionero congruente con las necesidades de sus allegados y, sobre todo, desde que la tragedia llegó a su vida.

El 27 de marzo de 2011, Juan Francisco Sicilia Ortega fue víctima del crimen organizado y el poeta afrontó el asesinato de su hijo de 24 años en Temixco, Morelos.

El 2 de abril de ese mismo año, el escritor anunció que dejaría de cultivar la poesía e inició una lucha que no ha terminado todavía.

Xavier Avila sabe que la muerte del hijo de quien fuera su compañero en la preparatoria cambió toda la visión del poeta. “Eso despertó en él al activista que ya estaba ahí, pero encerrado en su reflexión”.

“¡Estamos hasta la madre!”, gritó el poeta para iniciar su labor de apoyo a los familiares de víctimas de desaparición y asesinatos en el país. Durante 8 años, Sicilia ha recorrido el país para desenterrar la realidad de un México violento.

El silencio de Javier se convirtió en una marcha el 13 de abril de 2011, tan solo a unos días de la muerte de su hijo Juan. Y su labor de resistencia no ha concluido durante la administración de los presidentes Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador.

Lee: La CDMX vivió la crisis de violencia más grande en 2018

Manuel Ceron Javier Sicilia

“No somos sus enemigos”

Javier Sicilia porta su sombrero café y una camisa azul de cuadros, con un pantalón de mezclilla. Su barba blanca y su vestimenta son la imagen que se ha hecho presente en foros y caravanas alrededor de la República Mexicana. Ha llegado la hora de contar el pasado para entender el presente y su desacuerdo con el presidente en turno.

El 28 de marzo de 2018, Sicilia se pronunció ante los candidatos presidenciales y la sociedad para plantear soluciones para atacar la crisis de violencia. Así fue como se llevó a cabo el Foro Diálogos por la Paz, la verdad y la justicia en el Museo Memoria y Tolerancia, en Ciudad de México, en donde se plantearon acuerdos que analizaría el próximo jefe del Ejecutivo.

El presidente electo de México se comprometió a ofrecer una disculpa por parte del Estado hacia las víctimas y organizar mesas de trabajo para alcanzar la justicia transicional, lo cual no ha sucedido.

“Nos dejaron con una buena funcionaria que no tiene la experiencia ni la capacidad política para generar una política pública de este tamaño”, asegura.

El autor revela que no esperaba nada de la nueva administración federal, ya que cuando López Obrador fue candidato a la presidencia frente a Enrique Peña Nieto no mostró una señal de deferencia frente a las víctimas.

El anuncio de la Guardia Nacional y su mando militar han sido como un balde de agua fría para muchos de los activistas que creyeron en una estrategia alejada de los cuarteles.

Sicilia Zordain se encuentra convencido que se puede cambiar el rumbo de la estrategia de seguridad a través de la voluntad política, pero aún no ha recibido un mensaje del gobierno federal para ser escuchado.

“Hemos trabajado con todos los partidos políticos y no nos pueden acusar de fifís”, asegura frente a la indiferencia del gobierno a sus argumentos.

Javier cree que el partido gobernante se está apropiando de la misma expresión que el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari dijo a los miembros del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en el último informe de 1994: “Ni los oigo ni los veo”.

Los desaparecidos de San Fernando, Tamaulipas; la tragedia de Tlahuelilpan, Hidalgo, y la muerte del activista Samir Flores, son parte de los nuevos hechos que se suman a los saldos de la guerra contra el narcotráfico. El poeta espera que no se sumen nuevos casos como el de Ayotzinapa.

La Comisión Nacional de Atención a Víctimas y la Comisión para la Búsqueda de Desaparecidos son dos instituciones que requieren de la voluntad política para que puedan funcionar y atender la tragedia.

“Nosotros no queremos que fracasen. No somos sus enemigos, pero tampoco somos sus cómplices”, dice Sicilia, quien cree que “Andrés Manuel tiene una responsabilidad enorme frente a sí mismo y frente al país”.

