Management

Ojo con los expertos, pueden errar

‘No olvide que es su empresa, no de ellos’, subraya Adam Hanft para recordar que muchos directivos pueden equivocarse y tomar una mala decisión.

08-04-2010, 4:20:50 PM

Adam Hanft es una conocida autoridad en el marketing, negocios, estrategias y tendencias sociales en Estados Unidos.

Como fundador y CEO de Hanft Unlimited, su orientación y conocimiento están a disposición de prestigiosos clientes, entre los que se incluye a AT&T Wireless, Scotts, Reuters, Viacom, AOL Time Warner y Hertz.

Firmas que buscan el éxito y a las que Hanft otorga soluciones que van desde innovadoras campañas publicitarias para la consultoría de marca y estrategia corporativa hasta el contenido puro de branding.

En un artículo de la revista INC, Adam Hanft plantea un importante tema respecto al costo que puede tener un mal consejo para las empresas. Consejo proveniente, aunque parezca extraño, de expertos cuyo trabajo es asesorar.

Así es como Hanft llama a los directivos a ser muy atentos una vez que contratan a estos “proveedores de soluciones” que, en muchas ocasiones, son menos cuestionados que aquellos empleados que desde adentro, propusieron sin éxito alguna salida ingeniosa para la organización.

Los proveedores de soluciones, dice el autor, se envuelven, una vez contratados, en una atmósfera de infalibilidad, desarrollan sus propias agendas y bajo su entrenamiento, enganchan al cliente para perpetuar la relación de negocios.

En este rango se incluye no sólo a los consultores gerenciales, sino también a los de TI.

Recomendaciones

La principal recomendación de Adam Hanft es la necesidad de desarrollar un saludable escepticismo en torno a los “expertos”, reconociendo que la asesoría como tal requiere más que una mente astuta.

El experto llama a los gerentes a estar preparados para seguir los planes propuestos por los asesores, sin dejarse intimidar por lenguajes técnicos y especializados. “Recuerde que es su empresa, no de ellos”, subraya.

Además, señala que los directivos deben cultivar su público interno y no desvalorar las opiniones que éste pueda aportar a los negocios.

“No se deje asombrar por una presentación grandiosa de PowerPoint, asegúrese de que las tareas propuestas están claramente definidas, como si fueran una Regulación de las Naciones Unidas. Rastree el progreso que se vaya dando en su empresa desde diferentes flancos”, finaliza el autor.

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