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Ella quiere empoderar a un ejército de mujeres en las empresas

En un mercado donde muchas decisiones todavía las toman los hombres, las mujeres deben buscar su consejo y guía de una manera constructiva y habilitadora, para empoderarse

29-01-2019, 3:42:49 PM
mujeres

Gabriela Paredes se siente plena en su desarrollo profesional. “Soy exitosa y reconocida. Cuando no me valoran he dicho ‘hasta aquí’, busco una oportunidad diferente y la consigo. Y es que vengo de un papá superempoderador que siempre me dijo que yo podía hacer las cosas”.

Gabriela es una consultora independiente en recursos humanos, con más de 20 años de experiencia. Durante su carrera profesional estuvo acompañada por muchos mentores hombres que le ayudaron a moldear ciertos comportamientos. “Me decían: ‘No llegues como gallina descabezada a las juntas. Escucha más, haz más preguntas’. ‘Cuando vayas a discutir un tema no lo hagas emocionalmente; siempre lleva un argumento bien construido’. Me dieron tips que yo apliqué (algunos no). Me equivoqué muchas veces, pero crecí”.

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¿Qué hacemos las mujeres mal y qué podemos hacer mejor? ¿Cuáles son las condiciones de las empresas que no favorecen el avance de la fuerza laboral femenina? “La combinación perfecta es: mujeres constructivas, funcionales, que se acerquen a debatir temas correctamente y se empoderen, y organizaciones que les abren los espacios”, dice.

mujeresAlto Nivel

Actualmente, Gabriela trabaja en la instrumentación de una estrategia de equidad de género en una gran empresa. “Estamos haciendo análisis estadísticos de la situación de las mujeres en la industria y en la compañía. La organización está perdiendo mujeres en roles importantes y los directivos están muy preocupados”.

El progreso de las mujeres es un tema de negocios; no se trata de bondad. Si una mujer talentosa, productiva y con mucho potencial se va a la competencia es un daño para la organización. ¿Y por qué se van? “Porque no se les da la oportunidad”, reconoce la experta.

Retener talento es algo que apasiona a Gabriela porque tiene que ver con construir capacidades de liderazgo y con ayudar a las organizaciones a desarrollar capital humano. “Quiero que las mujeres tengan las mismas oportunidades y derechos que los hombres. Creo en eso. Esa es mi causa, mi lucha”.

A Gabriela le entusiasma ser un apoyo para que las empresas puedan crear espacios destinados a la mujer y, por otro lado, empoderarla correctamente. “Es un trabajo de dos. Una vez que se abren los espacios, debe haber mujeres con capacidades de liderazgo, que se hagan cargo de sus carreras, adquieran habilidades y las demuestren, busquen oportunidades y se acerquen a personas que las ayuden a ser exitosas”.

mujeresDepositphotos

¿Cómo lograr el empoderamiento femenino?

“Hay mujeres con historias muy poderosas, como la de Xóchitl Gálvez, senadora, empresaria, luchadora social,  impulsora del social business y amante del futbol. “Tuvo un papá alcohólico y un comienzo de vida complicadísimo. Sin embargo, se dio cuenta que tenía que hacerse cargo de sus sueños”.

Una mujer empoderada también puede ser una ama de casa que tiene cinco hijos y decidió quedarse en su casa para cuidar de ellos. “Si eso es lo que quiere hacer, está muy bien. No solo encuentras mujeres empoderadas en las oficinas. Están por todos lados. En las casas, en los pequeños negocios, en los grandes corporativos”.

Ponerse metas claras es fundamental. A dónde quiero llegar y qué quiero hacer son preguntas claves. “Y desarrollarte: adquirir las habilidades y los conocimientos; buscar las oportunidades; es decir, los proyectos en tu organización o área de especialidad que te den esas capacidades que van a ir construyendo tu perfil, tu experiencia, y agregando valor”, explica la directiva.

Gabriela hace un paréntesis. “Si tú prefieres vivir más tranquila, se vale. Todas las decisiones son buenas, pero tienes que hacerte responsable de ellas. Yo me relajé un año y asumí los costos de esa decisión. Trabajé cuatro días a la semana y me redujeron el sueldo. Vi pasar algunas oportunidades, pero en ese momento no podía tomarlas; había un tema familiar que debía atender. Estaba cansada y triste. Luego volví a tomar mi carrera con ímpetu”.

Y si a una mujer le gusta trabajar de nueve de la mañana a seis de la tarde y después tomar clases de ballet o de yoga, magnífico. Eso tiene implicaciones muy positivas para la salud, pero también para la carrera profesional. “A lo mejor no estás buscando una asignación que te obligue a echarle más ganas para estar en un proyecto que puede ser crítico en tu desarrollo profesional, pero si la estás buscando, debes averiguar dónde están esas oportunidades que te darán la experiencia, el conocimiento y el poder estar en la ‘cancha’. Hazte visible”.

En un mercado donde muchas decisiones todavía las toman los hombres, hay que buscar su consejo y guía de una manera constructiva y habilitadora. “Es lo mejor que puedes hacer –recomienda–. Yo amo a mis mentores hombres. Tengo verdaderas relaciones platónicas con ellos, pues generosamente me han dado tips, aunque también me han regañado”.

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