Lee: La Guardia Nacional ya operará en aeropuertos, aduanas y carreteras

Manuel Ceron Javier Sicilia

“A mí hijo no me lo van a devolver”

Javier considera que la sociedad civil debe unirse para propiciar los cambios que se requieren y que el nuevo gobierno escuche sus necesidades.

—¿Cómo se mantiene la fe en un movimiento que pueda seguir trabajando ante la desesperanza y el dolor?

—“No lo sé. Yo puedo hablar sobre mí, pero esas cosas no son generalizables. Yo creo que es un deber, porque amé mucho a mi hijo, amo mucho a mi familia, amo mucho a mi país. Me mantengo en esa firmeza. A mi hijo no me lo van a devolver”.

“El principio de la dignidad es el principio de la vida. La vida tiene que ser digna contra la irracionalidad de la violencia. Eso es lo que me sostiene”.

Javier no se rinde. Sabe que es difícil que los demás comprendan el principio de la fe que lo sostiene, ya que hay un ejercicio teológico de fondo. “La fe debe tener una sombra de amparo en la fe del hombre y sus instituciones”.

El poeta quiere ser una conciencia moral y luchar contra el olvido, aunque la muerte se convierte en una compañera silenciosa dentro de los rincones de México.

—Frente al crimen y el asesinato de activistas sociales, ¿tiene miedo?

“Pues sí, como cualquier ciudadano, pero cuando a uno le han matado un hijo ya se arregló con una parte de lo peor, y es tan doloroso lo que traigo, que no quiero que siga pasando. No quiero escuchar el dolor de otros padres y de mucha gente que de repente les cae la desgracia”.

A sus casi 63 años, Javier Sicilia no quiere olvidar lo que ha ocurrido en México, ya sabe que hacerlo podría condenar al olvido a los desaparecidos y a sus seres queridos.

El llamado es a dialogar con la administración de Andrés Manuel López Obrador para cambiar el rumbo y mirar a las víctimas desde una óptica distinta.

Lee: La estrategia de seguridad de AMLO consigue el aval del senado

Manuel Ceron. Javier Sicilia

Mañana vendrán por nosotros

En la actualidad, el poeta cuenta con un apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), mientras mantiene viva su palabra en el espacio que le destina el semanario Proceso, además de ofrecer conferencias.

“Es un tipo super honesto, transparente y muy comprometido con sus ideas”, explica Xavier Avila.

Sicilia ha roto el silencio poético y sus palabras volvieron a fluir en el Deshabitado, obra que le permitió narrar la tragedia familiar.

Hoy, Javier elabora ensayos sobre el silencio en un mundo lleno de ruido, en donde todos hablan y esa pausa de la voz se observa como algo peyorativo.

Asimismo, el poeta escribe sus memorias para un lector especial: su nieto, quien hoy tiene 11 años.

“Las memorias las estoy escribiendo para él. Normalmente se escribe para un lector hipotético, pero yo tengo una elección… En una época en donde todo se olvida, quiero que sepa de dónde viene y cuáles son sus raíces, para responder a las preguntas que se hará en su vida”, dice.

Xavier Avila recuerda al compañero de clase y de aventuras juveniles, así como al hombre en el que se ha convertido Sicilia. “Lo admiro por su compromiso con las víctimas y la lucha que ha dado por reconocer su situación y resarcir los daños que han sufrido. Desde esa perspectiva, lo considero un tipo muy humano”.

Los ojos de Javier Sicilia aún tienen reminiscencias de la juventud y estalla en jubilo al terminar la charla. Ha logrado recorrer nuevamente su tragedia y la de los otros que lo acompañan.

Estamos en el infierno y el infierno es tan profundo como lo queramos. O lo paramos o seguimos en caída”, dice Sicilia, quien habla de “una patria dolida y rota”.

Antes de salir de regreso a su casa en Morelos, Javier Sicilia recuerda, como un último llamado de urgencia para la sociedad, un fragmento del poema escrito por el pastor luterano Martin Niemöler: “Luego vinieron por los judíos, y yo no dije nada, porque yo no era judío. Luego vinieron por mí, y no quedó nadie para hablar por mí.”

Lee: Durazo desmiente a AMLO: no habrán resultados de seguridad en 6 meses