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Negocio y béisbol: pasiones de Harp Helú

A partir de un golpe de suerte la ganar la lotería comenzó al carrera bursátil de este empresario y filántropo mexicano.

30-04-2010, 10:03:49 AM

En 1964, antes de terminar la carrera de contador público, el empresario tomó una decisión importante: dejar de trabajar en la Fábrica de Hilos Pirámides para ingresar en el despacho de auditoría PricewaterhouseCoopers donde, a pesar de recibir una remuneración menor a la mitad, colaboró por más de dos años y adquirió buena experiencia para consolidar su vida financiera.

“El despacho fue una verdadera academia de capacitación antes de comenzar en las ligas profesionales; participé en más de 15 auditorías externas y me di cuenta cuán comprometedor es firmar un dictamen sobre los estados financieros, porque algunas empresas pasan bolas rápidas para despistar a los auditores y, como el trabajo de auditoría se realizado por pruebas selectivas, no siempre se llega a la conclusión ideal del dictamen que tan seguido escuchamos: los estados financieros presentan razonablemente la situación financiera de la empresa”, explica el empresario en su página de Internet.

Además, de esto, tuvo la oportunidad de realizar trabajos en el área de impuestos con lo cual adquirió gran experiencia en el tema fiscal, lo que le ayudó posteriormente en el sector bursátil; así pudo recomendar a clientes la estrategia adecuada para ser grandes negocios.

A pesar de que le ofrecían un gran futuro, renunció al despacho de PricewaterhouseCoopers y en 1966, un año después de haber terminado la carrera, entró a trabajar con sus primos Carlos y Pepe Slim.

Carlos era presidente del consejo de Inversora Bursátil y desde un principio lo nombró director general. Entonces tenía veintidos años. Esta decisión cambió su vida profesional, porque dentro de lo que aprendió en su carrera: contabilidad, impuestos, auditoría y consultoría en administración, se inclinó hacia la rama financiera y bursátil, es decir, descubrió sus facultades para jugar posiciones difíciles tanto como lanzado como receptor.

“De Carlos aprendí a tener la habilidad de resolver varias situaciones al mismo tiempo. Él es un gran pitcher, siempre dijo que llegaría a ser el empresario más importante de México y sus envíos al home, lo llevaron a lanzar varios juegos sin hit ni carrera y logró ser uno de los empresarios más exitosos del mundo”, detalla Harp Helú.

Carlos y Pepe, además de la casa de bolsa, tenían varios negocios y lo invitaban a colaborar con ellos: constructora, pedrera, arenera y una embotelladora de refrescos en la ciudad de Cuernavaca, Morelos. Este último negocio era manejado por Pepe y, durante varios años viajaron los jueves para regresar los viernes en la noche o sábados, lo que le permitió entablar una amistad muy estrecha con Pepe y pudo conocer su gran calidad humana, así como su sabiduría para hacer más agradable la vida.

El empresario y filántropo dice de su primo que: “Él ha sido una de las personas que más he admirado por su sencillez y fraternidad, era un manager que sabía recomendar el momento oportuno para cambiar al lanzador o meter bateador emergente, fue un verdadero amigo dispuesto a estar conmigo en las buenas y en las malas. Esta relación permitió que, aún cuando los siguientes años seguimos caminos distintos profesionalmente, conserváramos nuestra amistad”.

En 1968 coincidieron en su vida varios factores: en junio se sacó la lotería, el premio gordo dividido con Pepe Slim y otros premios y amigos, lo que le permitió comprar una acción en la Bolsa de Valores, que le daba independencia económica para los años futuros. También se asoció adquiriendo el 10% de embotelladora de refrescos de Cuernavaca ya mencionada y compró aproximadamente el 5% de Bienes Raíces Mexicanos, S.A.

Posteriormente, vendió estas dos últimas inversiones. Una semana más tarde, se recibió de contador público en la UNAM, aun cuando había terminado y entregado su tesis dos años antes, tenía que esperarsui turno en la universidad para que los sinodales tomaran sus decisiones para programar el examen profesional. “En julio realicé mis exámenes para obtener mi calidad de agente de bolsa y obtuve la aprobación de más de dos terceras partes de los agentes. Esto me permitía operar de viva voz en la Bolsa de Valores, sistema que empezó en 1894 y terminó en 1999, cuando la operación pasó de los gritos en el piso de remates a la compraventa de valores a través de los medios electrónicos”, relata el empresario mexicano.

En agosto se casó con Silvia Calderoni Guerrero, nacida en Matamoros, Tamaulipas, a quien conoció en esa ciudad en una de sus visitas como auditor del despacho de Price. Con ella tuvo tres hijos: Alfredo, Sissi y Charbel.

En los años sesenta y hasta 1975, los socios de la bolsa o agentes de bolsa promediaban más de sesenta años de edad y la generación a la que él pertenecía promediaba treinta años. Así, los nuevos agentes revolucionaron el sector bursátil, al promover cambios de leyes e institucionalizar el negocio a través de las casas de bolsa con personalidad jurídica propia y así fueron desapareciendo las personas físicas.

En 1970, Roberto Hernández, Roberto Olivieri y Harp Helú se asociaron en Inbursa con Carlos Slim, “éramos una generación de jóvenes agentes de bolsa empeñados en desarrollar el negocio bursátil. Olivieri manejaba valores de renta fija, aun cuando en esa época no habían aparecido ni siquiera los certificados de la tesorería (Cetes); Roberto Hernández era el mayor generador de ingresos importantes al promover órdenes de inversionistas institucionales, principalmente bancos; Carlos ya destacaba como un empresario diversificado en negocios bursátiles, inmobiliarios, industriales y en el ramo de la construcción, y a mí me tocaba administrar la casa de bolsa”, recuerda Harp Helú.

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