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COVID-19: Guía para un regreso seguro al trabajo tras cuarentena

14-05-2020, 12:16:35 PM Por:
Trabajo
© Reuters

Todas las medidas de prevención que se tomen en las unidades de producción y, en general, en los espacios de convivencia de las personas, constituyen el único elemento efectivo para controlar los efectos de la pandemia.

El reinicio de actividades en los centros de trabajo es particularmente importante en el contexto actual. En primer lugar, porque nos da la oportunidad de la reactivación de la generación de ingresos, así como la salvaguarda de negocios y plazas de trabajo. Pero este retorno debe hacerse con tal cuidado que no provoque volver a los momentos en que los contagios por COVID-19 fueron más altos.

En entrevista, Rafael Avante Juárez, ex titular de la Dirección General de Inspección Federal del Trabajo de la STPS, comenta que, “en tanto no haya una vacuna o cura contra este virus, todas las medidas de prevención que se tomen en las unidades de producción y, en general, en los espacios de convivencia de las personas, constituyen el único elemento favorable para controlar los efectos de la pandemia”. Por ello, durante la reincorporación a la “nueva normalidad” no deben descuidarse las medidas que contribuyan a evitar un nuevo escenario de amenaza para la sociedad en su conjunto.

Explicó que, si bien cada país tiene particularidades únicas, “hay documentos de consulta que pueden orientar los protocolos o medidas a tomar en cuanto al regreso progresivo y seguro a fábricas y oficinas en México”. Tales son los casos de:

La “Guía de Acción para los Centros de Trabajo ante el Covid-19” de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS)

El documento “Prevención y mitigación del COVID-19 en el trabajo”, publicado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT)

La guía “Prepare su lugar de trabajo para la COVID-19” de la Organización Mundial de la Salud (OMS)

Y “Guía sobre la Preparación de los Lugares de Trabajo para el virus COVID-19” de la Occupational Safety and Health Administration (OSHA)

Esta última es de importancia particular, debido a la relación comercial de México con Estados Unidos en el marco del aún vigente Tratado de Libre Comercio (TLCAN) y la inminente entrada del T-MEC.

Por su parte, Ariel Almazán, director de Consultoría de Salud de Mercer Marsh Beneficios, indicó en un comunicado que “el retorno a los centros de trabajo no es una estrategia que dependa del mercado, sino un plan que se debe definir de manera propia, respondiendo a la realidad del negocio, la gestión de sus recursos tangibles e intangibles, la capacidad financiera y la visión de largo plazo, todo lo anterior centrado en la salud y seguridad de los colaboradores”.

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Con estas consideraciones, las siguientes son algunas recomendaciones que pueden contribuir al proceso de reactivación de actividades, con el objetivo de salvaguardar la salud de todas las personas que colaboran en la empresa:

Previo al reinicio de actividades

La transición a la reanudación de actividades productivas en una “nueva normalidad” debe ser ordenada y escalonada. Previamente, debe hacerse una evaluación de los riesgos, considerar las medidas concretas para impedir al máximo posible los riesgos de contagio y elaborar un Plan de Contingencia.

El ex subsecretario del Trabajo y también fundador de Avante Asesoría Integral indica que las medidas de seguridad para los trabajadores “deben considerar tres factores: Ambientales, vinculadas al espacio físico; Personales, ligadas a las condiciones del trabajador; así como las Sistemáticas y Organizacionales, que se relacionan con la manera de organizarse en la unidad económica o empresa”.  

Plan de contingencia y evaluación

La reincorporación al trabajo debe incluir la elaboración de un plan de contingencia o protocolo general de seguridad y limpieza. Este puede incluir “el monitoreo periódico del estado de salud del personal a través de filtros a la entrada de la fábrica o empresa, de forma que puedan ser detectados casos sospechosos de contagio”.

Asimismo, deben preverse las acciones a realizar en caso de confirmarse algún enfermo por COVID-19, entre las que se encuentran:

  • la desinfección del área,
  • cierre o aislamiento de la zona afectada,
  • ruta de evacuación,
  • detección de posibles contactos en el medio laboral
  • aviso a las personas que hayan estado en contacto con la persona infectada, entre otras.

Para Rafael Avante, encargado de temas laborales en varias administraciones federales, “es muy importante el respeto a la dignidad y derechos de los trabajadores: deben tratarse de generar las condiciones para que, en dado caso, la plantilla tenga la confianza suficiente que le motive a dar aviso oportuno sobre algún contagio o caso sospechoso”.

