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La empresaria que venció prejuicios y triunfó con sus restaurantes

Gabriela Cejudo logró tomar las riendas de Grupo Urba, ahora Grupo Nicxa, dedicada a operar franquicias de restaurantes en México.

11-03-2019, 4:09:05 AM
Gabriela Cejudo Gabriela Cejudo

Por Ulises Navarro y Estivaly Calva

Hace 12 años, Gabriela enviudó. Antes del lamentable fallecimiento de su esposo Nicolás Xacur, ella no trabajaba con él en Grupo Urba, una empresa del giro de la comida rápida que en ese momento era de 1,200 empleados. Ahora son 3,000.

Gabriela tenía una tienda de artículos para fiestas infantiles, llamada Urba. En este negocio conoció a los dueños de Látex Occidental, una compañía dedicada al diseño, manufactura y comercialización de globos de látex, y la invitaron a formar parte de la franquicia Mini Mundo. “Llegué a tener cuatro tiendas. Cuando me entregaron la llave de la cuarta sucursal, mi esposo estaba en el hospital; así que fui cerrando mis negocios”.

Cuando su marido falleció, se le hizo muy difícil entrar a trabajar a una compañía tan importante como Grupo Urba, a la que cambió el nombre por Grupo Nicxa (por Nicolás Xacur). De manejar 15 empleados en su tienda de artículos para fiestas infantiles y en sus cuatro franquicias Mini Mundo, pasó a dirigir 1,200 colaboradores.

Grupo Nicxa opera franquicias de comida rápida en Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Chiapas y Tabasco. Cinco marcas diferentes: KFC, Burger King, Pizza Hut, El Fogoncito y Los Bisquets de Obregón.

Gabriela se casó al terminar la preparatoria. Cuando su esposo le propuso matrimonio, ella le dijo que seguiría estudiando y él le contestó que no había problema. “Ya que estaba en la escuela no le gustó tanto la idea, pero cumplió y concluí una licenciatura, una maestría y un diplomado. Al terminar mi carrera fue el mismo Nicolás quien me sugirió abrir una tienda de productos para fiestas infantiles”.

Sus tiendas eran un hobby, así que entrar al mundo empresarial fue un cambio tremendo. “Todos los días me presentaba a trabajar sin entender nada. Al terminar la jornada laboral me quedaba con alguien del equipo de mi esposo para que me resolviera mis dudas y así fui aprendiendo”.

Gabriela reconoce que al principio fue muy complicado llegar a una empresa tan exitosa porque nadie creía en ella. “Mi papá murió hace tres años. Teníamos una relación extraordinaria; sin embargo, siempre me preguntaba: ‘Hija, ¿será que vas a poder?’. Estoy segura que la gente le decía que yo no iba a lograrlo. ¿Por qué no iba a poder? Llegué a la cúpula de la compañía y lo hice preparada”.

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Experiencias que marcaron su vida
En un principio, varias personas intentaron abusar de la situación de Gabriela y le propusieron vender Grupo Nicxa, pensando que no sacaría adelante la empresa.

“Nunca olvidaré cuando una persona a la que aprecio mucho –porque es un caballero que me ha ayudado desde hace 12 años cada vez que tengo una duda de negocios– me sugirió vender todo e irme a pasear. Me sentí tan ofendida que tomé mis cosas y le dije: ‘Ya me voy, pero antes te voy a decir algo: lo que me dices es muy ofensivo, porque si yo fuera hombre, quedarme con el negocio sería para ti lo más normal del mundo, pero como soy mujer entonces opinas que debo vender todo’. Hasta el día de hoy, él sigue pidiéndome perdón”.

Grupo Nicxa estaba lleno de hombres cuando Gabriela llegó a la compañía. Solo había una chica como gerente de compras y ese era el puesto más alto para una mujer. Hoy las tres hijas de Gabriela trabajan con ella. Todas tienen licenciatura y maestría y ocupan tres de las cuatro vicepresidencias del Grupo. “Cada una en su área y me ayudan muchísimo”.

Gabriela ofrece los mismos sueldos a hombres y mujeres, así como becas para que los directivos se preparen en escuelas de negocios. El personal femenino cuenta con cómodos lactarios y horarios flexibles en caso de embarazo.

¿Qué ha sacrificado? “Muchas cosas. Tiempo, amistades, familia. No puedo ir a tomar café con mis amigas o pasar todo el día con mis nietos como una abuela normal. Y si no tienes pareja, ten la certeza de que te va a costar mucho trabajo tenerla. Es complicado que un hombre se adapte a una mujer como yo”.

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Gabriela enviudó en 2006 y en 2007 entró a estudiar un diplomado en administración de organizaciones no gubernamentales en el IPADE. “Fue un esfuerzo tremendo. Imagínate lo complicado de haber tomado la empresa, ir los miércoles y jueves a tomar clases, y leer los casos de éxito todos los fines de semana. Pero a cambio de eso, mira lo que hemos logrado”.

Gabriela siempre recordará el día que llegó a su oficina un importante empresario yucateco y le dijo: “Lo primero que vengo a decirte es que yo pensé que no ibas a poder y no sabes el gusto que me da saber que estás haciendo muy bien las cosas”. Comentarios de este tipo han sido un gran empuje para ella.

“La cigüeña se equivocó conmigo porque me trajo a la tierra 20 años antes. He batallado porque la gente de mi generación me criticó mucho por estudiar y trabajar estando casada. Veían mal que mandara a mis hijas muy chiquitas a la escuela o que no quisiera vender la empresa. Siempre me interesó más una computadora que un anillo de diamantes y eso fue hace 35 años”.

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Su filosofía, en frases
“Soy una mujer positiva que le saca el lado bueno a lo que sea. Hay que dejar de victimizarnos”.

“Me encanta que las mujeres crean que sí se puede. Los hijos pueden ir a la escuela desde muy pequeños. No pasa nada. Ahí están bien cuidados. Y tú puedes trabajar o estudiar”.

“Yo soy simple. Nadie quiere trabajar con personas complicadas”.

“Sacrificas, pero luego obtienes muchísimas cosas buenas”.

“Mi padre me decía: ‘Tus hijas no van a tener problemas en la escuela porque te ven estudiar todo el día; ellas seguirán tu ejemplo’. Y así ha sido. Mi negocio funciona perfectamente bien con la ayuda de mis hijas. Cada quien hace su labor”.

“Soy muy estructurada, es decir, jamás voy a meterme con el personal de un gerente. Por eso es sencillo trabajar, porque no van a tener un problema conmigo”.

“Si hubiera enviudado sin tener conocimientos, te garantizo que no habría logrado dirigir una empresa tan exitosa. La preparación académica es fundamental porque da disciplina, abre la mente para tomar decisiones y hace que vayas perdiendo el miedo”.

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