Corresponsabilidad

La reincorporación a las actividades productivas debe estar basada en criterios preventivos obligatorios para las empresas y sus trabajadores. “La estricta observancia y seguimiento de estas medidas de salud debe ser un compromiso compartido entre ambas partes, corresponsable entre empresa y trabajadores”, dice el exfuncionario

Medidas de distanciamiento

Es importante considerar que sólo las áreas que garanticen la distancia interpersonal (Sana Distancia) deberán reincorporarse. En este sentido, deberán hacerse las modificaciones necesarias para la circulación de las personas y la redistribución de espacios en caso de ser necesario. “Las medidas deberán mantenerse hasta que concluya la contingencia causada por la pandemia”, explicó.

Pueden acordarse varios turnos de trabajo para evitar la concentración de personas en un mismo sitio. Asimismo, es recomendable reorganizar los flujos de personas para evitar aglomeraciones, por ejemplo, a la entrada, salida y hora de comida, en vestidores (en caso de haberlos).

Medidas higiénicas

Para que la jornada transcurra en un ambiente seguro, las empresas deben asegurar el abastecimiento y distribución de elementos para sanitizar los espacios de trabajo (superficies, equipo y mobiliario) y al personal (dispensadores de gel desinfectante, jabón, tapabocas, goggles, etc.), así como señalar las ubicaciones específicas para depositar el material de desinfección o posiblemente contaminado, así como establecer rutas para desecharlos.

Las áreas de trabajo deberán limpiarse, como mínimo, una vez al día; esto incluye las áreas comunes (sanitarios, comedores, elevadores, etc).

Los equipos de uso estrictamente individual (caretas, guantes, radiocomunicadores, etc), así como los de uso compartido (montacargas, herramientas, computadoras, etc) “deben sanitizarse al inicio y final de la jornada”, recomendó Avante Juárez.

Si el centro de trabajo permaneció cerrado, antes de reanudar la actividad deben llevarse a cabo acciones de limpieza y desinfección.

Comunicación interna: canales siempre abiertos

La transparencia en la comunicación juega un papel importante en la sensibilización de los colaboradores.

Este particularmente importante elaborar guías prácticas, muy claras, que contengan las medidas para mantener un ambiente laboral libre de contagios, así como las que deben adoptarse durante la jornada laboral (normas de acceso, uso de instalaciones y espacios compartidos), así como durante los desplazamientos casa – trabajo -casa.

En esta labor, es fundamental la participación activa del personal, cuyos integrantes pueden aportar sugerencias con base en sus tareas específicas y convivencia dentro y fuera del centro de trabajo. Su inclusión sumará confianza a las medidas adoptadas, en contraste con las de imposición unilateral, dice el experto.

Los canales de comunicación e información deberán mantenerse abiertos en forma permanente; el material informativo debe actualizarse tanto como sea necesario y colocarse en lugares visibles.

En caso de ser necesario, es deseable establecer comunicación con empresas concurrentes a la unidad de producción (proveedores, personal que realiza reparaciones, visitantes, etc.) para que conozcan las medidas preventivas y las apliquen en forma coordinada.

Aprovechamiento de la tecnología y cargas de trabajo

El teletrabajo (home office) debe mantenerse en la medida de lo posible y potenciarse por el tiempo que dure la crisis, a fin de disminuir el contacto entre personas y el número de trayectos. Por su parte, las reuniones deberán realizarse por medios tecnológicos.

El descanso y el respeto de los horarios de las jornadas de trabajo son un derecho de los trabajadores, por tanto, las partes deben comprometerse a mantenerlos, al igual que los estándares de productividad y calidad acostumbrados.

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Grupos vulnerables

Las personas que se encuentren en grupos especialmente sensibles a COVID-19, deberán reincorporarse al final cuando tengan el riesgo controlado o, si las actividades lo permiten, permanecer trabajando a distancia.

En casos especiales, como el de las personas invidentes “es recomendable que no se reincorporen a las actividades productivas en la empresa, porque dependen mucho del tacto, los cual puede significar un riesgo a su salud”, por lo que el análisis de los riesgos de estas personas debe hacerse de forma particular, recomendó el exsubsecretario y consultor en temas laborales.

En otras entregas ampliaremos algunos conceptos y medidas de aplicación general que contribuyan a que el regreso paulatino a las actividades productivas se dé en un ambiente de seguridad, salud y confianza.

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mm Comunicador y analista. Se ha desempeñado como creador de contenidos para medios tradicionales y online de la IP e instituciones públicas.
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